Suárez, al hacer balance de su gestión. 
 Tenemos una democracia frágil  :   
 Las formaciones políticas, sindicales o profesionales -afirmó- son igualmente frágiles. 
 ABC.    21/05/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

6 /ABC NACIONAL

MIÉRCOLES 21-6-80

«PULSO» GOBIERNO - GRUPOS POLÍTICOS EN EL CONGRESO

SUAREZ, AL HACER BALANCE DE SU GESTIÓN

«TENEMOS UNA DEMOCRACIA FRAGIL»

«Las formaciones políticas, sindicales o profesionales —afirmó— son igualmente

frágiles»

MADRID. Con el deseo de que el debate sirva para «fijar, clarificar y

contraponer las posiciones del Gobierno y de cada grupo parlamentario sobre los

principales problemas y ejercer rigurosamente la crítica de las respectivas

posturas, actitudes o posiciones» inició el presidente del Gobierno su discurso

ante el Pleno del Congreso.

«Creo que todos somos conscientes del gran cambio experimentado en España en

sólo tres años. Sin embargo, en ocasiones, parece que se pierde, ciertamente, la

noción del tiempo»

La democracia en España —añadió—, incluyendo la etapa constituyente con todas

sus incertidumbres políticas e institucionales, todavía no ha cumplido tres

años. Tal es el tiempo real, no muy dilatado ciertamente, en el que han de

insertarse inexorablemente nuestros juicios de valor al reflexionar seriamente

sobre la actual situación política y económica española. Y es inútil, a menos

que se quiera hacer demagogia, prescindir de este dato evidente cuando la plena

consecución formal y real de los grandes objetivos que nos propusimos alcanzar

el 15 de junio de 1977 exige, por su propia naturaleza, como la Historia de

España se ha encargado reiteradamente de demostrar, un proceso de tiempo mucho

más dilatado.

Sin duda hemos tenido fallos —prosiguió—. Sin duda, también, hemos cometido

errores, pero sería injusta, por incierta, cualquier descalificación global del

acontecer político que el Gobierno, el Parlamento y las distintas fuerzas

políticas y sociales protagonizan.

La definitiva institucionalización de la democracia y de las libertades. La

transformación de la estructura estatal, la profunda crisis económica que

padecemos y la lucha contra el terrorismo y la delincuencia común reclaman

ciertamente una acción clara del Gobierno. Pero exigen también la intensa

colaboración de todos —partidos políticos, formaciones sindicales,

organizaciones empresariales, asociaciones profesionales y culturales— porque se

trata de problemas que carecen de solución adecuada si no se crea una conciencia

social o colectiva que coadyuve directamente a solventarlos, asumiendo actitudes

y comportamientos responsables e integradores, cada uno en su papel y desde su

propia posición.

Tras hacer un balance de la labor legislativa realizada por el Gobierno, Adolfo

Suárez manifestó que UCD y el Gobierno tienen como objetivo primordial e

irrenunciable la defensa del sistema democrático y del régimen de libertades

públicas que le define. Creemos, a este respecto, que sigue siendo plenamente

válido el proyecto centrista que nació con la victoria electoral del 15 de junio

de 1977, porque constituye la garantía de una España políticamente estable,

alejada de sus tradicionales radicalismos y socialmente moderna a través de

sucesivas y graduales reformas que puedan ser sucesivamente asimiladas por la

sociedad española.

Mas en este camino —continuó el señor Suárez— que nadie espere milagros. Tenemos

una democracia frágil porque los comportamientos individuales y colectivos, las

actitudes de los individuos y de las fuerzas sociales están todavía adaptándose

a las cotas de responsabilidad que hay que asumir en el ejercicio de la

libertad. Tenemos una democracia frágil porque las formaciones políticas,

sindicales, empresariales o profesionales que vertebran una sociedad democrática

son igualmente frágiles.

 

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