Crísis económica: Reducir nuestra dependencia energética. 
 Aumentar el ahorro y la productividad para crear puestos de trabajo     
 
 ABC.    21/05/1980.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

MIÉRCOLES 21-5-80

NACIONAL

«PULSO» GOBIERNO - GRUPOS POLÍTICOS EN EL CONGRESO

CRISIS ECONÓMICA: REDUCIR NUESTRA DEPENDENCIA ENERGÉTICA

AUMENTAR El AHORRO Y LA PRODUCTIVIDAD PARA CREAR PUESTOS DE TRABAJO

La crisis energética y el desempleo son los dos puntos básicos hacia los que el

Gobierno va a orientar su esfuerzos. Con respecto al primero, el presidente Suá-

rez anuncia el desarrollo y la aceleración del Plan Energético Nacional. En

relación al paro, tras considerar la necesidad de afrontar las crisis sectorial

con un criterio selectivo, estima necesario desarrollar una estrategia de

Gobierno sobre políticas especificas de empleo, moderación de los incrementos en

las rentas salariales y lucha contra el fraude.´Finalmente, el presidente del

Gobierno apeló a un esfuerzo colectivo que aliente la confianza necesaria para

mejorar la situación económica.

España es un país de base energética natural muy débil y que depende, por tanto,

de las importaciones de energía y, concretamente, de las importaciones de

petróleo, en grado muy elevado y, desde luego, en medida muy, superior a la

media de los países europeos. Somos, por tanto, una economía con una

sensibilidad superior a la media europea por lo que se refiere a los efectos

adversos de las dificultades de suministros y a los efectos adversos de las

alzas de precios del petróleo sobre la renta real nacional, los precios

interiores y la balanza de pagos. Baste con señalar que el encarecimiento del

petróleo registrado durante los doce últimos meses va a costar unos cuatro

puntos de la renta nacional, va a aumentar nuestros pagos en petróleo en unos

7.500 millones de dólares —que representan en torno a un 35 por 100 de nuestras

exportaciones de mercancías— y va a incidir sobre los precios interiores en no

menos de cinco puntos porcentuales, tomando, conjuntamente, los años 1979 y

1980.

En las actuales circunstancias, la crisis energética y la atención al empleo son

las únicas prioridades que se pueden contemplar desde una política económica que

intente con honestidad y realismo afrontar los problemas del país.

Todas y cada una de las decisiones que adopte el Gobierno y las propuestas que

se formulen desde la Cámara deben tener como referencia clara estas dos

prioridades.

La reducción de nuestra dependencia energética es una prioridad fundamental y

básica. De esa reducción depende en definitiva nuestra subsistencia como nación

económicamente independiente, y nuestra posibilidad de seguir siendo una

economía industrial. El Gobierno se propone desarrollar y acelerar, en

consecuencia, el Plan Energético Nacional.

EL PARO, SECUELA DE LA CRISIS

El paro se configura como la secuela más grave de la crisis económica acumulada

que estamos sufriendo. El paro es posiblemente el gran drama de las sociedades

industriales y el mayor factor de injusticia, y la mayor exigencia de

solidaridad entre los miembros del cuerpo social.

El paro registrado alcanza a finales del mes de abril de 1980 la cifra de

1.245.349 personas, lo que representa el 9,47 por 100 de la población activa. Y

de estos desempleados, algo más de 500.000 son jóvenes en busca de primer

empleo. No está de más recordar aquí que hacia 1973 y 74 había en España del

orden de 200.000 parados y que a esta cifra se han sumado cerca de 300.000

emigrados retornados.

ACCIONES CONTRA EL PARO

En primer lugar, continuidad en la aplicación de las medidas previstas en los

Pactos de la Moncloa, tales como las siguientes:

— La participación del Estado en la financiación del Seguro de Desempleo

fijada en tales Pactos en 60.000 millones de pesetas se ha elevado a 80.000

millones en el presente ejercicio de 1980.

— Se han puesto en marcha los programas de empleo juvenil y de colocación de

subsidiados.

- — Asimismo los servicios de Empleo han pasado a depender de la Administración

Civil del Estado, controlándose los censos y la marcha de las Oficinas de

colocación y la creación de los controladores de empleo, que han permitido

reducir el fraude en el Seguro de Desempleo de un 20,4 por 100 (noviembre 1978)

a un 10,6 por 100 (mayo 1980).

En segundo término, se ha seguido como línea de actuación la eliminación de los

obstáculos legales para la creación de empleo.

En tercer lugar, la Formación Profesional cumple una función importante en la

generación de empleo.

En cuarto lugar, el desempleo se han combatido también desde acciones

cualitativas y actuaciones territoriales.

Finalmente, se ha comenzado a poner los medios para lograr la escolarización de

todos los jóvenes de catorce a dieciséis años y para adelantar la edad de

jubilación progresivamente.

«El crecimiento de la inversión pública será superior en varios puntos al de

1979»

La estrategia global del Gobierno se completará con la siguiente actuación:

Primero.—Revisión de las políticas específicas de empleo.

Segundo.—Moderación de los Incrementos de las rentas salariales.

Tercero.—Lucha contra el fraude en el seguro de desempleo y la contratación al

margen de la Seguridad Social.

En estas condiciones, las posibilidades de aumentar el producto disponible para

atender el gasto nacional y de crear puestos de trabajo al ritmo necesario para

reducir la tasa de paro a un nivel aceptable, dependerán de dos factores

estratégicos: el aumento de la cuota de ahorro nacional y el aumento de la

productividad.

LA INVERSIÓN PUBLICA CRECERÁ ESTE AÑO

En este sentido, desde la aprobación del Programa Energético Nacional y la

elaboración de su programa económico, el Gobierno comenzó a preparar planes de

in-versión que cubrieran períodos más amplios: ya está finalizado el cálculo de

las inversiones, que representa el Programa Energético Nacional 323.000 millones

en el año 1980.

Hoy estamos en condiciones de afirmar que el crecimiento de la inversión pública

en términos reales, en 1980, será superior en varios puntos al de 1979.

El Gobierno persigue unos objetivos claros a medio y largo plazo que están

enunciados en el Programa Económico que fue discutido por esta Cámara en 1979, y

en los programas sectoriales que fueron discutidos desde la constitución del

Gobierno y para conseguir esos objetivos se ve en la responsabilidad de negar

muchas cosas y de imponer, a veces, objetivos desagradables; de situar, en

definitiva, a todos, anta la realidad de los problemas.

 

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