Autor: Urbano, Pilar. 
   Dice Abri...l     
 
 ABC.    15/05/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

10/ABC

Hilo directo

Dice Abril...

Aún calientes las palabras de Landelino Lavitta, crucificando el progresismo

ucedero «que es espúrea para UCD en la medida en que toma como referencia

concepciones y valores ajenos», oía a Mágica flagelar desde la orilla socialista

a esa «extraña socialdemocracia del blablabla, que no tiene su adecuado sitio en

UCD». Pensé en quién pondría ungüento a los dos carrillos de Paco Ordóñez,

cuando (¿quién iba a suponerlo?) resultó que el buen samaritano fue el otrora

inquisidor acérrimo, Fernando Abril, que ahora viene a coincidir asombrosamente

con su antigua víctima: «Hay un exceso de preocupación hacia los problemas

internos del partido y poca por .pensar qué es lo que espera de UCD la

sociedad.» Esa: que «la política hace extraños compañeros de cama».

• Activo y hablador está Abril, después de largo silencio desde su adiós. Debió

hacer buen examen de conciencia.,, o buena lectura de Prensa, porque si este

verano en Segovia —y aun cuando los socialistas ponían como precio de una

coalición la maravillosa cabeza de Suárez— el amiguísimo se empeñaba en que la

solución pasaba «por un gran pacto con el PSOE», ahora vuelve sobre sus pasos y

se opone a la «gran coalición»: «Es posible —dice— gobernar con UCD en minoría,

alcanzando compromisos puntuales con el PSOE, únicamente en cuestiones de

Estado.» Claro que también relucía una alianza con AP, porque «es mala para el

país la dimisión en bloques de derecha-izquierda». Hasta aquí, todo correcto,

porque Suárez y Abril saben por experiencia que, desde el 77, frotando no sé qué

extraño talismán del miedo a que «la espada» corte el nudo gordiano... si tarda

mucho tiempo en deshacerse solo, los consensos y los pactos a las claras del

alba han funcionado en este país nuestro.

Y coherente también el poco afán por meterse en dibujos de democratización

interna, en un hombre que —soy testigo de aquella declaración— en pasillos del I

Congreso centrista comentaba: «¿Cuándo os convenceréis de que un partido con

democracia interna no puede funcionar... jen la vida!?» Por eso su postura al

iniciarse este segundo vuelo, en la fase precongresual, era «hay que ganarías —

se refería a los entonces balbuceantes "críticos"— cero a ciento». Pero han

pasado cosas... Se ha abultado el paquete de «manifestados». Hoy hasta tos «off

the record» y «confidenciales» mejor apacentados por el «oficialismo» prevén

una-presencia de seiscientos o setecientos compromisarios «críticos» en el «ti».

Y Abril oferta ahora el pacto de listas «30-70», mientras retira la propuesta

«globo sonda» de Jaime Lamo, como presidente de la mesa del Congreso palmesano.

Por cierto..., atención a José Luis Arvarez. El quiere. Los «críticos» te

apoyarían y el «aparato», en principio, no lo ve mal.

• Pero to más bizarro de Fernando Abril es su arremetida contra el juego libre

del crupo parlamentario:

«Hoy estamos casi, casi, en una especie de dictadura parlamentaria donde al

Poder Ejecutivo se le deja muy poco margen...» Casi en eco de ciertos

«monclovitas» cuando enfilan a Herrero Miñón: «¡Que el portavoz parlamentario

del partido del Gobierno se considere poco menos que el líder de la oposición

Interna al presidente!» Bueno..., don M. H. M no es mocetón como para

descuidarse; pero... ¡tampoco para esos celos!—Pilar URBANO.

 

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