Autor: Urbano, Pilar. 
 Nuñez y Vázquez, secretarios ejecutivos de UCD. 
 Sustituir a Suárez en el Congreso de UCD es dificilísimo     
 
 ABC.    15/01/1980.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

JUEVES 15-1-81

NACIONAL

ABC/9

Núñez y Vázquez, secretarios ejecutivos de UCD

«Sustituir a Suárez en el Congreso de UCD es dificilísimo»

MADRID (Pilar Urbano). Desayuno en el Ritz con dos activísimos hombres del

llamado «aparato centrista»: los. secretarlos ejecutivos de Organización, Manuel

Nuñez y de Formación. Antonio Vázquez.

Uno y otro, delante del tablero de mandos que orquesta el polémico y tensionado

II Congreso de UCD.

Tres horas de conversación. Tratan de transmitirnos una doble imagen: de

inocencia, juego limpio, «nada por aquí, nada por allá, ni trampa ni cartón», y

de que «nada está atado ni bloqueado cara al II Congreso: ni cómo se elegirá al

presidente; ni sus funciones; ni cómo se compondrá el Comité Ejecutivo; ni el

número de sus miembros; ni si habrá o no listas alternativas. Incluso entra

dentro de lo posible y lo probable un cambio de Gobierno».

Admiten la existencia de «un sentimiento difuso pero real de que Suárez ha

agotado su fórmula y debe irse»; pero «será muy difícil llegar a la sustitución

en el mismo Congreso». En cambio, después de haber milimetrado los movimientos

«críticos» y auscultado minuciosamente el ánimo que alienta tras las

declaraciones de Landelino Lavilla. profetizan: «En los próximos meses podemos

asistir al intento de derribar a Suárez... no antes de seis meses, porque el

candidato a sucesor necesita cierto tiempo para robustecer su posición y hacer

su lanzamiento dentro del propio partido».

Opuestos al sistema «proporcional» para la elección del Comité Ejecutivo

proponen, sin embargo, fórmulas de aproximación desde la vía «mayoritaria», pero

salvando siempre «que el Comité Ejecutivo, que tiene en sus manos todos los

poderes para las decisiones políticas, sea un colectivo homogéneo». Se duelen de

que las tesis democratizadoras de los «críticos» se hayan ofrecido como banderín

de un solo sector «cuando todos firmaríamos ese documento-manifiesto ., excepto

en el tema de la "proporcionalidad" de las listas». Reconocen que en UCD hay

«lamillas» y propugnan que «si han de seguir las familias, que sea sin "libro de

familia"». Aseguran que en UCD existe «un centrismo químicamente puro que no es

ni liberal en todo, ni democristiano en todo, ni socialdemócrata en todo». Y

ellos mismos, nuestros dos desayunantes, confiesan que «se sienten centristas

puros». Yo les gasto una broma: «¿Y qué sentís?» En cambio rechazan como

etiqueta leprosa el «ser del aparato»: «No nos sentimos conectados en ese

engranaje que llamáis "aparato"... Nuestra misión es técnica, aunque, claro

está, cargada de intención política».

UNA GUERRA CONTRA SUAREZ.—Ante las declaraciones de Landelino Lavilla. después

de deshacerse en elogios, «son finas, hábiles, inteligentes, esperanzadoramente

¡alegradoras..., ¡cautivadoras!», señalan algún contenido contradictorio:

«porque denuncia el exceso de personalismo en la dirección política ejercida por

Suárez, y a la vez le reprocha una falta de acción poli-tica». Y no ocultan su

temor a que«el Congreso sea sólo una batalla dentro de la guerra para cambiar en

unos meses al presidente Suárez». Hablamos de esta «maniobra», que entienden

tendría que ser «constitucional» y utilizando una de estas dos vías: «por moción

de censura en el Parlamento y, desde luego, contando con un sector escindido o

desviado de UCD; o por la vía interna: que el Consejo Político —numerosísimo y

multicolor— le retire la confianza al presidente y provoque su dimisión».

Recorremos en «travelling» los «poderes fácti-cos» que pueden estar detrás de la

operación recambio: «Creemos que hoy por hoy, aunque con distintos niveles de

preocupación, el Ejército y la Zarzuela son exquisitamente neutrales. No asi las

finanzas, la gran Banca y el empresariado fuerte, que preferirían un Gobierno

más adicto y más en la línea que defienden muchos "críticos". En cuanto a la

Iglesia, también en estos momentos se mantiene en la neutralidad, pero es

Innegable su decepción por el exceso a que se ha llegado en leyes como la del

Divorcio...»

IMPEDIR EL DOBLE JUEGO.—Subrayan que las verdaderas batallas congresuales se

librarán en las ponencias de Estrategia Política y de Estatutos. Se aferran a la

tesis de que la elección del Comité Ejecutivo deber ser por sistema mayoritario.

«si bien caben modalidades de aproximación a lo que quieren dos "ccriticos":

listas abiertas; sistemas pactados entre dos listas, el "70-30", que supondría

24 miembros de la lista ganadora y 11 de la siguiente...; pero también cabe

reducir el número de miembros del Comité. Sin embargo, inexcusablemente, debe

ser homogéneo. Lo que no cabe es que haya señores en el Comité Ejecutivo que, al

estar también en el Consejo Político hagan el doble juego... El Consejo Político

ha de funcionar como un órgano de dura crítica hacia el Comité Ejecutivo e

incluso hacia el presidente y no es de recibo que un hombre que acepta una

decisión adoptada por el Comité luego trate de tumbarla en el Consejo».

«De todos modos —agregan—, toda la discrepancia se reduce a dos temas: las

facultades del presidente en el proceso electoral y la forma de elección del

Comité.

 

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