Autor: Dávila, Carlos. 
 los próximos días romperá su silencio. 
 Suárez ofrecerá listas abiertas para el Congreso     
 
 ABC.    15/01/1981.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC

NACIONAL

JUEVES 15-1-81

Los próximos días romperá su silencio

Suárez ofrecerá listas abiertas para el Congreso

MADRID (Carlos Dávila). Durante este tiempo, Suárez no ha permanecido quieto.

Tampoco, indiferente. ¿Qué ha hecho entonces el presidente ante el acoso y

derribo al que está siendo sometido? Esperar y dibujar su estrategia. Una

táctica de la que ya se empiezan a conocer las principales bases, las

fundamentales líneas de acción. Suárez, desde luego, no estará silencioso ni

antes ni en el mismo Congreso. Ve a hablar y a comprometerse. Tratará con ello,

aunque sabe que el acuerdo con el grupo de opositores es ya prácticamente

imposible, de frenar el ascenso, en algunas momentos parece qué Irresistible, de

los críticos de su partido, que le han puesto contra las cuerdas.

Un ministro cercano al presidente aseguraba ayer que al menos mil doscientos

compromisarios del Congreso balear «están a nuestro lado». Aunque este cálculo

numérico es en principio optimista, el «aparato» de poder que rodea al

presidente se ha planteado, ha hecho para su jefe, un doble análisis:

primero, Suárez no puede aplastar; segundo, Suárez puede incluso resultar

derrotado. Para estos dos polos radicales, que auguran un muy distinto futuro,

Suárez tiene preparada una diversa respuesta.

Para conseguir una victoria necesaria y suficiente pretende ofrecer su

particular sistema de elección para el Comité ejecutivo —el auténtico órgano de

poder del partido—, un sistema mayoritario corregido en unas lisias abiertas,

que permitan a los compromisarios elegir nombres, opciones individualizadas que

pueden, en definida a componer una lista de síntesis, desde luego no de

integración, aceptable para —según se piensa— los dos grupos.

Naturalmente, Adolfo Suárez, que no encabezará ninguna de las dos posibles

listas (él será elegido en votación diferenciada y aparte), apadrinará con su

voto y su declaración una alternativa en la que, con toda seguridad, figurarán

la mayor parte de los ministros de su Gobierno e incluso Fernández Ordóñez, si

éste no se decide a presentar su propia fórmula electora! en una pirueta ética,

que tendría, sin embargo, escasas probabilidades de éxito, traducidas en una

mínima representación en el Comité de los grandes.

Suárez, herido en sus sensibilidad por las dos últimas declaraciones de

Landelino Lavilla, que ha interpretado como desplantes, quisiera ahora que el

presidente del Congreso confrontara sus fuerzas en una elección suicida, en la

que Lavilla, naturalmente, no va a caer, y es que hay otras pruebas de fuego en

las urnas que pueden resultar tan clarificadoras como un duelo en la cumbre,

dañoso para las dos partes. La primera, la votación del informe del Comité

ejecutivo saliente.

UNA DECISIÓN DISCUTIBLE

Es éste un trámite hasta ahora poco señalizado, que, sin embargo, posee

importancia decisiva. Es, en el tiempo, el primer o segundo «round» de los que

disputarán en el auditorio balear los dos grupos y es, también, la inicial

ocasión que tendrán Suárez, Rafael Arias y Rafael Calvo, principalmente, para

conocer cuál es el grado de simpatía y de adhesión que sus explicaciones y hasta

sus ofertas poseen entre los compromisarios centristas. No parece factible una

derrota del informe en esta primera votación, porque tal resultado afectaría

también a muchos de tos críticos, componentes de la Ejecutiva saliente, que si

bien y en su momento protestaron por la falta de convocatoria de este órgano

decisorio, no hicieron nada para forzar las reuniones, posibilidad que,

estatutariamente, tenían en sus manos. En este aspecto, cada palo tendrá que

aguantar su propia vela y no caben, por tanto, demasiados aspavimentos

contestatarios.

Adolfo Suárez desea diseñar en sus próximas salidas públicas un marco de

discusión tolerable, un marco que no ponga en peligro de escisión a UCD. Suárez

está decidido, si su partido se rompe y por grandes que sean los pedazos, a

disolver las Corles y a convocar elecciones. Esta es una vieja idea, arriesgada

y muy discutible, que, no obstante, es permanente en el análisis político del

hoy presidente. Los críticos conocen esta intención y por ello extreman

conscientemente sus cautelas. Unas elecciones generales resultarían en cualquier

caso perjudiciales para el partido en el Poder y arrojarían resultados negativos

para la opción suarista. A pesar de ello, el presidente daría el paso al frente,

porque, si acaece la ruptura, el Grupo Parlamentario Centrista habría perdido su

«mínima mayoría».

NUEVAS TÁCTICAS

Pero estas aproximaciones a la realidad pueden ser sólo especulación apresurada.

Hoy por hoy, la previsión del Congreso resulta imposible. En resumen, puede

afirmarse que nadie tiene el triunfo seguro.

Si los oficialistas ganan, que sería lo más lógico, tendrán de todos modos que

recomponer su alineación.

La Secretaria General se encuentra en el alero. Este es un cargo que, según las

últimas noticias, ya no apetece Rafael Calvo. En estas circunstancias, Fernando

Abril podría tener su nueva oportunidad, pero ni siquiera esto resultaría fácil,

puesto que el ex vicepresidente es precisamente e! político de filiación

suarista que mayor recelo despierta entre los críticos, un grupo que pondrá sus

condiciones, aunque su derrota sea larga.

Fernando Abril es autor, al menos, de dos sistemas de compromiso que no han

podido cuajar en realidades de distensión. Ahora, él y los centristas que forman

a su lado intentan, a dos semanas de la cita palmesana, desviar la atención de

los delegados ucedistas hacia la Ponencia de estrategia política, un texto-

resumen de los tres articulados por Fontán, Gámir y Sánchez Terán, que pueden

suscitar menor debate que el de Estatutos, clave para entender los esfuerzos

democratizadores del grupo crítico. No creo, personalmente, que la nueva táctica

disuasoria del sector oficialista tenga el menor éxito, porque el compromiso

liberalizador de los opositores no puede volverse de ningún modo atrás.

Un Suárez ganador no quedaría, a pesar de todo, reforzado. Sus asesores piensan

que la nueva etapa, nacida el 1 de febrero, tendría que programarse bajo el

signo de la estabilidad, y para ello nada mejor que aplazar tos comicios

regionales gallegos hasta finales de junio o, si ello fuera posible, primeros de

septiembre. Sólo así, aseguran los consejeros de Suárez, UCD podría «salir

derrotado por la mínima».

«En abril —han dicho a A B C— perderíamos estrepitosamente», lo que significaría

a la postre la caída casi segura, y esta vez traumática, del presidente.

CONTACTOS Y COMPROMISOS

Todo, pues, son cabalas. Cabalas en las mentes de los estrategas, discusiones en

despachos de distinto rango y ofertas sin recato en almuerzos secretos. Ayer, en

Madrid, dos horas después de que Fernández Ordóñez recibiera en el Ministerio de

Justicia a Eduardo Punset, fuerte tras su «hinchada» catalana, Oscar Alzaga y

Juan José Rosón se sentaban juntos en una mesa de comedor privado. En el primer

caso se trataba de un probable acercamiento social-liberal; en el segundo, de un

conocimiento actual de las respectivas posiciones. Porque, ya lo decimos, nadie

está suficientemente seguro. Ayer también se conoció la anécdota de un encartado

en el «Manifiesto» que retiró su firma ilusionado con su «chance» para una

Dirección General; después, una vez pasada la suerte, pidió de nuevo el ingreso.

Una actitud, sin duda, ejemplarizante.

 

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