Justificación del reajuste ministerial     
 
 ABC.    17/09/1980.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

NACIONAL

MIÉRCOLES 17-9-80

Suárez pide el voto de confianza

Justificación del reajuste ministerial

Hasta aquí, señorías, la declaración sobre la que solicito la confianza de la

Cámara.

Querría, sin embargo, añadir que para continuar la aplicación de las líneas

programáticas y para ejecutar cuanto en la declaración se expone, me ha parecido

conveniente proceder a una modificación en la composición del Gobierno, en la

que creo haber escogido algunos de los hombres de mayor relieve y de competencia

probada, dentro de los miembros de mi partido. La dimisión presentada por el que

fue vicepresidente Económico, Fernando Abril, que tanta y tan gran ayuda nos

prestó, exigía en todo caso un cambio en el equipo gubernamental.

En esta ocasión, por otra parte, se ha otorgado a algunos miembros del nuevo

Gobierno la cualificación de ministros de Estado. No se trata de crear

jerarquías entre ministros. Se ha buscado únicamente iniciar de acuerdo con

algún precedente extranjero, un camino experimental que supere las rígidas

estructuras departamentales abriendo la posibilidad de poner en marcha un

mecanismo de coordinación de algunas funciones que ha de ejercer la

Administración.

Señorías, he comparecido hoy ante ésta Cámara para solicitar un voto de

confianza sobre la declaración a la que acabo de dar lectura. Tal decisión ha

exigido que mi planteamiento se haya formulado —y espero haberlo conseguido— con

rigor y con sinceridad.

En no pocas ocasiones he pedido, desde esta misma tribuna, la desdramatización

de la vida política española. Deseo, en cambio, que mi palabra de hoy exprese

fielmente la inquietud de todos los españoles en esta concreta hora.

Tengo que proclamar que la crisis por la que atravesamos tiene un alto coste

social y que el principio de solidaridad, tan reiterado en nuestra Constitución

conduce, aquí y ahora, a repartir aquél coste. Es necesario remontar la crisis.

Mas antes de que, superadas las dificultades que nos atenazan, logremos adecuar

nuestras estructuras económicas a las nuevas requisitorias de la creciente

carestía de los productos energéticos —repito— tenemos que garantizar que el

empobrecimiento de todos no conduzca a la miseria o al hambre de grupo alguno.

Adoptaremos, por ello, las disposiciones precisas para garantizar la asistencia

y las prestaciones suficientes a quienes se hallen en situaciones de necesidad.

Hablo desde la profunda • convicción de que los españoles no renunciarán a ser

miembros de una comunidad de hombres libres. Ninguna involución será posible

porque ante aquella voluntad se estrellarán los terroristas y cualesquiera

corrientes que se propongan desestabilizar la democracia o menoscabar sus

valores. La libertad de cada uno ha de abrirse, para ser verdadera libertad, a

la responsabilidad y a la solidaridad.

Para ello es Indispensable que todos y cada uno de los españoles acepten, con

talante resuelto y con espíritu de superación, sus cuotas de responsabilidad.

Necesitamos trabajar más y mejor. Austeridad, laboriosidad y eficacia componen

la respuesta al duro reto de la realidad de hoy.

Lo que más decisivamente importa en el debate que ha de abrirse no es sólo el

voto de confianza que solicito, sino que la Cámara y el Gobierno Impulsen a

nuestro pueblo- para recobrar entera la confianza en sí mismo y en su futuro. Es

responsabilidad de los políticos representar a sus electores, pero lo es también

ser auténticos dirigentes de los ciudadanos y suscitar ante ellos un proyecto de

convivencia que clarifique y justifique, en casos como el presente, la demanda

de sacrificio.

Frente a la crisis no cabe ni encogerse de hombros, ni hacer juegos malabares

con las palabras, ni predicar soluciones milagrosas. Es un momento muy

arriesgado y comprometido y para resolverlo hace falta mucha decisión y hacen

falta también grandes sacrificios. No hay ninguna solución fácil, no hay ninguna

solución inmediata, no hay ninguna solución cómoda. Pero, señorías, hay

soluciones posibles.

Nosotros, los españoles de hoy, estamos legitimados para pedirnos un sacrificio

adicional, duro y exigente, en bien de nuestra Patria, porque ya hemos tenido

que invertir mucho riesgo e Imaginación para suturar las heridas de la Historia

y para reencontrar el camino de la paz y de la convivencia.

Y porque ahora lo que está en juego no es el ser o no ser de nuestro país, no es

la esencia de un concepto integrador de España, sino exclusivamente la capacidad

para imponernos a las dificultades y para replicar a las adversidades con rigor,

con decisión y con firmeza. Y,señorías, precisamente, por ello, creemos que el

pueblo debe entender que si se reclama un esfuerzo adicional es pura y

exclusivamente en beneficio de todos los españoles.

Vamos a tener que aplicar unas medidas de Gobierno ingratas, severas, que

implican ahorro y reducción del consumo y de las expectativas inmediatas, vamos

a tener que defendernos de una situación inclemente. Y vamos a hacerlo con

decisión, sin escamotear la verdadera entidad del reto que se nos plantea. Pero

también vamos a hacerlo sin una desesperanza que estaría fuera de lugar. Vamos a

hacerlo seguros de que vamos a vencer y no con un equipaje de dudas o de

vacilaciones. Vamos a hacerlo con la certeza de que nada ni nadie destruirá

nuestras posibilidades históricas, de que ni las dificultades económicas ni de

otro tipo nos harán retroceder, y de que las grandes pruebas son precisamente

las que forjan a las naciones más dignas de merecer este nombra.

 

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