Autor: Soriano, Manuel. 
 Los racionalistas estan receptivos. 
 La oposición desconfía de que Suárez cumpla     
 
 Diario 16.    17/09/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diario 16/17-septiembre-80

NACIONAL

EL PLENO DE LA CUESTIÓN DE CONFIANZA

Los nacionalistas están receptivos

La oposición desconfía de que Suárez cumpla

La capacidad de aplicación del programa gubernamental para salir de la crisis

política y económica sigue suscintando desconfianza en amplios sectores de la

oposición y del propio partido centrista, según la impresión más generalizada

recogida en los pasillos del Congreso de los Diputados después del discurso.

Manuel SORIANO

Aunque no se ha producido una descalificación global al grueso del contenido del

programa expuesto, al margen de las discrepancias partidistas, Suárez y su

Gobierno se enfrentan a partir de hoy al difícil objetivo de ganarse la

credibilidad.

También independientemente de las distintas opciones ideológicas, se admite, en

general, que no hay muchas más alternativas posibles a los problemas del país

que las soluciones aportadas por el Gobierno centrista.

Con otro discurso, difícilmente Suárez habría tenido la virtud de hacer cambiar

la opinión negativa de socialistas, comunistas y Coalición Democrática, que ya

tienen decidido negar la confianza al presidente.

Sin embargo, queda por conseguir la ruptura de la desconfianza.

Garantías

La izquierda y el grupo de Manuel Fraga insisten en la falta de garantías de que

las promesas hechas por Suárez se vayan a cumplir, argumentando que hasta ahora

ha demostrado esa falta de cumplimiento. El cambio de Gobierno no suscita

confianza en estos partidos de oposición, porque la mayoría de los nuevos

ministros ya tuvieron responsabilidades en anteriores Gabinetes.

Los socialistas, que tomaron muchas notas durante el discurso del presidente,

vuelven a hablar de contradicciones en el programa ofrecido a la Cámara y al

país. Alfonso Guerra, que en el momento en que Suárez dijo que no «estamos

dispuestos a convivir con la crisis», disimuló su carcajada tapándose la cara

con un folio, simplificó su opinión sobre el discurso reprochando a Suárez que

echara la culpa del aumento del gasto público a las pensiones como consecuencia

de la guerra civil. «Otra vez, la culpa de todo la tienen los rojos», dijo el

número dos del PSOE.

Los sectores de la central sindical socialista UGT no ocultaron su preocupación

por la referencia hecha por Suárez a la necesidad de recurrir a topes

salariales, especialmente, si esta medida la impone el Gobierno. La política de

colaboración ugetista podría replantearse si no se aclara esta cuestión.

Los comunistas insisten en que una política como la expuesta por el jefe del

Ejecutivo exige unos compromisos de negociaciones y acuerdos con el resto de la

oposición.

Manuel Fraga descalificó sin más a Suárez y sus propósitos. Sin embargo, en el

seno de Coalición Democrática se advirtió, cierta falta de unanimidad cuando el

grupo discutió el tipo de voto que emitirá, aunque, finalmente, se acordó que

fuera negativo.

Rojas Marcos comentó que «no hay nada negativo» en el discurso del presidente,

en lo que se refiere a la autonomía andaluza, sino que «existen lagunas, que si

se llenan, podríamos mostrarnos favorables». Los andalucistas acogieron con

satisfacción el que Suárez reconociera, sin especificar, la necesidad de un

trámite

especial para la autonomía andaluza. Para el PSA y para Clavero basta con que la

forma responda al artículo 151 de la Constitución, aunque no se mencione

expresamente este precepto.

Los vascos, receptivos

Los vascos, que acudían por primera vez al Congreso desde que se retiraron en

enero, eludieron comprometerse con declaraciones públicas, pero se mostraron

receptivos. Asesorados por consejeros del Gobierno autónomo vasco que se

desplazaron a Madrid y en permanente contacto telefónico con la dirección del

PNV, los parlamentarios vascos maduran su decisión que bascula entre el «sí» y

la abstención. Esperan arrancar declaraciones explícitas por parte del Gobierno

acerca de su sincera voluntad de no recortar ni dilatar la puesta en práctica

del Estatuto de Guernica.

Gobierno y MC, volcados

La minoría catalana se muestra volcada en su apoyo sin reservas, al menos

públicas, al programa centrista, en el que «han metido la pluma». De buen

discurso lo calificó Roca, valorando como «coherente» el planteamiento

autonómico hecho por Suárez, en el que, a su juicio, existen compromisos que

garantizan los procesos vasco, catalán, andaluz y gallego. Respecto al tema

económico, a su juicio no es una alternativa muy distinta a la expuesta por

Felipe González en la moción de censura.

Las bases centristas molestas

En esta ocasión Suárez ha recurrido, no sólo a sus colaboradores más cercanos de

Moncloa, sino también a los ministros para elaborar conjuntamente su discurso.

No obstante, los últimos retoques los dieron, hasta las cuatro de la madrugada,

Alberto Aza y Josep Meliá. Existen síntomas que apuntan a un convencimiento por

parte del presidente de la necesidad de contar con las mejores cabezas del

partido centrista.

Sin embargo, en los escalones inferiores a los «barones», como es la base del

grupo parlamentario, se detectó ayer un profundo malestar por el hecho de que el

presidente no acudiera en la mañana de ayer a la reunión del grupo. Se le

reprocha que ni en la moción de censura ni en la cuestión de confianza, que

ahora se plantea, haya contado con quienes les respaldan con sus votos.

 

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