Autor: Antolín, Mario. 
   Respuesta     
 
 El Imparcial.    24/12/1977.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

RESPUESTA

LA Asamblea permanente de trabajadores del espectáculo se dirigió a Emilio Romero, en carta sin firmar

por ninguno de los componentes de la Mesa enviandole un escrito de réplica a mi artículo «Abajo el

telón» y esperando de su cortesía que ordenase su inserción, sin necesidad de «ampararse en la normativa

vigente» y Emilio Romero, haciendo honor al nombre del periódico, lo publicó ayer.

Efectivamte, los no firmantes de la carta tenían razón y podían haber ejercido sus derechos amparados en

la vieja normativa vigente, ya que «la ley rige todas las relaciones a que por razón de su contenido haga

referencia, desde el momento que entra en vigor hasta aquél otro en que cesa su vigencia, por la entrada

en vigor de una regla diversa y opuesta» y entre las leyes que están en vigor figura la que concede una

especial Jurisdicción al Ejército —por muy discutible que esto sea— sobre determinados delitos.

Puede estarse conforme o no. Pero la ley esta ahí y mien-tras no sea derogada, siguiendo los cauces

normales en cualquier país y mucho más en una sociedad que ya posee instituciones democráticas, me

parece que la Presión de una huelga del mundo del teatro, que ha permanecido indiferente y silencioso

ante las detenciones o procesos de numerosos profesionales de la información e incluso de alguno del

teatro, peca por lo menos de ingenua, al enfrentarse con una ley vigente y se desvirtúa el espíritu que la

motivó que no es otro que el de ayudar y defender a Alberto Boadella.

Vayamos por partes.

Ustedes se quejan de que en mi artículo decía textualmente «tanto los numerosos actores parados, como el

escaso grupo de profesionales en activo que acudió a la reunión decidieron iniciar una huelga». Protestan

de esta afirmación y luego de recordarme que «los parados son profesionales», reconocen que «el paro

afecta al 80 por 100 de la profesión».

Y ¿quién dice lo contrario? Me explicaré: si los actores parados no fuesen profesionales, no podrían

considerarse «parados», luego, sobra su reticente aclaración. Mis palabras no tenían otra intención que la

de subrayar la gravísima situación laboral del teatro. Afirman ustedes gratuitamente, que «eso de escasos

claramente se lo ha inventado usted». Acusación bastante grave, y a renglón seguido añaden que

«asistieron actores y técnicos de 24 de los 30 teatros de Madrid». Como pienso que no asistirían las

compañías completas y los repartos de las obras en cartel no son excesivamente largas. Supongo que el

número de actores en activo sería muy inferior, desgraciadamente, al de parados.

En su escrito contestan claramente a mis interrogantes ya era hora que alguien lo hiciera! Dicen ustedes

que «afortunadamente fue autorizado el texto y que ya iba siendo hora que se autorizasen textos como

este». Pues bien, si el texto está autorizado tal y como se representa, no veo por ninguna parte la

posibilidad de que la actuación de Boadella pueda ser considerada delito ni por la jurisdicción militar, ni

por la civil, ya que las representaciones gozarían del respaldo del Ministerio de Cultura, que en modo

alguno podría inhibirse del conflicto planteado y que tendría que defender a Boadella de las acusaciones

que hoy se le imputan, lo cual hubiera ayudado mucho más eficazmente a Boadella y hubiese aclarado de

un vez para siempre, que los actores, los empresarios y los directores que representan un texto autorizado,

carecen de responsabilidades legales, mientras no sea abolida la censura.

Dicen ustedes también, dándole a su escrito un ligero tono de ataque personal y no de diálogo abierto

sobre un tema lamentable, que en mi pregunta se nota la «añoranza de que dicho texto no hubiese sido

autorizado, como seguramente ocurriría en su época». Tienen ustedes parte de razón, añoranzas no tengo

ninguna, pero si el texto -que no conozco-contenía injurias al Ejército, pueden tener la seguridad de que ni

en mi época, ni ahora lo hubiese autorizado. Entre otras razones, porque hoy me sentiría responsable y

respondería como tal ante la grave situación que atraviesa Alberto Boadella.

Más adelante hacen ustedes referencia a la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero dicha

declaración como es natural, no ampara las calumnias ni las injurias, perseguidas en todas las

legislaciones del mundo.

Protestan ustedes de que yo afirmase que los sectores se han declarado en huelga «más o menos

voluntaria». Yo no conozco más unanimidades que las que imponen las dictaduras y pienso que la

grandeza de la democracia reside en la diversidad de criterios y en la aceptación respetuosa, pero no

compartida, de la decisión de la mayoría. Según he leído, en el teatro Muñoz Seca —por ejemplo.—

nueve de once actores votaron en principio por no suspender la representación.

Sé extienden ustedes después en largas consideraciones sobre mi pasada labor como director de teatro, a

las que, como es natural no voy a responder, porque acepto siempre las opiniones contrarias y las críticas

a las que está —y debe estar expuesto- quien ocupa un cargo público. Solamente deseo aclararles, que yo,

pese a que ustedes digan que fui «director general de teatro tantos años y con tantos ministros», ocupé el

cargo de director general poco más de un año, aunque puede que alguno le pareciese un siglo.

Mi artículo no era —ni deseo que esta réplica lo sea tampoco contrario a que los profesionales del

espectáculo defiendan sus derechos y sus libertades mediante una huelga, cosa que demostré

sobradamente cuando ocupaba la Dirección General y se produjo la primera huelga importante del mundo

del teatro, en defensa de unos intereses laborales. Mucho menos mi artículo deseaba perjudicar a

Boadella, que colaboró en distintas ocasiones conmigo (Festival Internacional de Teatro, Festival de

Mimo, Teatro de Cámara...) y con el que me unen unas cordiales relaciones, sino todo lo contrario.

Trataba únicamente de centrar la situación y de que se aclarasen responsabilidades. Cuando un actor ha

sido detenido se le debe ayudar; cosa que han entendido muchos y, no utilizarlo como han pretendido

algunos. Esa es mi opinión.

MARIO ANTOLIN

 

< Volver