Carrillo: Los trabajadores serán los paganos de la crisis     
 
 Diario 16.    19/09/1980.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Carrillo: Los trabajadores serán los paganos de la crisis

Santiago Carrillo, con tono de maestro que echa un rapapolvo a sus alumnos, con

profusa utilización del tuteo paternalista, escuchó «un aviso» del presidente de

la Cámara, quien le concedió cinco minutos más para su intervención.

Insistió en que la crisis de ^Gobierno respondía a problemas internos de UCD y

no en atención a los problemas nacionales. Tras asegurar que no se fiaba del

Gobierno, reconvino al PSA por su pacto con UCD y dijo .que si se engañaba otra

vez a Andalucía parte de la responsabilidad de ese engaño sería de los

andalucistas.

Criticó el discurso del presidente, del que dijo no era un programa, y aseguró

que la clase trabajadora seria la auténtica «pagana» de la crisis, esa clase

trabajadora —dijo— que tanto luchó porque la democracia fuese posible en este

país.

Hay hambre en Andalucía

Recordó con dramatismo el paro, que en zonas como Andalucía y Extremadura ha

llegado a cotas de hambre e hizo una llamada al Gobierno para que resolviese

esterna de las pensiones múltiples y de los sueldos del Estado. «Es un tema

urgente a resolver y debéis ser vosotros los primeros, para dar ejemplo.»

Le respondió el ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros, quien dijo que el

Gobierno tiene prevista una serie de ajustes para las pensiones dobles, incluso

para aquellas que sean legales.

Añoveros se refirió a los impuestos indirectos y se preguntó si la subida del

tabaco era acaso injusta. Criticó las «recomendaciones de Carrillo y sus

amenazas» y calificó la intervención del líder comunista como maniquea cuando

construía supuestos que no existían.

Tamames, apabullante

En el turno de réplica, Ramón Tamames, en una intervención plagada de datos y

cifras, acusó al Gobierno de mantener las pensiones de trescientos ex ministros

y dijo que la reforma fiscal, en su aplicación, representaba una carga más para

la clase trabajadora.

Criticó duramente la vertiente económica del discurso presidencial y emplazó al

Gobierno para que «aquí y ahora» respondiese a once preguntas. Dijo que si todo

se resolviese subiendo el tabaco, los cigarrillos costarían lo que un «porro».

El concejal madrileño concluyó´con la referencia a tres mitos: el mito de la

reforma fiscal, la remisión de la inflación, que dijo era falsa, y el mito de

los salarios, cuyo índice de subida era, según dijo, menor al índice de

productividad, dato que apoyó con un informe del Banco de España.

Tras la réplica, corta y desde el escaño, del ministro, que no quiso responder a

las once preguntas de Tamames, tomó la palabra por alusiones Miguel Ángel

Arredonda, del grupo andalucista, quien dijo que Carrillo también había pactado

con UCD en la Moncloa y que no se le hacía responsable del no cumplimiento de

los pactos por parte de UCD.

Santiago Carrillo dijo que podía disculparse una equivocación, pero que no era

admisible caer en la segunda, recordando el sí andalucista en la investidura.

Once preguntas sin respuesta

1. ¿Cuál fue el alcance de las conversaciones Gobierno-CEOE para elaborar

el Estatuto de los Trabajadores?

2. ¿Por qué no se creó en su día el Consejo Económico y Social?

3. ¿Por qué, sin embargo, se saca ahora a relucir?

4. ¿Qué pasó con los resultados de la comisión Fuentes Quintana

para hacer más democrático el gasto público?

5. ¿Por qué no se ha realizado la reforma del mercado de valores que

elaboró la comisión Juan Sarda?

6. ¿Cuándo se va a traer al Congreso el Estatuto de la Empresa Pública?

7. ¿Por qué se ha autorizado al Banco Zaragozano la compra de un Banco en

Miami?

8. ¿Cómo se habla de fomento de la inversión, cuando la desgravación ha

llegado a porcentajes intolerables?

9. ¿Por qué el Gobierno, con ayuda de la CEOE, no orienta a las empresas

dónde pueden invertir?

10. ¿Cuándo va a presentarse el presupuesto de estrategia para salir de la

crisis?

11. Después de todo esto, ¿cómo se atreve el Gobierno a solicitar

la confianza de la Cámara?

Pidió a Adolfo Suárez que precisase en qué ocasiones el PSOE había situado al

Gobierno en un «impasse» y afirmó tajantemente —dirigiéndose al presidente— que

no tiene «ninguna intención de sentarse en un Gobierno de coalición con su

persona» y que tampoco tiene ninguna intención de asumir el Gobierno si no es

por los votos populares o la confianza mayoritaria del Congreso.

Saldré de la Moncloa

Le aconsejó al presidente que no viviese tanto entre las sombras de la Moncloa,

que así se le disiparían muchos de los fantasmas que hay en su cerebro.

Por tercera vez subió a la tribuna el presidente Suárez para contestar a Felipe

González. De forma irónica señaló, ante las afirmaciones de Felipe de que no iba

a formar Gobierno de coalición con UCD, que «me alegra muchísimo saber que ni

usted ni el PSOE quieren formar Gobierno con UCD, porque es enormemente positivo

para la democracia de este país. Un Gobierno PSOE-UCD o UCD-PSOE no sería

beneficioso para la consolidación de la democracia».

Ante los murmullos que acogieron estas palabras del presidente por parte de los

parlamentarios de izquierda, Suárez pidió «el mismo respeto que se había

mantenido cuando habló el señor González».

Respecto al consejo que le dio el líder socialista para que saliera más a menudo

de la Moncloa y se pusiera en contacto con las gentes, Suárez agradeció el

consejo y aseguró que «saldré mucho más de la Moncloa, pero ahora estoy horas y

horas en el despacho porque es imprescindible. Me gusta conectar con el pueblo

español y estar con las gentes».

El presidente dio por zanjada la discusión mantenida con el líder socialista con

un «buenas noches», y volvió a su sitio en el banco azul.

La moción dé censura

Por última vez y desde su escaño, Felipe González manifestó que la presentación

de la moción de censura se hizo con el mismo derecho constitucional que el que

ampara la solicitud de la confianza. Precisó que en otras democracias

occidentales también se presentan mociones de censura a los Gobiernos, aún a

sabiendas de que no contarán con la mayoría de los votos.

 

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