Autor: Cabellos, Carmelo . 
   Suárez no es Thatcher     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Suárez no es la Thatcher

Carmelo Cabellos

El silencio mantenido por Suárez durante el largo maratón del debate

parlamentario de la moción de censura fue el protagonista ausente de la sesión.

La única intervención del presidente fue para decir que había que buscar el

recambio del cambio al analizar el programa de Felipe González.

La votación había quedado prácticamente decidida a media tarde con la derrota de

la moción —sin llegarse a votar— y un más bien escaso triunfo, por K.O, técnico

del contrario, del Gobierno. Las intenciones y estrategias se convirtieron desde

entonces en un mutuo juego de devolución de pelotas entre socialistas y

centristas.

La estrategia del Gobierno consistió en querer hacer ver que la intención del

debate era el exclusivo análisis y crítica del programa socialista presentado

por Felipe González. Para ello, el Gobierno sacó toda una batería de ministros

que criticaron, con ocasión y sin ella, el programa socialista.

Esta actitud provocó que Felipe González llegara a cambiar el tono moderado de

sus intervenciones para agriarlo ante el acoso ministerial. Así, las críticas y

contracríticas quedaron repartidas entre los das bloques contendientes en esta

singular batalla. Es más, entre el pretendiente socialista y el múltiple grupo

de ministras. Todos contra uno. Suárez, a quien su contricante dijo que el papel

de brega, desempeñado por la «premier» Thatcher en Inglaterra lo cumplía el

vicepresidente Abril, mientras él parecía mantener el papel de la reina

británica, no quiso intervenir a fondo, pese a que las invitaciones fueron

insistentes por parte de Felipe González.

El líder socialista, ante esta situación, llegó a decir que todo el país estaba

esperando una confrontación directa con el presidente, quien no se había

pronunciado sobre la serie de problemas planteados en este maratoniano debate.

Suárez ni se inmutó y dejó que continuaran los ministros haciendo un alarde de

demostraciones de que el Gobierno es un colectivo bien compenetrado tal y como

el mismo Suárez aclararía.

El presidente del Gobierno insistió en que sólo intervendría en el momento en

que considerara oportuno y especialmente, al final del debate. Este final, en la

medianoche de ayer y aún sin acabar la sesión, quedaba para esta tarde. Fuentes

gubernamentales de crédito aseguraron que Suárez quería meditar la respuesta y

prepararla detenidamente para hoy.

Ni programa, ni socialismo

En su esquema inicial, Suárez pretenderá demostrar que el programa de Felipe

González ni es programa, ni Gobierno, ni socialismo. Esto quiere decir que, sino

varían sus intenciones, Suárez entrará, aunque sea tarde, en esta peculiar

trinca entre los dos principales líderes políticos del país.

No es fácil hacer un balance de la sesión de ayer independientemente del

resultado cierto que arrojará la votación final. Hay dos cuestiones que se

entremezclan en este debate: por un lado está la censura al Gobierno, y por

otro, el análisis, crítico del programa socialista.

Todos los grupos parlamentarios, en sus intervenciones, distribuyeron sus

palabras sobre las dos cuestiones. Es más, a excepción de los comunistas, que

apoyaron abiertamente la propuesta socialista en toda su extensión, el resto lo

hizo situándose en una órbita crítica y distante prácticamente por igual tanto

de los socialistas como del Gobierno.

Por tanto, el resultado de la votación colocará a los socialistas alineados con

los comunistas, así como a Sagaseta y Bandrés. El Gobierno mantiene sus

exclusivos votos de minoría mayoritaria, mientras el resto de los grupos se

colocan en una equidistante posición de abstención que en la mayoría de los

casos significa un rechazo, tanto del Gobierno como del programa y candidato

socialista. La única excepción la produjo la minoría catalana, que pretende

mantener su preciada posición de puente entre los dos grandes partidos.

 

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