Conferencia del ministro de Hacienda en la Clausura de la XI reunión internacional del CEDI     
 
 Madrid.    26/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Conferencia del ministro de Hacienda en la clausura de la XI Reunion

Internacional del C.E.D.I.

EMPIEZA el ministro felicitandose.de asistir a este acto dé clausura, que le

depara ocasión de poder hablar, en un ambiente de-serenidad y dé buena fe,

sobre´temas tan apasionantes como los que han Sido objeto de la XI Reunión

Internacional del C. E. D. I. .Aplaude, sin reservas, la celebración de esta

especie de asambleas de primer grado en las que, más que llegar a conclusiones

operativas, ~ se despiertan puras inquietudes o se esbozan, meros

planteamientos. Constituyen en realidad el tfaso previo de un obligado camino.

La inquietud y el planteamiento preceden siempre a la formación del criterio

sólido; así como el criterio sólido viene a ser luego determinante de la

conducta a seguir. Todo es cuestión dé´ tiempo, y por ello no debe causar

desazón que en los cambios iniciales de impresiones, las ideas no estén aún muy

perfiladas, .

Con esta apreciación, añade, se enlaza la. justificación propia, porque es muy

posible que de las ideas que quiere exponer sólo nazcan inquietudes o- simples

planteamientos de problemas. Lo interesante es que.los: problemas queden bien

planteados, porque, como, dice el adagio, "problema bien> planteado termina por

ser problema bien resuelto".

Se refiere a continuación a uno de los grandes .temas que el político auténtico

tiene que considerar, es el enfrentamlento´del hombre con los diversos espacios

en que vive, o, lo que es igual, las exigencias. que le . presentan las

distintas divisiones locales, regionales, nacionales e internacionales, para

determinar,, con claridad, cuál debe ser´su posición.en orden ´a todas esas

esferas en que está inmerso.

EL PRINCIPIO DE LAS NACIONALIDADES

Ciertas ideas-que en otro tiempo tuvieron -carácter casi absoluto, como .la de

principio de las nacionalidades, merecen relativizarse, a la par que otras .que

hoy se abren paso con pujanza, tal como la Je la solidaridad internacional-en

ayuda dé los países necesitados, precisan de. una clara consolidación.

En todo caso,´_se evitarán muchos errores; por defecto o por exceso, si se huye

de planteamientos parciales y. por lo mismo, inexactos, y se aborda en cambio la

´cuestión son una; visión certera, de la lógica de" limitación de´competencias

entre cada una; de las esferas concurrentes; Esta es quizá una dé las tareas a

que deben entregarse de lleno´todos los que vienen prestando;- atención a estos

temas .candentes.

Un segundo´ :problemaí de insoslayable planteamiento es el de la posibilidad1 o

imposibilidad de déstrillar en el tratamiento de las grandes cuestiones los

aspectos, técnicos; económicos, so-; cíales, políticos o incluso militares en

que se desintegran. Es evidente la interconexión que existe entre, todos ellos,

pero no parece menos cierto que, la posición, radical y´ ambiciosa.,de pretender

tratarlos conjuntamente y en toda, su plenitud podría conducir, en la práctica,

á soluciones´ poco constructivas..

Los probllemas han de ser, vividos siempre con un sentido realista y de cara a

las circunstancias, sin renunciar-a´los principios básicos, aunque-

atemperándolos en su aplicación a las coyunturas históricas.

Centrado ya en el tema con. creto de Europa, expone alguna de las cuestiones

que, como´hombre de gobierno dedicado a asuntos- económicos, más han reclamado

su atención.´ En varias conferencias que durante los dos últimos años ha tenido

oportunidad de pronunciar sobre la economía europea, partid siempre de unos

hechos en los que considera - Indispensable insistir, porque marcan una

trayectoria histórica.

Es dato que sirve como punto de partida, el de la supremacía económica de Europa

hasta 1914. Las otras cuatro partes del mundo eran tributarias suyas. Toda la

´economía mundial estaba, controlada y dirigida por ella como su corazón y

cerebro. El esquema económico -mundial era muy simple: adquisición por Europa de

primeras materias y sustancias alimenticias a cambio de productos fabricados,

capitales y servicios en general. Al margen de´ otros factores, la situación

venia a ser fruto del extraordinario avance, adquirido por la técnica europea a

partir de los comienzos de Ja Edad Moderna,

Por ello era evidente que el estado de cosas tenía que evolucionar a. medida que

esa misma técnica se difundiera más allá de nuestro,continente. Y asi empezó a

suceder en, el siglo XJX, singularmente, en, Estados Unídos, para acelerarse

después él proceso con mayor intensidad entre 1914 y 1918 y difundirse por el

resto del mundo

Consecuencia del aftánce técnico de Norteamérica y de la súbita aparición del

fenómeno comunista fue la ´formación de dos grandes espacios económicos

sometidos cada uno de ellos a una sola dirección política: Estados Unidos ´y

Rusia. Surgió asi una bipolaridad que hubo de cobrar singular valor duránte los

años que ´´siguieron a" la última guerra mundial, porque coincidió la pujanza de

aquellos pueblos con el apartamiento sistemático de Europa respecto a sus zonas

de Influencia internacional, y con la imposibilidad- por parte de la misma de

coordinar su acción, ya que, hubo de atender, en.rprimer plano, a la-

reconstrucción" interna de los distintos países que la integran. El repliegue

europeo se vio, ademas, agravado por un cúmulo de: razones, en las que se

mezclaron las de naturaleza, económica con las da tipo político y las de orden

militar.

REAPARICIÓN DE EUROPA EN LA ÓRBITA INTERNACIONAL

A ésta segunda fase de repliegue sucede la de reaparición de Europa en la órbita

internacional, rompiendo la bipolaridad Rusia-Estados Unidos, con toda la fuerza

de su economía, de su historia, de su cultura y de -su viejo sentido misional, y

todo ello con una singular característica: la de querer conseguir la unidad de´

espacio económico "mediante organizaciones supranacionales superadoras de la

antigua estrechez económica de las viejas nacionalidades europeas.

Así las cosas/se ha planteado en esta. XI Reunión del C. E, D. I., a la vista de

ideas por todos compartidas y magistralmen-te expuestas en ias encíclicas da

nuestros pontífices, el tema de la ayuda a los países infradesarro-llados, o, lo

que es lo-mismo, la extraversión de Europa cuando todavía no ha consolidado la

organización supranacional que podría conjuntar la acción de los países llamados

a: integrarla. Es evidente que ei tema se presenta erizado de dificultades

*desde el punto de vista interno de Europa. Pero, por" otro lado, loa

acontecimientos mundiales avanzan a ritmo tan acelerado que no es posible

mantenerse apartados de ellos, sobre todo cuando se afirma el sentido-de Amisión

que, sin. duda, corresponde a nuestro continente.

Y.por si la dificultad en orden a la oportunidad histórica no fuese .bastante,

se agolpa además toda esa serie de aspectos económicos,, sociales, políticos e

Incluso militares, a los que se hacia referencia en el planteamiento, y también

los problemas locales, regionales y nacionales, que Íes preciso deslindar, para

formar conciencia clara dé cuál es el deber de Europa frente a los otros países

del mundo, abstracción hecha de los problemas derivados de las distintas

ideologías, políticas en orden a la libertad de mercados, o a la ´intervención-

estatal en la economía, que lógicamente, condicionan y determinan las

anteriores.

Es decir, se presenta un complejo de problemas que envuelve la ama concreta de

la ayuda a otros-países.

.¿Quiere esto decir que todoá ´esos problemas han de despejarse previamente o",

por el contrario, conviene ayudar a los otros países en la medida que lo

permitan las posibilidades? A juicio del ministro, la solución tiene que ser

necesariamente la última; pero la realidad impone ir despejando poco,a poco los

anteriores problemas." porque solo asi la misión europea en el resto del mundo

podrá ser consistente y definitiva.

Sugiere que en la consideración de estos problemas de Europa se adopte la misma,

sistemática y el mismo criterio plan, teado" en torno a la solución de los

problemas interiores de cada país y que, en definitiva, ae pueden ; catalogar en

tres grandes grupos, que pasa a analizar: los de dogmática política o de

Ideario, indispensable para crear la conciencia de misión; los orgánicos o de´

configuración de las instituciones necesarias y los Instrumentales, entre los

cuales destaca por su indudable eficacia la proyección del juego del crédito y

del impuesto.

Es indudable-que la fuente de inspiración de estos principios debe ser la

doctrina de la Iglesia. Estima que no basta enunciar los principios de un modo

muy. general, sino que se necesitan unos cuantos" categoremaa concretos en los

que la filosofía cristiana proyecta su voluntad dé acción y en los que, a su

vez, las soluciones prácticas encuentran suficiente justificación doctrinal. A

título de ejemplo señala cómo principio de dogmática política internacional que

debe figurar en las relaciones económicas el de libertad de mercado, tomado no

solamente en su primer aspecto de; supresión de barreras y dificultades, sino ,

en el complementario de ´supresión de monopolios y de prácticas dirigidas a

alterar los precios y demás condiciones en que debe desenvolverse la realidad

del mercado. El principio´ de igualdad de oportunidades, que evita

discriminaciones hechas por motivos no objetivos. El principio del bien común,

que encuentra como efecto inmediato el de ia moralidad -en la administración y

empleó de los recursos, consideración pertinente en muchos países nuevos todavía

no acostumbrados a la aceptación de las ideas generales europeas sobre el bien

común. El "principio de autonomía -en la administración, el que encuentra como

corroborante el de la vigilancia que deben prestar los países protectores sobre

los protegidos, .pero sin que en ningún modo sea excesivo, puesto que. como en

la práctica se ha venido demostrando, se pueden conseguir efectos distintos o

contrarios de los que se han ´pretendido: con anterioridad, etcétera.

LA INICIATIVA/INDIVIDUAL

Como principió orgánico, quizá el más importante que deba destacarse,, sea el de

subsidiariedad o acción del Estado, que si de un lado es necesario para que la

protección tenga el sentido generoso de que debe estar imbuida, de´otro lado

debe ceder ante la primacía de la iniciativa- individual para-que se consigan

loa climas de estímulo, y de buena administración para el futuro desarrollo del

país. En este, aspecto «con viene destacar el principio de coexistencia, el

derecho que tienen los pueblos a pertenecer a las agrupaciones que se

establezcan, siempre que se reúna el mínimo de condiciones objetivas que se

estimen indispensables, ya que no existe ningún» razón para" negar el acceso a

estas agrupaciones eñ-la forma que se considere más adecuada, sin oponerse a su

admisión por motivos distintos o particulares.

En cuanto a los principios de instrumentación, en relación con el créditó señala

el principio de igualdad, que tiende a suprimir diferenciaciones establecidas

por motivos egoístas, asi como en orden -al impuesto debe también existir el

principio de la justa distribución de las cargas tributarias, que es el aspecto

más firme en que se apoya.´la solvencia del país.

Todos estos" principios, de recta estirpe cristiana, pueden aplicarse ya hoy

para revisar conductas y actitudes de los países protectores o de los protegidos

y crear un ambiente de confianza reciproca, indispensable para las fórmulas de

protección que e* porvenir pueda presentar para hacer más fácil su camino, sin

desviaciones ni susceptibilidades.

Termina, por-último, refiriéndose a la "acertada intervención de los dos

oradores que le han precedido en el uso de la palabra, a los que agradece, las

frases consideradas que han´ tenido para con su Patria.

 

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