Los Sindicatos y el Nacionalismo     
 
 ABC.    12/03/1964.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS SINDICATOS Y EL NACIONALISMO

Entre los numerosos y bien documentados trabajos que el III Pleno. del Congreso

Sindical anda debatiendo durante sus bien movidas sesiones, se abarcan temas de

gran interés económico-social, binomio definitorio que, según escuchamos

insistentemente a los congresistas, debe repetirse emparejado para que ninguna

heterodoxa interpretación asimétrica se filtre por las rendijas de una mala

redacción.

Los puristas gramaticales de la ortodoxia nacional sindicalista tienen, a lo

largo de las sesiones de trabajo o de las reuniones plenarias, un exquisito

cuidado en poner los puntos sobre las "íes" de su propia doctrina, sin permitir

que las resoluciones finales autoricen versiones diferentes.

Pero precisamente porque las ponencias abordan temas altamente interesantes—

´´Desarrollo Sindical", "Función social del Crédito",. "Problemas humanos de los

campesinos","Financiación de_ la pequeña y mediana empresa", "Participación de

los trabajadores .en la responsabilidad y beneficios del Plan de Desarrollo"—

sería interesante que alguna ponencia—y en especial la referente al "Desarrollo

Sindical" recogiese los problemas de la relación entre el mundo del trabajo

español y el europeo, sobre´ todo teniendo en cuenta que la presencia de

observadores extranjeros y la numerosa y selecta concurrencia de la Prensa

internacional a los debates demuestran que el Pleno del Congreso atrae, por lo

menos, la curiosidad forastera.

El "Desarrollo Sindical" es una ponencia que intenta, según el presente código

sindicalista, fijar las líneas del inmediato futuro laboral españoL Cuando

España trata de unirse a los movimientos de unificación económica que con

diverso^ nombres existen en* el mundo, parecería útil que la organización

sindical debatiese en sus conferencias la actitud del trabajador español frente

a la integración europea y todos los movimientos de liberalización comercial

que, con siglas más ó menos complicadas, tratan de fundar las bases de una nueva

relación económica internacional

Porque, ciertamente, existen dos maneras de; concebir el desarrollo sindical en

función de dos concepciones diferentes. O como un fenómeno estrictamente

nacionalista, reducido al interior de las fronteras físicas de cada país, o como

una participación en esa "estrategia sindical común" de la que hablaban tan

sagazmente los sindicalistas cristianos en su conferencia de Roma hace poco

menos deudos años. Ante "la realidad contemporánea de_Europa, y en la dirección

de ese progresivo movimiento unificador de las economías .que representan las

"Zonas de Libre Cambio", los "Mercados Comunes" o los simples convenios

comerciales, «s evidente que fijar una doctrina sobre las relaciones entre el

trabajador español y los trabajadores europeos resulta artículo de primera

necesidad. Ni las condiciones del empleo pueden concebirse aisladamente en. un

país que pertenece, al menos, geográficamente a Europa, ni la economía española

podría iniciar su participación en los grandes organismos económicos

continentales sin adaptar sus condiciones de trabajo. a esa deseada integración.

Los mejores tratadistas sobre el proceso unificador que disfruta Europa

coinciden en señalar que los sindicatos europeos deben superar la etapa

"nacionalista" de su historia para asumir las responsabilidades y_ los

beneficios de esa segunda fase continental donde la economía empieza a moverse

con toda comodidad. La unificación pan-europea de cargas sociales, la

remuneración internacional del trabajo femenino, la formación profesional, el

establecimiento- del Fondo Social Europeo, la seguridad de los trabajadores

emigrantes—¡y bien sabe Dios que es un tema español, este tema concreto!—, la

"planificación" concebida a escala europea.:. Son infinitos los asuntos sobre

los que sería preciso una formulación ordenada de nuestra exclusiva entidad

sindical, y que podrían tener cabida en los debates todavía pendientes de este^

constructivo III Pleno. Como los trabajos andan apenas comenzando, es muy

posible que todos estos comentarios resulten superfluos, pero de todas maneras

no los consideramos inútiles. Europa vive hoy un acentuado, grado de osmosis*"

económica, donde las dificultades de un país cualquiera inciden penosamente

sobre los otros. Conocer la actitud del sindicalismo español sobre sus

relaciones con el restó del sindicalismo continental sería una´ interesante

aportación del III Pleno a la solución de un importante problema Pendiente.

Cuando estamos en vísperas de que sea examinada en Bruselas la demanda´ española

de asociación al Mercado Común, parecería bastante lógico ver cómo se manifiesta

un Pleno sindical ante el

acontecimiento.

 

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