Hacienda Española. 
 El II Plan de Desarrollo cara al sistema financiero     
 
 Madrid.    13/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

HACIENDA ESPAÑOLA

EL II Plan de desarrollo cara al sistema financiero

La política financiera y fiscal en el II Plan de Desarrollo examina con agudeza

y realismo la situación de nuestro sistema financiero, re» conociendo que si

bien ha evolucionado en la dirección marcada por los principios contenidos en la

ley de Ordenación de Crédito y de la Banca de 14 de abril de 1962, sus objetivos

no han sido alcanzados plenamente. A continuación recoge las claras deficiencias

del sistema financiero español: excesivo peso de la Banca comercial en. la

financiación, a pesar del crecimiento de la actividad de las entidades oficiales

de crédito y Cajas de Ahorro y, en menor medida, de los Bancos industriales;

debilidad y rigidez del mercado de capitales, falta de competencia entre

instituciones y activos financieros y, sobre todo, penuria de financiación a

largo plazo. Defectos de nuestro sistema crediticio que reflejan claramente que

todavía no se ha conseguido la diversificación perseguida de las fuentes de

financiación.

El Plan índica acertadamente cómo la obligación impuesta de retener un

determinado porcentaje de fondos públicos en relación a sus depósitos contribuye

a restar fluidez al sistema, y que, por otra, parte, la política seguida

de´tipos de interés imposibilita toda instrumentación de una política monetaria

eficaz.

El resultado final de este conjunto de imperfecciones que impide un ágil

movimiento de los flujos de financiación según los mecanismos de mercado, es un

sistema crediticio con un alto grado de intervención que no consigue un racional

encauzamiento de nuestros recursos financieros.

El mejoramiento de nuestros mecanismos crediticios es una tarea ineludible para

situar a las Empresas españolas en condiciones de igualdad, en lo que a

financiación respecta, con las de otros países. Es correcta la afirmación

contenida en el texto del nuevo Plan de que una adecuada es t a b i 1 i dad,

cuyo mantenimiento ha de ser tarea del Estado, es requisito indispensable para

una política de fomento del ahorro. Por otra parte, es altamente interesante la

sugerencia de ampliar la gama de activos financieros además de los recientemente

creados de Cuentas de Ahorro Vivienda y Cuentas de Ahorro Bursátil—, a fin de

conseguir un incremento del ahorro.´ Merece asimismo ser destacada la

posibilidad que apunta de que el empleo de una política de tipos de interés más

realista, por la competencia que sin duda introduciría entre las instituciones

crediticias, puede llevar a la creación de nuevos activos financieros.

Expresa el II Plan, en forma quizá excesivamente vaga, la necesidad, de revisar

las limitaciones que condicionan la actuación de las instituciones financieras

con el fin de introducción de un régimen más flexible y competitivo.

Resulta-, muy problemática la justificación de ampliar la autorización a.la

Banca comercial para conceder créditos a largo o medio plazo, siempre que a ésta

se le permita actuar en condiciones de competencia con las restantes

instituciones financieras en sus operaciones activas y pasivas,, toda vez que

aun cuando se lograra que todas las instituciones financieras actuaran

teóricamente en iguales condiciones en ambos tipos de operaciones, los Bancos

comerciales, dada su actual configuración, competirían en "situaciones de

superioridad. Sin embargo, aun cuando no sea aceptable la solución concreta

propuesta, es digna de alabanza su preocupación por conseguir una mayor

financiación a largo plazo para la Empresa española.

Respecto a las entidades oficiales de crédito, son acertadas .las sugerencias

del nuevo" plan de revisar su actuación, para lograr que su financiación tenga

un auténtico carácter subsidiario. Así, aconseja ; que se deben modificar los

tipos de interés y los plazos de amortización de los créditos, a fin de

atemperarlos a los practicados por otras´instituciones, dejando así de

constituir la Banca oficial una fuente de financiación más ventajosa a la que

acude cualquier tipo de peticionario; sólo en casos verdaderamente

excepcionales´ deben admitirse tipos de interés bonificados o plazos de

amortización más largos.

No parece, .por .otra parte, viable la propuesta de que las entidades oficiales

de crédito pudieran recibir alguna forma de depósitos sin perder su carácter de

Banca oficial.

La penuria del mercado de capitales -difícilmente podría ser superada con las

limitadas e! imprecisas medidas que. el II Plan sugiere.. Sería necesario

previamente resolver el problema del fraude fiscal a fin de que las inversiones

bursátiles no continúen padeciendo la discriminación - impositiva actual, pues

son las únicas inversiones cuyos rendimientos son conocidos por la Hacienda con

toda precisión. Se echa de menos una propuesta de reforma de las Sociedades y

Fondos de Inversión para hacer más atractivas al ahorrador medio estas formas de

inversión colectiva, así como una modificación de la Ley de Sociedades Anónimas

que configure la información como una auténtica obligación de la Sociedad, en

vede un derecho que el accionista ; puede ejercer sólo en determinadas ocasiones

y con grandes limitaciones. Sólo parecen eficaces las propuestas de utilizar un

sistema normalizado de cuentas y. de implantar la censura de cuentas por

profesionales independientes.

Respecto a la política a seguir con el ahorro exterior, la posición del proyecto

no resulta realmente coherente. En una parte del proyecto leemos "será necesario

revisar las disposiciones vigentes en et sentido de disponer de la información

necesaria para un efectivo conocimiento de la inversión extranjera y de reducir

las posibilidades de inversión sin autorización" previa o adecuado estudio",

redacción que parece sin duda querer introducir una actitud restrictiva a las

inversiones extranjeras al exigir la autorización previa. Por el contrario,

encontramos en otra parte del proyecto que "en la actual fase del proceso de

desarrollo español se estima imprescindible, disponer de una amplia cuota

adicional de ahorro exterior que: complemente en una-porción adecuada los

recursos internos, insuficientes .para alcanzar el ritmo de crecimiento

deseado, y contribuya al equilibrio de la balanza de pagos.

Se consideran de especial interés las inversiones directas de capital extranjero

en Empresas españolas, siempre que impliquen una incorporación efectiva de

técnicas avanzadas y la apertura o consolidación de mercados exteriores

para los productos españoles", declaración que parece mantenerse en la

trayectoria liberal emprendida en. 1959 y .confirmada en el decreto de 18 de

abril de 1963. . A fin de conseguir aumentar el volumen de autofinanciación de

las Empresas españolas, las sugerencias del proyecto de proseguir en la

línea iniciada por la legislación relativa a los Fondos de Previsión para

Inversiones, de revisar los coeficientes máximos de amortización actualmente

vigentes y de ampliar el concepto de elementos amortizables, debieran

complementarse con mayores alicientes fiscales.

 

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