La imposición indirecta en España  :   
 El tabaco, unode los artículos de luho que proporciona más dinero. 
 Madrid.    12/03/1969.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

La imposición indirecta en España

El tabaco, uno de los artículos de lujo que proporciona más dinero

A raíz de la Reforma Tributaría de 1964, la Imposición indirecta española se

estructura sobre la base de tres figuras fundamentales: Impuesto sobre

Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuesto General

sobre el Tráfico de Empresas y el Impuesto de Lujo. A estas tres figuras se unen

otras dos: Impuestos Especiales sobre el Consumo y Renta de Aduanas* El cuadro

número uno nos pone de manifiesto la evolución de los ingresos procedentes de la

imposición indirecta.

Si hiciésemos un estudio pormotorizado- de las diferentes partidas que se

recaudan por los diversos impuestos, veríamos que no cumplen el ideal de

Jerarquización básico de la reforma del 64, montado sobre un Impuesto

fundamental, el que recae sobre el volumen de ventas, sino que se ofrece como un

conjunto variado de impuestos, cada ano de los cuales recauda ma parte

importante de los ingresos públicos, ´sin qué entra ellos haya jerarquía alguna.

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales

Hay que nacer notar respecto a esta ligara el elevado número de transmisiones

que evaden el impuesto y la notoria Importancia´ de la ocultación dé valor en

los bienes y derechos transmitidos, dada la intensa gama de casos de

autoliquidación y la insuficiente vigilancia administrativa. Todo ello es la

consecuencia del especial régimen de inspección de estos tributos y de la no

utilización de las innumerables facetas de la coordinación administrativa.

De igual forma, el coeficiente de flexibilidad de este impuesto nos demuestra su

falta de adecuación a las variaciones de la renta nacional, a pesar de la

relación que debe darse con ella. Esta forma impositiva se caracteriza porque no

alcanza a todas las clases de transmisiones, por la diversidad >Je sus tipos de

gravamen y por la discutible discriminación entre bienes muebles e inmuebles.

La consideración del impuesto como instrumento de política económica cumple

Importantes finalidades, pero para que produzca los efectos buscados es

imprescindible que en su utilización se pondere de una forma adecuada la

coyuntura económica.

Impuesto general sobre el Tráfico de Empresas

Este impuesto supone la introducción en España de la Imposición sobre las

ventas. Se ha concebido como un impuesto múltiple, con exclusión de las ventas

al por menor.

Es de clara semejanza con el existente en Bélgica e Italia. Se caracteriza

porque no se gira sobre el volumen de ventas totales de las Empresas, sino que

el impuesto ee percibe por cada operación que realice. Sé utiliza el timbre como

forma de pago y se establece la posibilidad da utilización del "forfaire" belga,

o sea la percepción en una sola etapa dentro de la estructura de un impuesto

múltiple.

Los dos defectos genéricos da todo impuesto múltiple se dan plenamente en el

impuesto español del Tráfico de Empresas: afectar de forma negativa a la

inversión y discriminar contra la división del trabajo al penalizar la

desagregación de la producción y del comercio.

La aplicación de este tributo obliga a trabajar de forma penosa a las Empresas

para que no acumulen grandes obligaciones tributarias. Sin embargo, los defectos

anteriormente apuntados no se hacen sentir por los interesados o, lo que es más

evidente, los silencian. Nos podemos preguntar cuál es el motivo de esta

actitud. Fácilmente se Intuye que es el posible enriquecimiento de las arcas

privadas a causa del "régimen de convenios con agrupación de contribuyentes" que

se sigue en la imposición indirecta y las características generales del mercado.

La gran importancia que el régimen de convenios tiene en la exacción de este

tributo se pone de manifiesto en el cuadro número 3.

Impuesto sobré el lujo

La recaudación por este Impuesto supuso, en el periodo comprendido entre 1958 y

1960 (cuadro número 4). Se caracteriza este impuesto porque grava la tenencia o

disfrute de determinadas consumiciones.

Haciendo un desglose en algunos de sus componentes para el año 1066, que supuso

un total de 20.688,3 millones de pesetas, el 83 por 100 corresponde a Ingresos

por tabacos, gasolina supercarburante y vehículos, mientras que el 17 por 100

restante corresponde a los veinte conceptos restantes. De todos ellos se

desprende que los pilares básicos sobre los que se sustenta este impuesto

corresponden a los productos monopolizados y adquisiciones. El porcentaje de

crecimiento real a lo largo del periodo es de 267.

Una visión futura de este impuesto precisaría de la supresión de muchas

conceptos sobre los que recae y que en modo alguno constituyen lujo.´ Y

finalmente, una revisión del límite de precios exentos.

 

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