Autor: ;Marqueta, Rosa. 
 Las ayudas al campo. 
 Los créditos para las heladas se determinan sin la intervención de los afectados  :   
 La ayuda al olivar la paga el consumidor. Seguridad Social: todavía lejos de lo que el campo exige. 
 Ya.    21/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

21-V-77

INFORMACIÓN

LAS AYUDAS AL CAMPO

Los créditos para las heladas se determinan sin la intervención de los afectados

La ayuda al olivar la paga el consumidor

Seguridad Social: Todavía lejos de lo que el campo exige

El Consejo de Ministros adoptó recientemente algunas decisiones de especial relevancia para la

agricultura, sector siempre deprimido y damnificado; además, este año por condiciones meteorológicas

muy adversas.

Las medidas pueden centrarse en tres puntos de especial interés.

Heladas

Las ayudas del Gobierno para paliar los daños de los fríos de finales de marzo y principios de abril se

concretan en la concesión de un complemento presupuestario al Banco de Crédito Agrícola para que, a

través de las Cajas de Ahorro y Cajas Rurales, pueda conceder préstamos a los agricultores afectados

hasta un montante máximo de 10.000 millones de pesetas.

Las condiciones de estos créditos son las normales en estos casos y pueden considerarse muy favorables:

un año de carencia, cuatro de amortización y 4 por 100 de interés.

En realidad, la ayuda oficial se concreta en asumir el coste de una financiación tan barata, pagando las

diferencias de intereses hasta los normales en el mercado para estos plazos y condiciones. Es una

operación muy similar a la que fue montada el año pasado con ocasión de la sequía y los pedriscos.

Las ayudas irán a parar únicamente a aquellas explotaciones que los servicios del Ministerio de

Agricultura señalen como más afectadas—dentro de las comarcas especialmente dañadas— con un tope

máximo por explotación para evitar que la parte del león del esfuerzo público vaya a parar a los grandes

terratenientes, en perjuicio de las fincas más pequeñas.

Para más adelante, conforme se vayan conociendo datos oficiales definitivos sobre el alcance real de los

daños, se espera la declaración de zonas catastróficas en diversas provincias. Como es bien sabido, esa

declaración conlleva unos beneficios muy estimables.

No se puede dudar de la buena voluntad del Gobierno al afrontar este problema; su esfuerzo es muy

importante, dada la situación de la Hacienda, pero hay que lamentar de nuevo la ausencia de los

agricultores a la hora de individualizar cada préstamo, "detalle" que, como es habitual, se deja en manos

de la Administración. Sin la colaboración de los sindicatos agrarios el dinero no puede obtener su máxima

eficacia. ¿Cuándo llegará el momento en que los técnicos del Ministerio colaboren con los representantes

de los agricultores para decidir a quién y en qué cuantía se entrega un préstamo de tan alto coste público?

Diez mil millones son muchos millones, si se emplean debidamente.

Olivar

El olivo siempre tiene problemas, que este año, además, se han visto agravados por las prolongadas

lluvias invernales—que han mermado la producción y la calidad del aceite—y por las heladas, que en

muchas zonas han destruido en todo o en gran parte la próxima cosecha.

La acción del Gobierno en este sector ha sido muy completa, y las medidas vienen a sumarse a la última y

reciente elevación del precio de intervención del aceite.

Se ha autorizado al FORPPA a adquirir "stocks" hasta el 31 de octubre, prolongando la época/normal que

sólo llegaba hasta el 31 de julio. Además, desde el 31 de marzo, los agricultores que retengan el aceite

pueden percibir 0,50 pesetas por kilogramo en concepto de almacenamiento, sea cual fuere su calidad.

Por otro lado, se ha programado una campaña de promoción del consumo de esta grasa tradicional a cargo

también del FORPPA y el control de las ventas de los aceites importados de semillas.

Anteriormente a la celebración del Consejo, y tal vez para no recargar demasiado el panorama, se

promulgó una orden de Presidencia el pasado día 11, por la que se eleva el precio del aceite de girasol

refinado y envasado a 70 pesetas-litro, y el de soja, a 49. Por si era poco, a partir del próximo 1 de agosto

(todo puede esperarse el 1 de agosto), todos los aceites de producción nacional serán de precio libre.

Estas medidas sobre la "competencia" pueden animar las ventas, muy estacionadas, del aceite de oliva y

hacer mucho más interesante el negocio de los molturadores-refinadores de semillas y de los envasadores.

No sé hasta qué punto la elevación del precio de las grasas no oleícolas va a beneficiar al mercado del

aceite de oliva, lo que es absolutamente cierto es que la medida ignora la repercusión que el coste de estos

productos tiene sobre la cesta de la compra. Esperemos que, al menos, quede algún tipo de aceite

asequible a los consumidores de menor poder adquisitivo. Todo me parece poco para el olivar, pero se

podían arbitrar medidas que no incidiesen tan fuertemente sobre el consumo.

La diferencia entre las prestaciones del régimen general y el especial agrario de la Seguridad Social son

francamente irritantes para el sector, y así se le hizo saber al Gobierno en la pasada "guerra de los

tractores".

La situación del pequeño y mediano empresario o trabajador por cuenta propia es peor que la del

asalariado. El Gobierno, en la reunión que comento, reconsideró su definición sobre "agricultor por

cuenta propia", elevando el líquido imponible que lo definía de 25.000 a 50.000 pesetas.

Esta medida es un paso tras la meta, todavía muy lejana, de la igualación de prestaciones a todos los

españoles. Pero es una medida insuficiente, como lo serán todas las que no signifiquen el paso de los

trabajadores del campo al régimen general. La Seguridad Social es muy cara en España y para llegar a la

igualdad hay que empezar por otras reformas, por ejemplo, la del sistema fiscal.

Hasta entonces, esta "parche" puede atenuar algo, durante algún tiempo, las reivindicaciones del campo.

En todas las medidas del Gobierno objeto de este artículo parece haber una cierta prisa por complacer de

algún modo al campesino. Esas premuras no eran corrientes algún tiempo atrás. Algo ha cambiado,

aunque no del todo.

Carlos SÁNCHEZ CARRASCO

 

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