Autor: Gallego Margaleff, Fernando. 
   El matrimonio y el divorcio     
 
 La Vanguardia.    26/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL MATRIMONIO Y EL DIVORCIO

Señor Director de «La Vanguardia»:

Sorprendente, como mínimo, la carta dsl señor Crespo. No se trata ya de la oposición al

divorcio, sino de la argumentación en que se basan sus lineas. Dejaré de lado esa pontificación

sobre el derecho a llamarse o no llamarse cristiana que el señor Crespo dedica a Elisa Lamas.

A ella corresponde la respuesta.

En lo que sí entraré es en posturas tan peregrinas como la de considerar el divorcio como una

imposición, cuando la única imposición que conozco es la que niega a una pareja el derecho

elemental a decidir sobre su vida íntima. Supongo que al señor Crespo no se le escapa que el

divorcio no se impone a nadie, sino que es libre elección tomada por aquellos que consideran

«su» matrimonio como algo que debe sujetarse a «su», voluntad. La actitud del señor Crespo

«sí» es una imposición, puesto que aspira a continuar siendo norma de conducta obligatoria

para todos, por encima de lo que cada individuo desee.

El carácter indisoluble del matrimonio no puede equipararse, a mi entender, a los derechos

inviolables de la persona. Antes bien, entre esos derechos debería existir el de decidir sobre un

asunto tan personal como la vida afectiva, superando el lamentable espectáculo de

convivencias forzosas o separaciones que impiden una normal integración en la sociedad.

Por último, señor Crespo, su otra equiparación, esa que iguala el derecho al divorcio y el

derecho a la violación o elrobo, rebajando a los divorcistas a la categoría de delincuentes

comunes en potencia, me parece francamente grotesca. Confío en que, para poder llevar una

discusión digna sobre el tema, los opositores al divorcio dispondrán de mejores argumentos

que éste.

Fernando Gallego Margaleff

 

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