Señor Monreal. 
 Las Cortes deben autentificar la representación     
 
 Informaciones.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

SEÑOR MONREAL: Las Cortes deben autentificar la representación

MADRID, 22. (INFORMACIONES.)—^Entiendo -que para ejercer con plenitud una

auténtica función de gobierno es necesario contar con los intereses y la

opinión´ de los españoles en las Cortes representados.

Asimismo es también menester que nuestras Cortes, que no se rigen por un sistema

de mayorías o minorías, sino por un criterio de organicidad en la

representación, autentifiquen ésta al máximo.» Estas palabras fueron

pronunciadas ayer por el ministro de Hacienda, señor Monreal, durante una cena

de homenaje ofrecida al ministro por los procuradores miembros de las Comisiones

de Hacienda y Presupuestos.

Seguidamente, el ministro hizo, entre otras, las siguientes manifestaciones: La

estabilidad se consigue cuando cada institución logra su pleno rendimiento,

cuando ninguna de sus facultades n potencias se bailan inhibidas. Y la

estabilidad se logra dp igual forma, no con un ínmovilisirio paralítico y

consecuentemente estéril, sino con la velocidad prudentemente acelerada en la

marcha y coherente con los principios de que se parte y los objetivos a que se

va.

LOS QUE ESTORBAN LA "VOLUCION

El porvenir político signado por la sucesión ha de f a rantizarse en el plano de

tos hechos por la estabilidad de las instituciones. Las instituciones configuran

la convivencia, explicitan la legalidad constitucional en un terreno práctico. Y

la estabilidad institucional se consigue cuando hay voluntad de cooperación, de

común finalidad de servicio entre los hombres qué, desde una u otra perspectiva,

sirven al Estado y a. España.

A veces nos da la impresión de que ciertas sensibilidades d« ciertos sectores,

al enfrentarse con la realidad política española, juegan con truco, De un lado,

no permiten que esa realidad se modifique v atacan cualquier tentativa de la

que, independientemente de su acierto o de eu error, acaso pudieran extraerse

experien c i a s y advertencias, enseñanzas y avisos; pero de otro lado, tampoco

creen en la virtualidad de aquello mismo que dicen defender. La consecuencia es

clara: no colaboran en el futuro español, se maldefinen, y sobre todo estorban

la construcción t?« un clima moral nacional, afirmativo y fecundo.

En una magnifica tragedia de Shakespeare, «El rey Lear», aparece un personaje

que siempre me ha impresionado: el conde de Kent. Es un símbolo de consecuencia,

de honestidad y lealtad. Al ser preguntado por el propio rey Lear sobre cuál es

su ocupación, responde: «Ocupóme, señor, en ser lo que parezco.» Esa debiera

ser, entiendo, la norma ética que rigiese los actos todos de quienes nos

afanamos en un servicio público. El Estado-español, las Cortes y el Gobierno,

deben identificar con hechos su altitud de planteamiento. Indeclinablern e n t

e. Sin vacilaciones. Nuestro sistema debe ocuparse en ser lo que parece. Y

citando a Pindaro, nuestro sistema debe «llegar a ser lo que es», autentificando

con trabajo y veracidad nuestras posibilidades. Buscando, día a día, los planos

de encuentro de los españoles, en una obra de edificación sustentada en

eficacias y también en ideas.

 

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