Sin incertidumbre     
 
 ABC.    01/08/1974.  Página: 46. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SIN INCERTIDUMBRES

Compareció ante el último Pleno de las Cortes Españolas el ministro de Hacienda

para defender el proyecto de Ley de retribuciones de los funcionarios. Y la

ocasión y la tribuna le brindaron oportunidad adecuada para hacer una especie de

reflexiones en alia voz sobre lo que ha sido et primer semestre de este difícil

1974 y sobre lo que podrán ser la segunda mitad de este año y el próximo

ejercicio. La confesión sincera y realista de problemas y soluciones, de

expectativas, ante la Cámara, merece elogio, sobre todo porque el lenguaje

utilizado en la exposición dista .mucho de-la terminología triunfalista a que

estábamos acostumbrados. Parece que, en términos económicos, empieza a llamarse

al pan, parí,- y al vino, vino. Lo cual no puede calificarse sino de saludable,

prudente y sensato.

Es un hecho de evidencia palpable que nos enfrentamos —no sólo España, sino

todos los pueblos—- con una auténtica crisis mundial. Atrás ha quedado también

para todos, el´ dorado optimismo de unos años en los que el crecimiento apenas

tenia limites o fronteras. Hay que .renunciar a la universalidad de opciones

satisfactorias y adoptar cada país una actilud singular, resulta, valorando los

compromisos políticos y, desde esta óptica, las preferencias de la sociedad.

Si nos ceñimos al caso español se puede observar que las previsiones pesimistas,

auténticamente agoreras de desdichas y males sin cuento, que se hacían hace tan

sólo unos pocos meses no se han cumplido afortunadamente. Subsisten, eso sí, las

dificultades, pero las terapéuticas aplicadas hasta ahora han sido eficaces en

la medida en que han permitido que la enfermedad no se extendiese, que el

contagio no alcanzara a las parles sanas del cuerpo económico-social.

«Los precios de consumo españoles durante el primer semestre —decía Barrera de

Irimo en las Cortes han reflejado un aumentó interior al del semestre

precedente, prácticamente semejante al del primer semestre de 1973, e inferior a

la media europea, y esto precisamente en el momento en que una economía briosa

como la española tenía que aceptar, y aceptó, la pesada factura del petróleo.»

Esta es una realidad incontrovertible que desdice los pronósticos sombríos a que

aludíamos antes. Y Junto a ella, otras: mínimos niveles de desempleo, aunque se

haya-reducido casi en un 40 por 100 el saldo neto de emigración a Europa;

mantenimiento de un ritmo de progreso de nuestra economía entre el 6 y el 7 por

100; aumento de ta retribución medía, sobre iguales periodos de 1973, entre el

20 y el 26 por 100; apreciación de la peseta sobre su cambio de hace un año en

más de un 10 por 100, etcétera.

Todo esto ha sido posible, señalaba el ministro de Hacienda, merced a la

aplicación «de una política de confianza en los recursos de la economía española

y de serenidad ante decisiones capaces de dislocar el orden tradicional de (os

comportamientos; una política comercial abierta al exterior, para compensar al

máximo la insuficiencia de la producción Interna, y, sobre todo, una política

compensatoria pública que, desde el Presupuesto del Estado, ha Introducido

moderación en los precios de los productos más encarecidos y ha proporcionado

con abundancia recursos públicos para compensar el fuerte drenaje de producción

y renta que supone ta punción petrolífera y de las materias primas».

A la luz de tos acontecimientos pasados hay que depositar una elevada dosis de

confianza en la política económica aplicada, en la conciencia de que las

amenazas subsisten y en la conciencia también de qué una nueva estrategia, de la

que debe .alejarse el fantasma de la Incertidumbre, puede permitirnos allanar el

camino y salvar los obstáculos que nos vayan saliendo al paso.

 

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