Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
 Alberto Monreal. 
 Basta de bulos (contra la peseta)  :   
 Sé quien los está mandando. Lo que no pienso es salir con otro mentís oficial a una devaluación. 
 Pueblo.    17/03/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

ALBERTO MONREAL

BASTA DE BULOS (CONTRA LA PESETA)

Sé quién los está lanzando

Lo que no pienso es salir con otro mentís oficial a una devaluación

LOS periodistas constituyen, junto con los niños, una particular especie humana

a la que hay que perdonar el pecado de impertinencia.´Y si no se les perdona,

tanto peor, porque los niños y los periodistas se quedan tan anchos. Yo

comprendo que abordar a la entrada de un acto literario al ministro de Hacienda

y soltarle la palabra «devaluación» supone una osadía sin nombre. Pero lo de.

verdad importante es ver cómo reacciona ante esa osa. día. Primero se sonríe, yo

creo que con un cierto aire zumbón. Luego dice:

Según Keynes, lo que no soporta ninguna moneda de) mundo es el mentís repetido a

ana devaluación.

Eso quiere decir que...

Que lo que no pienso es salir con notas oficiales diciendo que no hay

devaluación. Simplemente, eso.

Luego argumenta: — ¿Usted conoce algún síntoma, alguna señal que en estos

momento puede inducir a una debilidad de la peseta? Yo quisiera que alguien de

los que están propagando esos rumore» me diese un motivo; aunque fuese uno sólo.

No, Aguirre, no. La realidad es que hemos saneado sustancialmente nuestra

balanza de pagos. En estos meses, que suelen ser meses de salida de divisas,

hemos tenido superávit. Y, además, antes de de valuar, i tendríamos que tomar

tantas otras medidas!

Me habían contado que el otro día, cuando, a las nueve y media de la noche,

Monreal iba a salir de su despacho, le llamaron desde Vlena. «Me dicen que en

estos momentos estáis devaluando la peseta.»

«Bueno —respondió el ministro—, en estos momentos lo que yo Iba a hacer era Irme

a dar un paseo por Madrid.» Se lo cuento, y se echa a reir. Parece que la

anécdota ea cierta.

Sé quién está lanzando esos bolos. Pero no quiero dar nombres.

Alberto Monreal me revele entonces una de sus posiciones tácticas.

Nada de paquetes de medidas. Vigilancia en todo instante v actuación ágil

y.flexible. Sobre todo, siempre atentos a las oréelos. Sostener los precios que.

conste, no es decir que el Tesoro subvencione, y todos tan contentos, ¿no? Hay

que pagar lo que se consume. Sí paga Hacienda, pagamos todos y nos metemos en

una economía ficticia insostenible. Sobre todo, de cara a nuestra incorporación

a Europa.

Me cuenta un caso curioso: —Figúrese que hemos estado subvencionando a un mismo

tiempo exportaciones e importaciones. Hasta tal punto que ha habido quien,

sacando y entrando luego el mismo producto, ha obtenido unas ganancias

regulares.

Ya va a empezar el acto. Todavía el ministro me dice: —Tenemos una moneda

firmísima. Apoyada, además, en reservas oro.

¿Y aquello de los dólares? _ —Aquello, que armó tanto jaleo, fue nada más que

una operación de liquidez. Teniendo en cuenta la composición de nuestras

reservas, constituidas fundamentalmente por oro, es como quien recibe un pequeño

préstamo en dinero, respaldado por una gran fortuna inmobiliaria. SI más. ni

menos.

Todavía, Monreal me dice: —Pero quizá lo que mas me preocupe sea lograr´ que la

seguridad en el empleo sea compatible con la flexibilidad de las empresas en su

modernización. Esa es la cuestión clave, una cuestión social y económica a la

vez.

Le retengo aún unos momentos_. La cena de los premios literarios está a punto de

empezar.

¿Qué va a pasar con los precios. entonces?

Bueno, a mí me preocupa sobre todo que no suban con mayor rapidez que en otros

países. Esa es la fortaleza de nuestra moneda, Aguirre.

Ha comenzado a tocar una orquestina de lo menos literario que puede imaginarse,

mi mujer y yo avanzamos buscando sitio entre las mesas, pictóricas de un público

bullicioso. Hay expectación. una

expectacion nerviosa. Mi mujer me dice: —Oye. no publicarás eso, ;.verdad? ¡Son

cosas tan gordas!

Yo la tranquilizo con eso de los periodistas v los niños, que puse en primer

lugar.

Joaquin AGUIRRE BELLVER

 

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