Autor: García Gil, Ignacio. 
 La circulación fiduciaria en 1968, incremento moderado. 
 En 1969, riesgo de una expansión oficial     
 
   04/04/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EN 1969, RIESGO DE UNA EXPANSION OFICIAL

La circulación fiduciaria ha aumentado en 1968 respecto al año anterior un 8,5.

Este crecimiento es moderado respecto a los que se produjeron en años

anteriores, en los que hubo cifras muy elevadas y el más bajo desde 1961.

En 1968 el sector que ha ayudado más a la creación de dinero ha sido el sector

público, aun cuando su cifra de creación esté en valores absolutos, por debajo

de la de los dos años anteriores. De los dos subsectores que componen el sector

público ha sido más expansivo el de los organismos oficiales, que han ayudado a

crear nuevo dinero, bajo diversas formas, en casi 13.000 millones de pesetas,

mientras que la Administración Central sólo lo ha hecho por valor de unos 2.000

millones. Esta actuación moderada de la Administración Central en la creación de

dinero se ha debido a la fuerte reducción experimentada por las cuentas del

Tesoro, que han reducido su saldo deudor en más de 3.500 millones de pesetas; es

decir, que el Tesoro ha acudido menos al recurso de endeudarse con. el Baco de

España, reduciendo incluso su saldo deudor.

Las causas del crecimiento

La financiación, en cambio, que el Banco do España se ha visto obligado a

conceder a algunos organismos oficiales, ha sido la causa mayor del crecimiento

del dinero en circulación el año pasado. El crédito que se concedió a Ofile —

7.500 millones de pesetas—para ´ hacer frente a sus pagos, y las mayores

necesidades del Servicio Nacional de Cereales y de la Comisaría General de

Abastecimientos y Transportes, que les han hecho acudir al crédito del Banco de

España, han «ido los motores básicos de esta ´expansión dineraria.

La Banca que tiene una excelente situación de liquidez, ha solicitado de nuestro

Banco Central muchos menos recursos que en años pasados.

El sector exterior, debido al cambio de signo de nuestra Balanza de Pagos el año

pasado, ha actuado también expansivamente, pero también en mucha menor cuantía

que el sector público. Las perspectivas para 1969 no parecen indicar un

crecimiento de nuestra circulación fiduciaria como en el año anterior. La

reactivación de nuestra economía hace prever tensiones que nuestras autoridades

deberán vigilar para evitar crecimientos desmesurados en nuestras cifras

monetarias.

Reducir la expansión oficial

El fuerte ritmo del gasto público puede suponer, si es qua los ingresos no

aumentan al mismo ritmo, nuevas actuaciones mucho más expansivas de la

Administración Central, fundamentalmente a través del aumento, de nuevo, del

saldo deudor de las Cuentas del Tesoro. Eso haría necesaria una reducción de la

actuación expansiva por parte de los organismos oficiales, aunque eso no sería

fácil.

Por un decreto recientemente aparecido se prorroga al régimen que obligó a

Ofile, el año pasado, a endeudarse con el Banco de España. La imposibilidad de

revisión de las tarifas eléctricas hace que Ofile, para hacer frente a sus

obligaciones con las empresas de energía eléctrica—por la construcción de nuevas

centrales y la utilización de térmicas—tenga que acudir de nuevo este año al

crédito,.ampliando la cifra del año anterior.

El Servicio Nacional de Cereales y la Comisaría de Abastecimientos y Transportes

soportan la política de precios agrícolas de nuestro país. Mientras no se llegue

a una revisión de la política agrícola en este campo, las necesidades

aumentarán, por lo que el endeudamiento de estos dos , organismos con nuestro

máximo Banco tenderán también a crecer, introduciendo así un factor expansivo.

El año pasado el aumento de financiación que consiguieron fue de 8.928 millones,

más 7.367 millones de pagarés del ´S. N. C. que el Banco de España ha descontado

a la Banca.

Por tanto, no sería deseable una actuación muy expansiva de las instituciones de

crédito. Si ello sucediese, el efecto combinado del sector público y de las

instituciones de crédito haría subir alarmantemente las cifras de la circulación

fiduciaria en 1969.

IGNACIO GARCÍA GIL

 

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