Autor: Pascual Piqué, Pedro. 
 El fantasma de la inflación. 
 Sin reformas estructurales no puede haber desarrollo  :   
 Extracto de la conferencia de don Emilio de Figueroa sobre: "Las realizaciones del Plan de Desarrollo". 
    Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL FANTASMA DE LA INFLACIÓN

«SIN REFORMAS ESTRUCTURALES NO PUEDE HABER DESARROLLO»

Extracto de la conferencia de don Emilio de Figueroa sobre «Las realizaciones

del Plan de Desarrollo»

DON Emilio de Figueroa, del gabinete de estudios del Banco de

España y catedrático de la Universidad de Madrid, cerró el XI Curso para

Dirigentes. Habló sobre «Las realizaciones del Flan de Desarrollo»,

en el salón dorado de la Diputación. Afirmó que:

1. La economía española después de 1939 ha tenido un índice de crecimiento anual

del 6 al 7 %. Pero España, con sus diferentes estructuras y desniveles sociales,

es muy diferente. ´No puede haber en nuestro país un término medio exacto. Por

ello es muy difícil hablar de desarrollo en un plano global. Lo ha habido, pero

con repercusiones distintas, tanto sociales como económicas.

2. Si nos atenemos a la renta nacional, cifra expresiva de la producción total —

aunque no buena dado nuestras peculiaridades, pero única— tenemos siguiente

perspectiva:

—De 1900 a 1914 el índice de crecimiento económico fue del 1 yí, pero como «1

aumento demográfico también fue del 1 % no puede hablarse de desarrollo.

—De 1915 a 1918, el crecimiento va del 1.5 % al 3´5 por ciento, debido a la

guerra mundial. Después vuelve a caer de nuevo al 1´5 %.

—De 1921 a 1929 vuelve a crecer gracias a la política del general Primo de

Rivera, con el fomento de inversiones públicas.

—De 1930 a 1936 crece menos del 1 °/o pero la población aumenta con un

porcentaje mayor. No existe por lo tanto desarrollo. Sin embargo, en aquella

época existía una depresión mundial (USA: 25 ´/o de parados), más las

repercusiones en España estaban muy atenuadas, debido a la escasa apertura del

país hacia el exterior.

Conclusión: que antes de la guerra el crecimiento económico no supera al

demográfico. No hay desarrollo.

3. El despegue econónimo —según frase de Rostow— pudo darse en España

en tres ocasiones por lo menos: 1898, 1918 y 1933. Sobre todo en esta

última. La política económica de la República fue timorata. Lorenzo Pardo

presentó un plan de obras hidráulicas para el aprovechamiento al máximo de

nuestros nos y salvar a la agricultura de las inclemencias del tiempo. Se

desechó para conseguir un presupuesto equilibrado —una de nuestras

manías seculares—.

De haberse aprobado, seguramente hubiese evitado la guerra civil, porque un

antiguo adagio afirma que siempre que se almacena oro en un país

sirve luego para financiar una guerra. En aquellür-época España — al igual

que ahora—-atesoraba oro.

4. El mercado español es imperfecta Aquí no juega la ley de la oferta y la

demanda en la fijación de precios. Estos se calculan sobre los costes fijos más

el tanto por ciento de beneficio. Así el aumento del 40 •/§ de los

salarios en 1956 produjo una inflación —subida de precios— agotándose en 1959

las reservas de divisas.

5. Por eso vino el Plan de ´ Estabilización. Era necesario, pero

se necesitaba una reforma estructural. No se hizo y por lo tanto produjo —lo que

bauticé como uefecto piramidón»— sólo un aparente disminución de los síntomas.

Por eso ahora con la reactivación vuelve a producirse el movimiento

inflacionista. Aparecen de nuevo presiones para subir los salarios, debido aJ_

aumento progresivo en los alimentos, vestidos y viviendas. 6. El Plan de

Desarrollo empieza en 1964. Todavía es pronto para hacer un ´análisis. En un

plan de inversiones, todo lo demás son frases. No hay hasta ahora, reformas de

las estructuras. Sobre todo en la agricultura, que es el «talón de´Aquiles» de

la economía española y frena cualquier intento de desarrollo.

Este año ha habido un descenso en la matriculación de tractores con respecto al

anterior. Sólo se ha cubierto el 60 % de lo previsto. Lo mismo ocurre en los

fertilizantes. La inflación española es de ámbito estructural y no coyuntu ral.

Pero ahora el proceso inflacíonista no puede frenarse debido a la puesta en

marcha del plan. Sólo se rectificará con reformas drásticas -en la agricultura;

fiscal (el presupuesto después de la reforma se nutre con impuestos indirectos

alcanzando el 60 % la reforma se ha pensado para aumentar las retribuciones que

para lograr una nivelación tributaria); educacional (con la democratización

de´la enseñanza´y una reforma universitaria que debe ser económica y no de

planes de estudios) y monetaria (mejor canalización de la inversión, sin

discriminaciones) .

P. PASCUAL PIQUE

 

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