Autor: Cavero, José. 
 La enorme factura de las huelgas. 
 150 millones diarios en lo que llevamos de año     
 
 Arriba.    11/04/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 12. 

¿CUAL fue el primero? No parece, a estas alturas, poder determinar con

precisión qué huelga o qué conflicto abrió la serie de los que al término del

primer trimestre de 1976. sumaban ya once mil ochocientos cuarenta en números

redondos y según datos facilitados por el Ministerio de Trabajo.

La Irrupción de las huelgas en toda su fuerza se producirá ya entrado el mes de

enero; tendrá aún mayor fuerza y amplitud este movimiento de conflictividad a

escala nacional en febrero, y su máximo apogeo en la primera quincena de marzo,

para derrumbarse luego

MILLONES MARIOS

a mediados de este tercer mes del ario y remitir casi completamente a su

término. Algunos datos facilitados por la Organización Sindical o por el

Ministerio de Trabajo —no coincidentes, por cierto—, y la opinión de

especialistas en ta materia, repasan un trimestre de conflictividad no Igualada

en varios decenios de la Historia del país.

¿Por qué empieza la huelga?

Las motivaciones político-sociales o extralaborales priman sobre las

estrictamente salariales. Sin embargo, se hacen precisas no pocas salvedades y

matizaciones.

Desde el «yo creo que las causas son más políticas que laborales, del Presidente

del Consejo Nacional de Em-

presarios, Manuel Conde Bandrés, hasta el razonamiento expresado en «Guadiana»,

de Marcelino Camacho, dirigente de las llamadas Comisiones Obreras, para quien

«/o que han hecho ¡os trabajadores de Madrid y del resto del país ha sido

defender la capacidad adquisitiva de los salarlos que estaban en pleno

descenso», cabe toda una gama variada de opiniones. Se citarán, por una y otra

parte, ´la inflación, la congelación salarial, el «paquete» de medidas

económicas... ´Siempre que se produce una situación infíaclonista, sobre todo si

va unida a un estancamiento económico y a un paro creciente, se incrementa la

Inquietud social y aumenta el ritmo de las reivindicaciones" reconoce Conde

Bandrés. «to que ha ocurrido esta vez es que las reivindicaciones se han

producido en cifras intolerables para las empresas y para la propia economía del

país, lo que envuelve Ja idea de que se pretendía, no tanto conseguir esas

reivindicaciones, sino crear una situación de tensión, por lo menos por algunos

de quienes planteaban la necesidad de mejoras sociales. El catedrático de

Economía, ex decano de la Facultad de Económicas de la Autónoma, José Ramón

Lasuén, puntualiza bastante más: Deduzco, de lo oído a varios dirigentes

obreros, que la mayor parte de las huelgas que se producen en el país son

consecuencia de decisiones de líderes de base no afiliados a ninguna

organización sindical ni partido político. De obreros

que se limitan a plantear reivindicado, nes que salen a la luz pública en

momentos más o menos oportunos*. Que coincidan con discursos, manifestaciones o

actos del Gobierno o de la Oposición, no quiere decir necesariamente que se les

deba relacionar. Puede, en efecto, aprovecharse una circunstancia óptima en un

contexto político... MI impresión es qué, puesta en marcha una primera huelga,

se produce a continuación en efecto de simpatía y de solidaridad en otros

movimientos independientes, que catalizan un proceso de ampliación de la huelga

Inicial. Pero sin relación directa de causa y efecto. Lo que no quiere decir

que, *a pos-terlori*. no pueda utilizarse ese movimiento de huelga por

organizaciones Interesadas en atribuirse los resultados^ Hay mucha gente

dispuesta a poner sus banderas delante de manifestaciones o de huelgas, sin

haber puesto en marcha anteriormente esas manifestaciones ni esas huelgas.*

Otra autorizada opinión, 4a del hasta hace poco director del Servicio Social de

la Organización Sindical y actual Presidente del Sindicato Nacional del Metal,

Ramón Pita da Vetea: ´Influye la inflación; Influyen ¡as limitaciones

salariales, y el fantasma del paro. Y e¡ confusionismo general... Pero siempre

subyace algo que reclamar, alguna condición Injusta que solucionar. La

dosificación de cada causa es distinta en cada uno de los casos. La inflación,

la crisis económica, las limitaciones salariales son caldos de cultivo de

cualquier conflicto, pero también lo son la falta de una política educativa, la

escasez o carestía dé viviendas o cualquier otro aspecto social.

El «boom» de la huelga

La prácticamente «paz social» de los trimestres anteriores, se turbó de pronto

en el primero de 1976. Y (os mil novecientos quince conflictos de enero, que

afectaron a 296.000 trabajadores, se habían elevado, en febrero, a 3.379

conflictos y a 278.000 trabajadores, y habían alcanzado en marzo la cota de

los 6.546 conflictos y de los 520.000 obreros, según datos del Ministerio de

Trabajo. Hay, como vemos, discordancia de datos con los que utiliza la

Organización Sindical. Según estos, en enero se produjeron 364 conflictos, que

afectaron a una plantilla de 744.800 personas, de las que estuvieron en huelga

485.000. Este número de huelgas significaron ta pérdida de más de veinte

millones de horas de trabajo, valoradas por la pro-

pia Organización Sindical en 1.360 millones de pesetas, y en 6.500 millones el

valor de ´la producción no realizada. En febrero, las horas de trabajo no

realizadas habían ascendido ya a 36.5 millones y a casi 2.400 millones el valor

de >las remuneraciones dejadas de percibir, habiéndose alcanzado -la friolera de

casi 11.500 millones en concepto de valor de la producción no realizada... En

fin, en la suma de este trimestre de conflictos completa, para las estimaciones

sindicales, los 49 millones de horas de trabajo perdidas, cifra que

prácticamente quintuplica las horas per

didas correspondientes a los doce meses de 1975, estimadas en poco más de diez

millones (10.355.000).

¿Puede resistir el país?

La falta de costumbre, de una parte y la magnitud de estas «cifras de desastre»,

originaron no pocas alarmas.

Es hora- de preguntarse en qué grado un movimiento de esta amplitud ha afectado

a la economía nacional de conjunto y hasta qué punto, en expresiva frase de un

miembro del Gabinete, «nos hemos cargado el país». Volvemos a dos testimonios ya

utilizados, que bien podríamos considerar, a la vez que divergentes,

complementarios. De un lado, Conde Bandrés estima que ´evidentemente, la

economía nacional no puede aguantar este ritmo. La conflictiví-dad laboral

constituye un serio obstáculo para ¡a reactivación, por lo que, por

estrictos motivos económicos, la conflicttvídad laboral es un serio escollo para

conseguir ese 3 por 100 de tasa de crecimiento anual que se ha calculado para el

presente año. Me parece

LA FACTURA DE LA HUELGA

CONDE BANDRES

LA ECONOMÍA NACIONAL NO PUEDE AGUANTAR ESTE RITMO dé

EN TRES MESES, 49 MILLONES DE HORAS PERDIDAS

que es uno de los problemas más serios a los que deberá enfrentarse nuestra

reactivación económica. Van a ser muchas las empresas que, ya sin que se

produzcan nuevos conflictos en todo el año, cerrarán balances de este año con

cifras negativas*. El profesor Lasuén, por su parte, estima que «en modo alguno

se ha tocado el techo de "aguante" de la economía nacional. Puede aguantar mucho

más. E incluso —ha apuntado— es muy posible que en algunas empresas y en algunos

sectores, ¡as huelgas hayan,sido muy favorables a los intereses inmediatos de

las empresas*.

Por tratarse, esta última, de una opinión «singular», hemos intentado

profundizar en ella. Cn primer lugar, con el propio José Ramón Lasuén: «Creo que

es un caso común a muchas empresas españolas, donde el exceso de capacidad es

muy fuerte. A tales empresas, la huelga no les afecta negativamente, salvo en el

potencial aumento de salarios para el futuro. Pero, de momento, pueden

descargarse de sus ´Stocks* sin coste alguno de mantenimiento de la nómina, lo

que beneficia su liquidez. No es que esté denunciando que algunas huelgas

podrían estar provocadas por los propios patronos, pero si me

atrevo a afirmar que no pocos empresarios las han visto "bien venidas", cuando

menos a corto plazo.* Hemos trasladado la misma cuestión al Ministerio de

Trabajo. Publica este Departamento unos completos y rigurosos informes anuales

sobre «Regulación de Empleo-, a los que me han remitido. Más concretamente, a

una curva donde aparece la «sospechosa» relación entre la evolución de la

cartera de pedidos y la evolución de las empresas afectadas por el fenómeno de

la regulación de empleo. Se observa una notoria correlación negativa entre el

número de empresas afectadas por la regulación del empleo con la evolución de la

cartera de pedidos.

El metal, ese purgatorio

La conflictividad registrada durante el trimestre al que nos venimos refi-

riendo registra índices muy diversos, según regiones y actividades laborales.

Existen provincias tradicionalmen-te con mayor conflictividad —Barcelona,

Guipúzcoa, Vizcaya, Madrid; Navarra y Oviedo— y ramas de la actividad laboral

igualmente caracterizadas por una mayor frecuencia de los conflictos —metal,

construcción...—. Estas «constantes», en líneas generales, se han mantenido en

el período enero-marzo. Sólo la provincia de Barcelona, de acuerdo con datos del

Ministerio de Trabajo, sumó casi cuatro mil conflictos, repartidos entre el Bajo

Llo-bregat —siderometalúrgica, por lo general— y la zona de Sabadell —textil y

metal—. Alicante se ha añadido, en esta ocasión, a la lista de provincias

conflictivas, a pesar de la relativamente escasa población activa que reúne la

provincia y sus industrias textiles y de calzado. El metal ha sido también el

«talón de Aquiles» de la anor-

malidad laboral madrileña. Sólo las tres factorías de la empresa Standard

suponen un total de 12.000 obreros, y en total, del millón y medio de

trabajadores de este sector existentes en España´—sobre un total de

aproximadamente ocho millones de españoles integrantes de ´la población laboral

asalariada—, unos 200.000 tienen sus factorías en la provincia de Madrid. £1

metal, por tradición, se encuentra en la brecha de ´las reivindicaciones so-

ciolaborales del país. Se trata de trabajadores con mayor especlalizaclón de la

habitual, donde las presiones sociales con más fuertes, más altos los nivejes de

educación. Un conflicto —nos señala el profesor Lasuén— tiende a producirse en

grandes empresas, con los obreros más cualificados posibles que conozcan bien la

relación entre su empresa y la economía nacional y el Impacto que su paro puede

LASUEN

NO POCOS EMPRESARIOS

HAN VISTO

BIENVENIDAS LAS HUELGAS

PITA DA VEIGA

SIEMPRE SUBYACE ALGUNA SITUACIÓN INJUSTA QUE SOLUCIONAR

SE HA DESCUBIERTO CORRELACIÓN ENTRE «REGULACIÓN DE EMPLEO Y CARTERA DE PEDIDOS

producir, y en aquéllas cuyos trábajadores tienen niveles salariales superiores

a los normales. Existe, en estas condiciones, mayor solidaridad, mas conciencia

.de la función social... Coincide en la apreciación el señor Conde Bandrés: «¿as

huelgas apare--cen, preferentemente, en las zonas más Industrializadas y con

mayores salarios, en tos sectores más "en punta"... ¿Por qué entonces en la

construcción? Aquí juega otro factor: el alto grado de paro que se registra en

la actualidad, que llega a ser hasta el once por ciento. ´Una cifra muy dificil

de soportar.´ Junto con estos tres grandes sectores —fabricación de productos

metálicos, de maquinaria eléctrica, de industria naval, textil en sus diferentes

modalidades y procesos y construcción—, cabe citar el ya mencionado de la Banca,

y con posterioridad en cuanto a fecha de aparición, el problema planteado por

los transportes terrestres. En este último caso la motivación parecía bastante

determinada: excesivos Impuestos. Sin embargo, la aparición de piquetes y

fórmulas de presión desconocidas hasta el momento haría de esta huelga una de

las más conflictlvas y peligrosas. La Educación, por paro del profesorado, iba a

ser otro sector con «normalidades durante varias semanas.

A ¿Cómo termina una huelga?

Cuando la causa es concreta y determinada y la actitud de los huelguistas es

firme, sólo parece que tenga solución un conflicto si la otra parte cede. La

negociación, por los cauces o vías que se habiliten o acepten entre ías partes,

sin embargo, en muchas ocasiones no tiene siquiera razón de ser, por no hallarse

en manos

de una de las partes [a concesión de las exigencias que la otra plantea. «Se han

complicado con factores extralaborales; un empresario —nos dice Conde Bandrés—

no puede acceder a conceder la amnistía, ni el indulto o la libertad de ios

detenidos...» «Las huelgas terminan, suelen terminar, por agotamiento de una de\

las partes, que cede ante las reivindicaciones, o que cede y retorna al trábajo.

Las huelgas se consumen ellas mismas —nos explica otro especialista´ en

cuestiones laborales—. Después de un tiempo de mantenimiento del paro, se

produce una caída rápida. ¡ Falta dinero para subsistir y la presión social es

tuerte.» También hemos planteado a nuestros invitados a este diálogo sobre la

huelga 4a cuestión de la posible existencia de fondos «secretos» o procedentes

del exterior, manejados por organizaciones o grupos politicos. «£s

algo que ignoro* —confiesa el Presidente del Consejo de Empresarios, coincidente

con ja del presidente de Hunosa—. *No conozco más que las noticias publicadas en

la Prensa, según las cuales hablaban de dinero extranjero, de remuneraciones a

promotores de huelgas... Pero, razonablemente —añade Conde Bandrés—, un

asalariado no puede mantenerse en paro por si mismo durante mucho tiempo.*

¿Qué consigue una huelga?

No será ocioso advertir que durante el presente año corresponde la renovación de

un elevado número de

convenios colectivos. ´Exactamente serán casi 2.000 los que se negocien durante

el presente año. Esas negociaciones y sus resultados afectarán a 3.370.000

trabajadores. Las posibles implicaciones o relaciones entre estas negociaciones

y las huelgas son fácilmente imaginables. ´Ciertamente podría ser causa inicial

de tas huelgas, señala Conde Bandrés. *Salvo que la situación se ha complicado

con causas o añadidos extralaborales.* Cabe, sin embargo, preguntarse si el tra-

bajador que ha hecho huelga —uno de cada diez, aproximadamente, en este

trimestre, teniendo en cuenta que muchas empresas han «repetido» la situación de

paro—, ha conseguido alguna mejora con su actitud de plante. Las discrepancias

Conde Bandrés-´ Lasuén Sancho aparecen aquí meridianas. Para el primero «se ha

perdido mucho más de lo que se ha ganado. Teóricamente se dice que se consiguen

avances sociales. Pero cuando estos están contrapesados por pérdidas de Ingresos

de los mismos trabajadores, por descapitalización en las empresas e Incluso por

cierres empresariales y por la ruptura de la convivencia social, no se puede

hablar de avances. ¿Los obraros de la construcción? Es ´que sus meleras para mi

tampoco han sido positivas. Cuando,

en virtud de una huelga, se consiguen mejoras que están fuera de la capacidad

del sistema, esas mejoras, a la larga, lo que hacen es provocar inflación y, en

último término, provocar la pérdida del poder adquisitivo y la baja de los

salarlos reales*. El catedrático de Economía, a su vez, opina que «esías huelgas

pueden tener también sus efectos positivos en algunas empresas. Las

manifestaciones alarmistas de los empresarios tratan de asustar al Gobierno para

que intervenga y reprima las reivindicaciones laborales. Pero ´yo no creo que

las huelgas sean tan temibles. Creo, por otro lado, que es Indudable el avance

conseguido en la concienciaclón de la necesidad de

la reforma sindica!. Las huelgas producen, asimismo, de acuerdo con la

literatura profesional, niveles cree/en-fes de solidaridad obrera. Salvo en el

caso de que sean huelgas revolucionarlas o produzcan costes irrecuperables, sólo

se pueden ´considerar pasos positivos hacia la creación de instrumentos más

eficaces de establecimiento de pacto social*. Tercia Ramón Pita da Veiga: «Unas

veces se consigue algo, y otras, nada. En Hunosa, por ejemplo, no se consiguió

nada. Se

está deliberando aún el convenio. En la construcción, en cambio, sí. Pero, más

que con la huelga, se debe progresar con los convenios. En metal se ha

adelantado muy poco con la huelga. No hay proporción entre los resultados y los

medios empleados. No hay justificación alguna.* La opinión de Marcelino Camacho

es más triunfalista: «Una serle de sectores han conseguido mejoras de salarios

notables. Los trabajadores de la construcción han conseguido un 38 de aumento

sobre los salarios anteriores. En Telefónica, un 20 por 100. Los de Isodel y

otras empresas han conseguldo aumentos Interesantes... Posiblemente a algunos

les podría parecer que una subida de esta naturaleza es desproporcionada y que

los salarlos van por delante de los precios. La verdad es que no es asi.*

La huelga que no llamó al timbre

Hay una cifra que asombrará más que la misma suma total de tos conflictos: la de

«ilegalidad». De esas 11.840 huelgas, que han afectado a 1.049.500 trabajadores

en tres meses, prácticamente la totalidad han sido lo que se denomina «huelgas

salvajes». Se podrían contar con los dedos de una mano Jas que han acudido a los

cauces legales, al pacto establecido... Bueno,-son muchos los obreros españoles

que todavía no han ido ¡ames a una huelga. Los propios trabajadores de mis

empresas, por ejemplo —nos detiene Conde Bandrés—. Y, por ofra parte, no se

puede negar que haya servido para algo el decreto-ley de huelgas, ´que tanto se

censura. Desde su aprobación, en mayo de 1975. se han planteado, de acuerdo con

sus exigencias, un total de 539 conflictos. Es decir, que el decreto-ley ha

evitado, por lo menos, 539 huelgas. ¿Correspondientes a los últimos tres meses?

No, no: la gran mayoría han sido salvajes, sin aviso previo. La huelga, sin

embargo, en todas las legislaciones se concibe como última razón para solucionar

un conflicto, como el último recurso para solucionar unas diferencias. Y la

mayor parte de las planteadas últimamente han sido el -primer argumento al que

se ha acudido. Pese a ello, yo no creo que la ley esté desfasada. Se elaboró con

criterios de prudencia y está Inspirada en otras legislaciones con amplia

´experiencia y prestigio. Por fortuna no es una legislación «a la Italiana*, que

es la que mayor número de conflictos provoca... ¿Reformarla? Bueno, sí: tal vez

´convenga darle algún retoque, especialmente a lo que se refiere a la

agilizaclón de los. plazos o para aumentar la representatlvldad ´a las

comisiones negociadoras...* «Ato, no —disiente Lasuén—. Esfas huelgas han venido

a demostrar que el Sindicato vertical ya no resuelve los confictos, que el

Sindicato vertical no convence ya ni a los obreros ni a los empresarios. Creo

que empresa, empresarios, obreros, banqueros, todos coinciden en pensar que no

puede seguir funcionando así. En que hace falta un Sindicato obrero definido,

por una parte, y una patronal seria que pacte las condiciones de trabajo...*

Una cuestión final

Le hemos planteado tan sólo una pregunta al Subsecretario del Ministerio de

Trabajo, señor Chozas Bermúdez: ¿Son repetibles ´las huelgas del primer

trimestre? ´Dependerá —nos ha contestado— en gran parte de si se plantean o no

al margen del decreto-ley regulador de los conflictos y al margen de los

procedimientos. Dependerá si tienen origen o no en motivos puramente políticos,

como ha sido, en gran medida, en esta ocasión... Desearía, por supuesto, que no

se repitieran.*

v&i

José CAVERO

 

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