Una opinión eclesiástica     
 
 Arriba.    05/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

UNA OPINIÓN ECLESIÁSTICA

"Sé ha de eliminar toda coacción en un sentido o en otra. El electorado no debe estar presionado ni por el temor de sufrir sanciones, ni por el alicíente tíe recibir recompensas por el voto qué depositen en ios urnas, ni par io orejes aún más sutil, por una actitud inhibitoria e indiferente produ eiíto por una insuficiencia de informa-ción y de elementos de juicio, consecuencia a su vez de una libertad de expresión fuertemente limitada y condicionada. En definitiva, ha de ser la conciencia de cada persona en concreto y del colectivo social en sus diferentes manifestaciones, la que dicté el sufragio.

Es imprescindible! que exista la garantía de un control ímparcial de los urnas y del recuento de los votos en ellas depositados. Lo cual se puede conseguir encargando al poder judicial el desempeño de tal función

—donde exista un poder judicial de plena garantía— o mediante ia presencío de representantes de las par tes interesadas.

Finalmente, es necesario que el i» f eréndum sea transparente y no oscu ro o equívoco, de suerte que los electores tengan conciencia ciara de lo que van a votar. Siempre que un re. feréndum se lleve a cabo honestamente y en serio —es decir, cumpliendo las condiciones señaladas—, es lógico que el ciudadano tenga el deber cívico de emitir su sufragio en las urnas, a menos que personalmente considere que existen causas que justifiquen su abstención. El sufragio no es soto un derecho sino también un deber de cooperar a! bien común.»

(Secretariado Social Diocesano de Pamplona, Bilbao, San Sebastián y Vitoria)

 

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