Autor: DIÓGENES. 
   Martín Patino y la nueva iglesia     
 
 Pueblo.    27/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Martín Patino y la nueva Iglesia

VIÑETA

E hecho, la Iglesia española se siente acusada de oportunismo político", de una

parte, por quienes no le conceden credibilidad democrática, y de otra, por los

que se empeñan en hacerla retroceder a unas fidelidades históricas que, siendo

respetables, no pueden hoy desfigurar su verdadero cometido religioso».

La frase pertenece al padre José María Martín Patino, y entra dentro de esa

nueva dialéctica abierta y evolucionada que el jesuita puso de manifiesto en el

Club Siglo XXI. Fue una conferencia analítica la suya, empeñada ustancialmente

en distinguir y aclarar; algo así como comparar la tarea de relativizar la

ideología política desde el Evangelio y no reducir éste desde la ideología al

cambio, que, por ejemplo, supuso el sistema copernicano. «Del Evangelio — dijo—

no se puede deducir directamente un sistema político. La nueva astronomía

heliocéntrica ayudó a demostrar, entre otras cosas, que la Biblia no enseñaba

nada —ni hace falta— sobre el movimiento de los astros. Y estas estrellas

fugaces que son las ideologías políticas tienen que recibir todas ellas la luz

perenne del Evangelio y reflejarla, con el posible rigor, pero no adueñarse de

la misma, constituyéndose en centro de las otras o incluso pretendiendo servir

de norma para la interpretación de la Palabra revelada.» El padre Patino no

rehuyó la vieja reticencia derechista de que la Iglesia es «infiel» y

desagracida,al régimen ,que la Salvo y financió, y de sus labios oímos que

durante esta época la Iglesia de España no dejó de amar a su Patria, aunque sí

sufrió la prueba de que la Patria católica y tradicional intentara exigirle el

sacrificio incoherente y absurdo de vaciarla de catolicidad y de sentido

evangélico, es decir, de desconfesionalizar, para poder mantener una aparente y

anacrónica confesionalidad de la sociedad política.

Pero Patino reflejó muy bien que la Iglesia no es pasado, aunque sea

perennidad; es vivir al día la problemática social y no recusar ningún

compromiso ante el futuro. No pretende, o no debe pretender, instalarse en

nuevas instituciones de influencia o de Poder. Adiós, pues, al viejo dilema de

la unión o de la separación con el Estado; ha sido superado por el de las mutuas

autonomías y sana colaboración. Para Patino, la colaboración ideal será aquella

en la que ambas potestades sirvan a los hombres, sin que la Iglesia dogmatice al

Estado ni éste desconfesionalice a aquélla.

A modo de ejemplo, quedan posibilidades aún vírgenes, como la colaboración mutua

en terrenos de escuela, matrimonio o compromiso sociopolítico de la comunidad

cristiana. «Los partidos políticos que utilizan el adjetivo "cristiano" —dijo

textualmente— son reductos preconciliares de poder político de los

eclesiásticos». Ha nacido con Martín Patino, pues, en una sede tan poco

sospechosa como el Club Siglo XX, la mayoría de edad de una Iglesia

independiente y comprometida, que no dimite de la significación terrestre de la

fe, sin envolverse, en cambio, por los polos dialécticos. La aportación ya está

hecha. Empieza la andadura nueva.

DIOGENES

 

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