XXV Asamblea Plenaria del Episcopado. La lucha por el poder. 
 Está produciendo confusión entre los católicos     
 
 Pueblo.    23/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

XXV ASAMBLEA PLEGARIA DEL EPISCOPADO

ENTRE LOS CATOLICOS

Mientras, para la Iglesia "no resalta fácil mantener la postura adecuada",

afirmó en el discurso de apertura el cardenal Enrique y Tarancón

MADRID. (PUEBLO.) — Ayer se inició la XXV Asamblea Plenaria de la Conferencia

Episcopal Española, bajo la presidencia del cardenal Enrique y Tarancón, tal-

como anticipó PUEBLO a través de sus últimas ediciones. Nuestra información

incluía un breve resumen del discurso de apertura de monseñor Tarancón. Hoy

consideramos necesario ampliar tal referencia; dada la importancia del discurso

y las nuevas coordenadas político-eclesiásticas en las que se está moviendo el

país.

Sobre el momento actual de España, el cardenal Tarancón afirmó: -Ya hemos

´hablado en dos ocasiones —en la Asamblea Plenaria del año pasado y en la última

reunión de la Comisión

Permanente—, y creo que cumplimos entonces con un deber ineludible. Nuestras

palabras, inspiradas en el Evangelio y en el amor a nuestra Patria, encontraron

un eco general favorable y

considero que sirvieron para pacificar los espíritus´ y para clarificar

criterios y posturas en estos momentos de transición. Estimo qué los momentos

actuales y los acontecimientos que en breve han de producirse pueden exigir de

nosotros, una serena reflexión y quizá una toma de postura colectiva. Permitidme

que enumere algunos de los problemas que deben preocuparnos.

LA IGLESIA NO PERTENECE A NINGÚN PARTIDO POLÍTICO

Nosotros hemos dicho en mas de una ocasión que la Iglesia, que tiene una misión

propia, que ha de cumplir con todos, no puede vincularse a ningún partido

político. Y que el cristianismo, dentro del ´cual caben

opciones políticas distintas, siempre que ño se opongan al Evangelio y a la

doctrina del magisterio auténtico, ha de estar por encima de toda lucha

política, que, definitivamente, es lucha por el Poder. Pero nos encontramos con

los siguientes hechos:

Algunos partidos políticos se presentan con el apellido de cristianos, y otrosí

aunque no se presenten con ese calificativo, quieren justificar hasta sus

extremismos —incluso la violencia— por razones religiosas. !

Algún movimiento apostólico ha propuesto públicamente la conveniencia de un

sindicato cristiano, mientras otros movimientos apostólicos han reaccionado casi

airadamente contra esa propuesta.

• Algunas posturas políticas revolucionarias dicen que se apoyan en el Evangelio

e incluso cuentan con la presencia en sus filas de algunos sacerdotes.

Ciertos movimientos eclesíales —se presentan como comunidades cristianas—

favorecen una marcada tendencia política y no de las más ortodoxas.

LA LUCHA POR EL PODER

. Estos hechos, que son reales y se van a manifestar con mas publicidad y mayor

apasionamiento cuando empiece Clara y abiertamente la lucha por ei Poder, con

motivo de las elecciones, están produciendo ya una gran confusión entre los

católicos y engendran la división entre los mismos sacerdotes.

Existen, además, ciertos problemas que a nosotros nos interesan por nuestra

condición de obispos, que van a tomar un cariz distinto en un régimen

democrático y que pueden enarbolar algunos partidos políticos con un carácter de

reacción contestataria ante la situación anterior.

EL DIVORCIO, UN TEMA A DEBATIR

El problema de! matrimonio es un tema que pueda darnos algunos quebradero» de

cabeza. Ya se hace propaganda en favor del divorcio. Es lógico que sea éste uno

de los temas que s» planteen muy pronto «n «í terreno político.

Y habríamos de pensar «n la conveniencia de clarificar las ideas sobre este

punto antes de que \& pasión política lo desquicie. Cualquier intervención

nuestra en ,«3 momento de la discusión pasional en la política puede ser

considerada por algunos como una intervención en 1* política.

SITUACIÓN INCOMODA DE LA IGLESIA

•No podemos olvidar, además, que la Iglesia tiene una gran fuerza social,

particularmente en nuestra Patria, que fácilmente puede convertirse en una

fuerza política, en una ayuda a posiciones o tendencias partidistas.

Porque es lógico que anos y otros querrán servirse d« la fuerza de la Iglesia —

ésa es la constante en casi todos los regímenes políticos—, y no resulta fácil

mantener la postura adecuada para que, cumpliendo con nuestro deber, no

aparezcamos • apoyando una opción concreta.

La misma abstención —o no intervención—, en algún caso concreto, puede ser

interpretada cómo postura política.

No es nada fácil nuestra gestión en estos momentos históricos. Es verdad que e»

algunos aspectos se han serenado los espíritus y se ha ha calmado el ambiente Ha

descendido notablemente el índice de conflictividad, qua nos convertía, algunas

veces, a los obispos en> una especia de "bomberos", que hablamos de estar

siempre dispuestos a apagar los fuegos que se producían constantemente.

No soy pesimista respecte al futuro. Tanto en el orden puramente humano y

social, como en el aspecto religioso-eclesial, creo que tenemos muchas

posibilidades. Pero esto nos va a exigir mucho a todos los cristianos y,

especialmente, como es lógico, a los obispos.»

LOS TEMAS DE AYER

La elección de secretarlos de actas y el estudio de documentos sobre la

formación en los seminarios mayores y menores fueron los temas tratados ayer por

la Asamblea Plenaria. De estos dos temas, el que ocupó mayor cantidad da tiempo

fue el de la formación de los futuros sacerdotes.

 

< Volver