Los funerales no pueden usarse como una adhesión política o social al muerto     
 
 ABC.    31/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. DOMINGO « DE OCTUBRE DE 1976.

La Iglesia en el mundo de hoy

«LOS FUNERALES NO PUEDEN USARSE COMO UNA ADHESIÓN POLÍTICA O SOCIAL AL MUERTO»

El cardenal Tarancón recuerda que las exequias són un acto religioso, no una

manifestación pública de ningún tipo de ideales humanos

El cardenal Tarancón publica en Iglesia en Madrid» su habitual caria cristiana,

cuyo texto íntegro os el ´siguiente:

-La Iglesia tiene un curto especia; para lo* cristianos difuntos. Incluso dedica

un día en su calendario litúrgico para recordar a todos los que han muerto en la

paz de Cristo, el 2 de noviembre.

La misa que se celebra por un hermano difunto supone, exige y alimenta la fe de

los participantes y es expresión de su esperanza en la vida futura.

En una sociedad como la nuestra, en la que las celebraciones eciesiales estaban

plenamente entrañadas en te vida social, se corre el riesgo de subrayar

excesivamente el aspecto humano da ciertos actos da culto —las exequias o Ja

celebración de la Eucaristía— olvidando prácticamente el contenido específico —

´religioso— de los mismos.

La Eucaristía púa sa celebra por un hermano difunto:

— No es un homenaje al muerto, aunque haya ocupado en el mundo o

en la Iglesia un cargo de suma responsabilidad.

— No es una manifestación o una profesión pública de ideales humanos

—políticos o sociales—, aunque fuesen íegitimos.

— No puede concebirse como una profesía contra nada ni contra nadie,

aunque

(a protesta pudiese ser correcta. en otro» ambiente*.

— No es un acto de adhesión política o social ai muerto.

La Eucaristía que se celebra por un hermano difunto con ocasión de su muerte o

en otras feches en las que es natura) qua sus hermanos le recuefden con especial

afecto:

— Deba ser un acto estrictamente religioso, en el que tos creyentes se

unen al sacrificio redentor de´ Cristo para pedir por él.

— Deba expresar nuestra fe en Cristo resucitado «primacía de todos Jos

creyentes».

— Debe alentar nuestra esperanza en te vida futura que compartiremos nosotros

con aquel por quien estamos orando.

— Deba ser la manifestación explícita de nuestra caridad que no puede

expresarse da manera más eficientes que con la oblación de Cristo, en ta que

procuramos participar nosotros.

Por eso las exequias cristianas tienen siempre un clima pacífico e ilusionado en

medio del dolor que toda separación nos produce.

Y como tes exequias cristianas reflejan siempre una imagen, favorable o

desfavorable de la Iglesia, sobre todo a los ojos de tos no creyentes que

asisten algunas veces a las mismas, es Indispensable que tanto los sacerdotes

como loa autentices cristianos procuren dar a las mismas un aspecto testimonial

y misionero Que toda celebración litúrgica (leva consigo.

 

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