Sindicalismo confesional     
 
 Ya.    31/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Sindicalismo confesional De "Ecclesia":

"La coyuntura histórica—de la Iglesia y de sociedad—en que nos encontramos

obliga a plantear el asunto .con rigor y radicalidad. Y obliga a preguntarse

ante todo: ¡Es la hora de pensar en un sindicato confesional Desde los criterios

de la eficacia sindical, la HOAC, en uno de sus últimos boletines, ha dado a

este interrogante una respuesta negativa. Si el mundo laboral reclama unidad y

cohesión en sus frentes, todo lo que sea multiplicar sus dispositivos se

presenta como un elemento disgregador. Y la opinión no es sólo de la HOAC, a la

´que no cabrá regatear autoridad en estos temas si se pondera su ardua y larga

experiencia en las lides laborales. "Un instrumento reivindicativo como es el

sindicato no puede por menos de ser firme", decía la nota de la Comisión

Episcopal de Apostolado Seglar publicada en el pasado mes de julio. {Serviría la

aparición de un sindicalismo confesional para potenciar ía convergencia

indispensable en el mundo del trabajo o la disminuirla inevitablemente.

Con todo, la manifestación de opiniones divergentes explica y quizá anuncia una

posible pluralidad de actitudes. Ya no cabe esperar—ni siquiera entre las Jilas

de los cristianos—el monolitismo de antes. El Vaticano II y la experiencia

posterior de la Iglesia han reconocido ampliamente el pluralismo. "Una misma,

fe, dice a este propósito la ´Octogessima adveniens" (númer.o 51) puede conducir

a compromisos diferentes." Tampoco cabe pretender que la jerarquía reparta ahora

patentes de circulación sindical. En todo caso señalará límites y marcará

directrices, como lo ha hecho entre nosotros en algunos documentos de rango

pastoral.

Quiere ello decir que los grupos cristianos serán muy libres de poner en marcha

un sindicalismo de inspiración cristiana vaya o no vaya su propósito en la misma

dirección que el aire de los tiempos. Lo que no podrán hacer legítimamente es

apropiarse la representaividad ni de la Iglesia ni de los cristianos. La

advertencia del Concilio cuando dice que "a nadie le es lícito reivindicar en

exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia" (G. S., n. 43),

habrá de tenerse muy en cuenta también en este caso."

 

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