Carta del Cardenal Tarancón. 
 El deber de los cristianos es anticiparse a los tiempos     
 
 ABC.    17/10/1976.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CARTA DEL CARDENAL TARANCON EL DEBER DE LOS CRISTIANOS ES ANTICIPARSE A LOS

TIEMPOS

El cardenal y Tarancón, en el semanaria «Iglesia en Madrid», y bajo el título

«¿Defensa del pasado o anticipación del futuro?», escribe la siguiente carta

cristiana, en la que, entre otras cosas, dice:

«El momento actual de España —y de la Iglesia en nuestra Patria— crea a no pocos

—que quieren ser buenos cristianos y buenos españoles— graves problemas da

conciencia. Se encuentran desconcertados, 7 hasta francamente asustados, ante la

evolución, cada día más profunda y más rápida, que ellos consideran peligrosa.

Al menos, porque prácticamente resquebraja el clima de seguridad en el que

vivíamos anteriormente.

Y algunos, con buena voluntad y con deseo de acertar, queriendo a toda costa el

bien de la Patria y deseando servir fielmente a sus convicciones cristianas, se

preguntan angustiados: ¿hemos de defender a todo trance lo pasado, cuando na

vemos claro todavía el futuro?, o ¿tenemos el deber de anticiparnos a los

cambios presentando con valentía y prudencia caminos de solución para la enorme

problemática que se nos va a presentar en todos los terrenos?»

El cardenal Tarancón afirma a continuación que «nos encontramos en un momento

que puede ser crucial.

Nuestra sociedad será cada día más pluralista —también en el orden religioso— y

más consciente de su autonomía temporal, esto es, más secularizada. Y los

planteamientos y las soluciones que nos iban perfectamento en los años

anteriores —al menos lo creíamos así— no van a servirnos —mejor dicho, ya no nos

sirven— ante esa nueva realidad que es irreversible.

Intentar defender los planteamientos anteriores y querer aplicar ahora las

soluciones pasadas puede ser suicidio histórico. Y no olvidemos que la Iglesia

está inmersa en la historia de la Humanidad y que la salvación es un hecho

histórico en cualquier momento de la vida de la Humanidad. Está entrañada en la

misma vida real de los hombres y de las sociedades».

La postura trae está exigiendo los momentos actuales es la anticipación. La

virtud característica ahora debe ser la audacia, templada, claro está, por la

prudencia. Tan sólo de está manera lograremos que la proclamación del Evangelio

sea verdaderamente eficaz.

 

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