Según la doctrina católica, los partidos políticos son de derecho natural  :   
 El Vaticano II ofrece unas claras directrices éticas y morales sobre la participación política. 
 ABC.    05/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. DOMINGO 5 DE SEPTIEMBRE DE 1976.

la iglesia en el mundo de hoy

SEGÚN LA DOCTRINA CATÓLICA, LOS PARTIDOS POLÍTICOS SON DE DERECHO NATURAL

El Vaticano II ofrece unas claras directrices éticas y morales sobre la

participación política

Sigüenza. 4. (Cifra.) «La democracia desde una perspectiva católica» es el

título de un amplio documento- que, con la firma del vicario pastoral, publica

el «Boletín Oficial del Obispado de Sigüenza-Guadalajara. En él se ofrece, entre

otros temas, una serle de puntos que enjuician «desde una perspectivo cristiana»

a los partidos políticos

Comienza recogiendo lo que el Concilló dice sobre partidos políticos en unos

«breves párrafos aunque ricos en contenido»: «El cristiano —dice el Concillo—

debe reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales discrepantes y

debe respetar a los ciudadanos que, aun agrupados, defienden legítimamente su

manera de ver Los partidos políticos deben promover todo lo que a su juicio

exige el bien común: nunca, sin embargo está permitido anteponer intereses

propios a este bien común». «Luchen con integridad moral y con prudencia contra

la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un sólo

hombre o de un sólo partido político; conságrese con sinceridad y rectitud, más

aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos». (Constitución G.

S. números 75 y 74.)

Más adelante el documento recoge su juicio sobre los partidos políticos en

los siguientes puntos:

1- «Vivimos en una sociedad conscientemente pluralista y el impulso natural

tiende a la agrupación y estructuración de los hombres que tienen Intereses

comunes o comparten idénticos o similares ideales.

2- Se trata, pues, de un derecho natural. aunque secundarlo y. por lo mismo,

pueden quedar en suspenso en determinadas circunstancias, si bien haciendo todo

lo posible por cambiar esas .circunstancias en el tiempo más brevemente factible

para que se pueda poner en ejercicio (Concilio Vaticano II. G. S. 75.)

3- Los partidos no pueden tener otro objetivo legítimo que la consecución del

bien común rectamente entendido. Por !o mismo, tanto si se centran en objetivos

partidistas con detrimento del bien común como si lo niegan desde su ideología o

desde los hechos, no pueden tener cabida en un recto orden cristiano^ No

construyen un orden democrático, sino demagógico para el que no pueden alegar

ningún derecho 4- Por lo que se refiere a estos partidos demagógicos, únicamente

cabría una permisibilidad desde la doctrina del mal menor, a la que no se ha de

dar paso, sino con el máximo rigor, doctrinal y prudencial so pena de

convertirse en mal mayor

5- Por lo que respecta a la representatividad y participación de los partidos

en las Cámaras o Parlamentos, aunque nada contradice la doctrina de la Iglesia,´

parece más conforme con la filosofía social católica una combinación de partidos

y de grupos y estamentos.

6- Los cristianos han de reconocer y respetar la legítima pluralidad de todos,

quedando libre cada uno para optar por lo que crea más conveniente, sin que la

jerarquía tenga cometido alguno para influir en ellos mientras se mantengan

dentro de los principios éticos del derecho natural y la revelación, a no ser en

un caso especial en el que se tratara de salvarlos haciéndose necesaria la unión

7- A ningún católico le es lícito dar su voto a partidos que estén en contra de

los principios de la Iglesia. 8- La lucha o confrontación de partidos ha de

desarrollarse con métodos éticos, porque, de lo contrario, degenera en deterioro

del bien común.

 

< Volver