Documento episcopal sobre enseñanza (y IV). 
 La escuela católica sigue siendo necesaria en el momento presente     
 
 Ya.    30/09/1976.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

INFORMACIÓN RELICIOSA

30-IX-76

Documento episcopal sobre enseñanza (y IV)

LA ESCUELA CATOLICA SIGUE SIENDO.

NECESARIA EN EL MOMENTO PRESENTE.

Debe contar con un equipo de creyentes, una organización y estructura económica

de servicio y una adecuada participación de sus estamentos • Cada día es más

ciara la apertura de la escuela católica a todas las clases sociales •

Contribuye a la educación de toda la sociedad yes un espacio de libertad para la

promoción humana y cristiana O Hay que promover asociaciones de padres de

alumnos y de educadores cristianos • La Iglesia debe promover la organización

propia de la enseñanza católica

Esta es la cuarta y «ultima parte del documento de la Comisión Permanente del

Episcopado español sobre los planteamientos actuales de la enseñanza:

42- Al´ reflexionar en las presentés circunstancias sobre la escuela cristiana

no tratamos sólo de mostrar los títulos que justifican su existencia en el vasto

movimiento de evolución del sistema de enseñanza, sino también de esbozar las

líneas de renovación que permitan a la escuela católica de mañana responder a

su misión y conservar su Identidad cristiana.

43- La evanglizancion en el campo de la cultura exige la existencia do la

escuela cristiana. La Iglesia ha hecho una labor de suplencia históricamente en

muchos órdenes de la vida social. Con la creciente autonomía de lo temporal, el

Estado o la sociedad han ido asumiendo mucha» de esas actividades. No obstante

la desaparición paulatina de la función de suplencia ante la mayor

responsabilizaron actual de la sociedad, subsisten siempre graves razones que

obligan a la Iglesia a promover instituciones educativas propias que ofrezcan

tejido social para que la fe impregne toda la vida y la vida de, todos.

Por qué hace falta la escuela católica

44- El hecho de la escuela católica aparece así, en efecto como una necesidad

pastoral en el momento histórico presente. Entre otras razones, por la

trascendente tarea de procurar, la iluminación de la fe para el

conocimiento que los jóvenes bautizados van adquiriendo del mundo, de la

vida y del hombre; por las posibilidades de evangelización que ofrece no sólo

paya ios alumnos, sino también para sus propias familias que optan por un

proyecto educativo cristiano para sus hijos; por la posibilidad, asimismo, en

una sociedad cada vez más tecnlficada y masificada, de que la Iglesia ofrezca

espacios de libertad para la promoción humana y cristiana.

45- La, escuela católica se inspira en el Evangelio. Ella es lugar privilegiado

para qué el alumno descubra su identidad como hombre y como creyente. Orienta

toda su actividad a la formación integral del hombre, y por- ello mismo, ño sólo

se ha de esforzar por capacitar ´al hombre en el saber científico y técnico, en

la reflexión crítica, en las actitudes de servicio a la sociedad, en el respeto

a la dignidad de la persona ´humana, sino que considera como elemento

definitorio y determinante de eu actividad la transmisión de la fe cristiana. El

anuncio de] mensaje cristiano en el ámbito de la escuela católica ha de hacerse

con profundo respeto a la libertad de las personas—porque así lo exige la

realidad misma del acto de fe—con sentido de adaptación a la situación

espiritual concreta los alumnos, pero sin ocultar en ningún momento la

motivación de fe que debe dar sentido a toda la tarea educativa que en ella se

realiza. La escuela católica está abierta a todos los que la desean, eea cual

fuere Ia actitud de fe o falta de fe de aquellas familias que soliciten «us

servicios, pero esto no puede conllevar, por parte de la institución educativa,

a la renuncia o a la alteración del proyecto educativo inspirador.

Su equipo educativo debe ser creyente

46- Algunas características de la escuela católica adaptada a las exigencias

actuales serían: asumir, como cualquier otra escuela debe hacerlo, la

promoción y vivencia de .valores estrictamente humanos como la justicia, la

libertad, la verdad, el diálogo, etc.; más explicitamente, tener un proyecto

educativo del hombre inspirado en el Evangelio; I crear un ambiente escolar-

animado por el espíritu de libertad y caridad; contar con un equipo de

educadores que en su conjunto, en lag motivaciones, actitudes y comportamientos,

respondan explícitamente a la condición de creyentes; tener una. organización

y estructura económica en las que predomine la actitud de servicio sobre el

sentido de empresa humana: fomentar la adecuada participación de cada uno

de los estamentos que integran la comunidad educativa,

etcétera.

47- A -los obispos corresponde la responsabilidad -pastoral de discernir las

exigencias esenciales que habrán de caracterizar a una escuela que ee presente

ante la sociedad como una institución de Iglesia.

48- Uno de los repopches que más a menudo sé hacen en España a los centros

~docentes dependientes de la Iglesia, junto al de mantener un alumnado clasista,

es el de seguir siendo símbolo de un cierto clericalismo y medio eclesiástico

para ejercer un dominio sobre la institución social de la enseñanza. Sin

embargo, esto no ha sido nunca el designio • que se ha propuesto la Iglesia y

son numerosos los esfuerzos desarrollados por las instituciones educativas

católicas en ei tiempo pasado por servir a los ambientes populares y monos

dotados .económicamente, mediante centros de diverso nivel y modalidad dé

enseñanza en barriadas y zonas rurales. Por otra parte; son bien perceptibles

los signos de una evolución purificadera -de todos aquellos factores que han

podido contribuir a´ crear la referida imagen. Cada día es más clara, la

progresiva apertura de la escuela católica a todas las clases sociales, el

húmero : siempre creciente de educadores seglares en la enseñanza, ei traspaso

frecuente de responsabilidades de gestión y administración a padres y

educadores. Todos estos hechos atestiguan una evolución. La escuela

católicareconoce también los signos de los tiempos y no´ rehuye los cambios que

deben afectar a la -vida.de la Iglesia. .

Es necesario proseguir con mayor decisión, en la medida en que lo permitan los

actuales recursos y circunstancias, en el esfuerzo por conseguir que su

organización académica y económica se inspire en los principios de:

— Participación activa de los diversos sectores de la comunidad

educativa, en la orientación del centro docente, siempre dentro de la

plena fidelidad al carácter católico de la institución educativa y de su

proyecto educativo.

— Comunicación, información y diálogo entre los promotores de la institución

educativa, los padres de familia, los alumnos y los profesores.

— Superación de cualquier forma de discriminación social y económica.

Escaso sentido cristiano poseen aquellos católicos que, instalados en una

situación económica y social elevada, adoptan actitudes de -clase no acordes con

una sana doctrina católica de socialización y distribución de los -bienes de la

cultura según las exigencias básicas de justa Igualdad social, por considerar

que ellos siempre contarán con -medios para atender privilegiadamente la

educación de sus hijos y el tipo de formación religiosa que para éstos desean.

Nuevo estatuto de la escuela católica

49- A través de estos cambios aparece un nuevo estatuto de la escuela católica.

Es, ante todo, lugar dé encuentro de una comunidad de creyentes que dan

testimonio de su fe en -el mundo de la educación y de la cultura. No es tanto

una escuela que se hace presente en la vida de los jóvenes para servir a la

Iglesia, sino más bien una escuela presento en la vida de la Iglesia para servir

a los jóvenes.

Sin perder su identidad, la 50- escuela católica contribuye a la educación de

toda la sociedad a la que ofrece la peculiaridad de su inspiración y su

pedagogía. En la medida-en que la escuela cristiana así concebida ejerce una

función social válida y equivalente a la de los demás centros docentes, y

responde a la legitima aspiración de un gran número de ciudadanos que estiman el

valor de una formación abierta a la vida e iluminada por el Evangelio, las

escuelas católicas merecen recibir un tratamiento idéntico, incluido él

económico, que las demás escuelas del país. No debe considerarse privilegio del

creyente y de la Iglesia lo que es un derecho de) ciudadano.

Hace falta, en conclusión, una constante voluntad de diálogo

Al recordar así algunos puntos sobre la posición de 51- la Iglesia en

materia de educación, queremos exhortar a todos los ciudadanos a

colaborar con generasidad en la solución de los arduos, problemas

planteados.

El desarrolla de los principios expuestos y su adaptación a las especiales

circunstancias de la sociedad española exigen un esfuerzo serio de reflexión

constante, una voluntad sincera de diálogo intraeclesial, y también con todas

las personas y grupo» que integran nuestra sociedad, compartan o no los puntos

de vista de la Iglesia; siempre en una actitud positiva y creadora que no

soslaya ningún verdadero problema.

52- Referidas especialmente al plano intracclésial puede ser útil el apuntar ya

algunas tareas

singularmente necesarias y acerca de las cuales brindaremos oportunamente, por

medio de la Comisión Episcopal de Enseñanza,, algunas orientaciones: promover

asociaciones de padres de alumnos y dé educadores cristianos; realizar con

regularidad encuentros tanto en el ámbito de las zonas pastorales, como en el

plano diocesano, regional y nacional, entre representantes de loe diversos

sectores que dentro de la Iglesia se interesan por los problemas educativos;

multiplicar las iniciativas que hagan llegar a la opinión pública una

información objetiva sobre estos problemas; suscitar una participación

responsable de todos los grupos sociales, a estimular en todos los ambientes

actitudes de respeto sincero y leal a los derechos y deberes de la persona.

humana, (alumnos, padres de familia, educadores...) en las cuestiones de

enseñanza.

Si bien el Episcopado continúa siendo garante, ante las familias y los miembros

de la iglesia, del carácter cristiano de las escuelas que sé denominen

.católicas, cada día aparece más necesario que en la Iglesia se promueva o

fortalezca la organización propia de la enseñanza católica, bajo la

responsabilidad conjunta de padres de familia, de educadores, de superiores

religiosos y de la jerarquía.

Los padres cristianos deben hacer valer sus derechos

53- Esperamos de toda la comunidad, cristiana una participación más activa y

más, decidida y organizada en la ingente tarea de revisión y perfeccionamiento

de los medio» empicados actualmente para la educación en la fe, en la ayuda a

todos los cristianos que actúan en el campo de la educación tanto en centros

estatales como no estatales, en la defensa y renovación de los centros de

.enseñanza que quieren ser escuela católica en su misma estructura institucional

y en tocia su actividad cultural y educativa. Sin complejos de inferioridad y

con la firmeza del que, sabe que defiende una causa justa, los católicos deben

colaborar en la solución de los grandes problemas que tiene planteada la

educación nacional.

Muy particularmente- queremos alentar en su esfuerzo a los padres cristianos, a

quienes corresponde, en el marco de una sociedad pluralista y democrática, hacer

valer sus derechos de ciudadanos y de creyentes para la existencia de una

educación cristiana en el ámbito escolar y de unos centros docentes que quieran

inspirar toda su actividad en el Avangelio, abiertos á todos cuantos lo deseen

sin discriminación.

Querernos que .llegue también nuestra palabra de aliento a todos los educadores

cristianos—seglares, sacerdotes diocesanos, religiosos y. religiosas—que muchas

veces ven malentendida, y a veces menospreciada, su entrega a una vocación

cristiana docente. Tengan, ellos plena conciencia de que realizan una

trascendental misión de Iglesia y de que contribuyen a la difusión del reino de

Dios.

Vivamos todos serenamente, con fe y generosidad apostólicas, los problemas

educativos que acucian a nuestras comunidades humanas y cristianas, en búsqueda

de caminos de mayor justicia y libertad para las generaciones más jóvenes.

 

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