Declaración del Episcopado. 
 Democratizar la enseñanza sin atentar a los demás derechos  :   
 Entre ellos está el de los padres cristianos a que sus hijos reciban una educación religiosa. 
 ABC.    26/09/1976.  Página: 24-28. Páginas: 5. Párrafos: 70. 

ABC. DOMINGO 26 DE SEPTIEMBRE DE 1976. PAG. 24.

DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO

DEMOCRATIZAR LA ENSEÑANZA SIN ATENTAR A LOS DEMÁS DERECHOS

Entre ellos está el de los padres cristianos a que sus hijos reciban una

educación religiosa

El documento que a continuación recogemos, elaborado por la Comisión Episcopal

de Enseñanza, asesorada por un amplio número de expertos, recibió, en la reunión

concluida el viernes, el refrendo de la Comisión Permanente del Episcopado, que

ha querido con ello subrayar la importancia de un texto que, sin afanes

polémicos, trata de exponer los puntos de vista de la Iglesia sobre un tema muy

discutido en los últimos meses.

Dado el interés del documento, lo recogemos a continuación en su Integridad:

1 La sociedad española está experimentando en la actualidad cambios profundos y

rápidos en la búsqueda de formas nuevas de convivencia. La nueva situación

política permite escuchar voces que hasta ahora no habían podido dejarse oír, y

á través de las cuales se ofrecen nuevas proposiciones que vienen a conmover el

carácter estático de muchas de nuestras formas de vivir, de comprender la

sociedad y de enjuiciar los problemas que ésta tiene planteados. Las

transformaciones que se producen Inciden inevitablemente en el terreno de la

enseñanza por ser la escuela nn reflejo fiel de la vida social.

2- Últimamente se han prodigado las declaraciones acerca de la situación de la

enseñanza en España y de cómo debe ser en el futuro. En la revisión crítica que

se hace, aunque se tocan aspectos académicos, pedagógicos y administrativos, lo

que realmente está en juego es la concepción misma de la educación, la figura

del hombre nuevo que se quiere formar y el nuevo tipo de sociedad que se

pretende construir. Las diversas soluciones que se proponen suscitan (en todos

los ciudadanos y especialmente en los cristianos) serios Interrogantes. Existe

un estado de confusión y de Incertidumbre que es necesario superar.

3- Muchas personas, en su deseo de adaptar la enseñanza a las nuevas

circunstancias de la sociedad española, se preguntan perplejas ante los diversos

planteamientos: ¿Pueden ser compartidos por todos los ciudadanos, y más en

concreto por los cristianos, los distintos modelos de educación formulados en

función de determinadas concepciones políticas? ¿Se respetarán a, través de esos

modelos educativos los derechos básicos de la persona? Cuál es el sentido último

de la existencia que está detrás de todas estas filosofías de la educación? ¿Qué

hombre y qué tipo de educación se pretende preparar con los nuevos

planteamientos educativos?

4- El cambio, la revisión, la incertidumbre se producen también en el seno de la

propia comunidad eclesial. Se multiplican las reflexiones y las críticas sobre

la realidad escolar en referencia a la presencia de los cristianos en el hecho

educativo.

5- Grupos de cristianos, algunos dedicados a la enseñanza, se plantean cómo ha

de ser la presencia de la Iglesia en el mundo escolar y cuáldebe ser la

orientación de las Instituciones educativas cristianas a las que tantas veces se

acusa de no haber cumplido con su misión evangelizadora.

Se expresan preocupaciones y se ofrecen •eluciones contrapuestas: — SI se tiene

en cuenta aue los espacios considerados específicos para la transmisión del

mensaje de la fe son la familia cristiana y la comunidad parroquial, ¿se debe

mantener en las actuales circunstancias la presencia de la Iglesia en el mundo

escolar?

— De una eventual supresión de la confeslonalidád del Estado, ¿no habría que

deducir la exigencia de suprimir también la formación religiosa en el ámbito

escolar?

— ¿Es todavía válida y legítima´ la presencia de la Iglesia en el campo

educativo en forma institucionalizada a través de centros o colegios

propios?

6- Hay que reconocer en los Intentos de búsqueda y reflexión el deseo de una

mayor justicia en el terreno educativo, y la objetividad de algunas de las

críticas formuladas o Insinuadas. No obstante hay que constatar también

radicalismos y actitudes extremas que no favorecen el intercambio serena de

puntos de vista y el esbozo de posibles soluciones.

Por otra parte, se extiende entre algunos sectores católicos un cierto sentido

de culpabilidad y un comtilejo de Inferioridad por haber participado en décadas

pasadas en actividades educativas encuadradas en sistemas escolares cuyos

planteamientos y métodos se consideran hoy. en buena parte fundadamente.

Inaceptables.

7- Puesto que en el campo educativo se debaten actualmente cuestiones que

afectan al sentido último de la vida humana y en concreto a la vida de fe del

pueblo, los pastores de la Iglesia estamos obligados a manifestar nuestro

pensamiento sobre estas cuestiones, ofreciendo orientación acerca de las mismas.

No es posible abordar ahora todos los problemas relativos a la enseñanza.

Queremos referirnos brevemente a los que tocan más de cerca la presencia y

misión de la Iglesia en el mundo escolar.

EL DERECHO A LA EDUCACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA HUMANA Y CRISTIANA

8-La conciencia cívica actual no tolera que persista todavía una organización de

las estructuras educativas, condicionadas a su vez por otros factores, en virtud

de la cual se excluye prácticamente a no pocos ciudadanos y grupos del acceso a

niveles culturales que son hoy considerados como exigibles -para salvaguardar la

dignidad humana en nuestra sociedad. Es necesario por tanto que los diversos

sectores de la sociedad y los poderes públicos pongan en práctica los medios

conducen, tes a lograr que este derecho formalmente reconocido llegue a

plasmarse en realizaciones concretas (1).

9- La exigencia insoslayable de extender la enseñanza a todos los ciudadanos,

como respuesta al derecho que todos tienen a niveles básicos de formación, ha de

incluir el propósito efectivo de respetar otras exigencias no menos importantes,

como son el derecho de todos los bautizados a una formación religiosa en el

ámbito escolar, el derecho de los padres de familia a elegir el tipo de

educación que deseen para sus hijos, sin discriminaciones de carácter económico,

el derecho de los miembros de la sociedad o de los grupos sociales a crear

centros de enseñanza al servicio de todos. Sobre estos probleas debemos

reflexionar con sentido,de responsabilidad, dispuestos a evitar inercias no

válidas hoy y a buscar soluciones en las que se apliquen y- respeten

armónicamente los principios básicos que exponemos A continuación.

DERECHOS DEL CIUDADANO A LA EDUCACIÓN

10- Normalmente uno de los cauces principales a través de los cuales llega la

cultura al ciudadano es la enseñanza. En nuestro tiempo es condición

Indispensable —para el desarrollo de los valores de la persona y para el pleno

ejercicio de los derechos cívicos de todos los miembros del cuerpo social— la

generalización y la socialización de la enseñanza, la cual no se consigue

indispensablemente por la vía de la estatificación aunque, en verdad, no pueda

realizarse -sin la justa intervención de un Estado al servicio de los derechos y

deberes de todos los ciudadanos.

11- Enseñanza y educación están íntimamente relacionadas. Circulan corrientes de

pensamiento que cuando se ocupan de la enseñanza, inclusive de la destinada a

los más jóvenes encuadrados en el sistema escolar, consideran que en ella se

puede prescindir en absoluto de aspectos que afectan a las actitudes profundas

que el hombre adopta ante la vida, ante los otros hombres, ante el mundo y ante

Dios. El solo hecho de omitir de manera habitual, en el proceso de formación de

los alumnos en el ámbito escolar, el tratamiento de estos temas, Implica ya una

posición o ideología determinada, o Induce a ella. Todo modelo de enseñanza

propone de hecho un sentido de la vida. Detrás de él hay siempre un proyecto de

hombre. No existe, por consiguiente, enseñanza neutra. Siempre que se enseña —

nos referimos de modo especial a la enseñanza escolar básica y media— se

transmite, aun Inconscientemente, una forma determinada de concebirla existencia

humana. El conjunto de las enseñanzas no se reduce a la mera comunicación de

conocimientos científicos, en su sentido mas aséptico. Bino que, de hecho, se

refieren

con frecuencia bien el uso que el hombre hace de su saber, bien a otros aspectos

de la vida individual y colectiva de los hombres que implican opciones sobre el

sentido de la vida y del mundo.

SOBRE LOS PROBLEMAS DE LA ENSEÑANZA HOY

-Una formación integral exige que se preste atención al universo religioso de la

persona.

-Los poderes públicos tienen obligación de tutelar la realización del derecho de

todos a la educación.

-La educación religiosa corresponde a la familia y al templo, pero también a la

escuela.

12- El objetivo final del proceso educativo es la maduración de un hombre

responsable y libre. Por ello la educación es un proceso liberador que capacita

ai hombre, sobre todo en las primeras etapas de la vida, para ser libre ante las

diversas opciones que se le ofrecen, para ser dueño de sus decisiones en orden

al desarrollo de los auténticos valores personales. Hay. quienes piensan que

para ello es conveniente someter al niño y al adolescente al Influjo

contradictorio de diversas opiniones y concepciones de la vida y aei mundo, como

si en estas etapas de la vida humana hubiera ya suficiente capacidad para un

discernimiento crítico verdaderamente personal. Tal proceder pedagógico

conduciría en la mayoría de los casos a un agnosticismo e indiferentismo

practico que cierran la puerta a una opción seriamente responsable. En las

etapas de la vida en que se forma la personalidad del niño y del Joven, es

necesario ante todo ayudarle a lograr un núcleo de convicciones, conocimientos y

valores —ciertamente con métodos activos que de manera adaptada a su nivel

cultiven su espíritu reflexivo— que le permitan la formación de unos criterios

personales. En otras palabras, no se puede pretender que el niño

o el joven hagan una verdadera confrontación crítica sin haber alcanzado

previamente una firme Identidad personal.

13 Por otra parte, la madurez de la persona no se consigue si en esta

educación para la libertad no se respetan las raices- culturales del propio país

y región y si no se asume el progreso realizado ñor U humanidad en todos los

órdenes. No se da tampoco esta maduración si no se buscan creativamente

respuestas a las cuestiones fundamentales de la existencia y si se prescinde de

la dimensión trascendente de la persona. La formación integral exige aue, al

mismo tiempo ane se desarrollan otros aspectos de la personalidad, se atienda a

la dimensión religiosa. La apertura del hombre a lo trascendente es una

dimensión constitutiva radical del ser humano. Por ello, una formación integral

exige aue se preste atención al universo religioso de la persona

14- Precisamente en las primeras edades de la vida, cuando el alumno no ha

conseguido todavía so madurez de elección- y su autonomía, son los padres

quienes tienen derecho preferente, respecto a otros educadores e instituciones,

para elegir el tipo de educación ane desean para sus hijos (2). En este sentido,

el Estado está obligado 3. conseguir ane el tipo de educación aue se imparta en

los centros estatales respete los derechos de los alumnos y de los padres de

familia, sobre todo en lo aue se refiere al sentido de la vida humana y a los

valores morales y religiosos. De lo contrario, seria aceptar posiciones

radicalmente totalitarias aue, de una manera aparentemente neutra y suave,

aplastan, manipulan y desorientan las conciencias.

15- El centro de gravitación del acto educativo es. en efecto, el alumno mismo.

Los derechos de éste —y los da sus padres, más evidentemente si nos referimos a

los primeros niveles educativos— son derechos prevalentes sobre cualesquiera

otros. Por consiguiente, las funciones específicas y los peculiares derechos de

las organizaciones y entidades promotoras docentes y de Ips educadores han de

ser defendidos y respetados siempre en armonía objetiva, con. la aludida

prioridad del derecho del alumno. Mas en concreto. Habia que afirmar que la

libertad docente y de expresión de los profesores, como la participación de

éstos en todo tí proceso educativo, deben ejercerse en el respeto objetivo a la

conciencia personal del alumno y al proyecto educativo de la escuela que los

padres han elegido para sus hijos.

16- Al ser la educación un servicio de la comunidad y para la comunidad, te

corresponde también al Poder público una serie de deberes y derechos en esta

materia. Ante todo, tutelar la efectiva realización del derecho de todos los

ciudadanos a la educación, corregir desigualdades y discriminaciones de

cualquier índole; señalar las condiciones generales mínimas en materia de

enseñanza, vigilar el cumplimiento de las mismas, propiciar y estimular la

Iniciativa de la sociedad y suplirla cuando´ sea necesario. En esta promoción de

la socialización de la enseñanza. el Poder público debe actuar, por respeto a la

libertad de los ciudadanos, de muy distinta manera a como está llamado a actuar

en la generalización de otros bienes de orden material también noy necesarios.

DERECHOS DEL CRISTIANO A LA EDUCACIÓN EN Su FE

17- Todos los bautizados tienen derecho a una educación cristiana que, al mismo

tiempo qué consigue la madurez de la persona humana, desarrolla una conciencia

cada vez mayor del don recibido de la fe. un conocimiento gradual del misterio

de la salvación y una visión cristiana del hombre y del mundo (3).

18- Según enseñó el Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes, 58), los vínculos aue

existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana ´son múltiples; y

Dios, al revelarse a los hombres, ha hablado según los tipos de cultura propios

de cada época. Por lo cual, sin que esto signifique un detrimento para la

legítima autonomía de las ciencias y las artes humanas, la educación cristiana

se realiza históricamente a través de la mediación de la cultura. Cuando la

Iglesia no se encarna en la cultura de la época o de un pueblo, la evangelizaron

—y la educación en la fe— ni se hace universal ni produce todos sus frutos.

19- Sobre todo en los primeros años • de la vida, cuando el niño no puede hacer

por sí mismo la síntesis de fe y cultura, la educación en la fe ha de estar

necesariamente articulada con los demás saberes. La cultura es, de alguna

manera, globallzante: impregna todo el ser del hombre. El sentido cristiano de

la existencia a que tiene derecho todo bautizado, exige la presencia de la

Iglesia en el medio cultural que es la escuela, en tanto sea ésta el cauce

normal básico para la transmisión, de la cultura.

20- En la formación religiosa de las nuevas generaciones tienen un papel básico

y preponderante la familia y las instituciones pastorales de la comunidad

cristiana. Pero también la escuela, en cuanto comunidad en la que los bautizados

reciben una formación integral, tiene una función propia en la formación

religiosa. La escuela es lugar privilegiado para la transmisión de unos

.conocimientos orgánicos de la fe, y sismpre relacionados con el resto de los

saberes que en la escuela se Imparten, Esta formación más sistemática de la fe,

que ha de ser al mismo tiempo vital y concreta, y esta Integración de la

formación religiosa con la visión global del mundo dentro del actual contexto

cultural es hoy más necesaria en la sociedad pluralista para evitar una mera

yuxtaposición de las diversas dimensiones formatlvas del hombre (4).

21- Se comprende, por todo lo que antecede, que la Iglesia haya querido siempre

estar presente en el ámbito de la cultura y de la escuela. La Iglesia se siente

violentamente mutilada y atada en aquellos países donde no se le permite esta

presencia en la enseñanza, bien en centros propios, bien en las demás escuelas

en las que se forman los hijos de padres católicos.

DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO

22- Conviene recordar que la libertad religiosa tiene en primer lugar un sentido

nositivo que responde al derecho que tienen los niños y los adolescentes a que

se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a

prestarles su adhesión personal y también a que se les estimule a conocer y amar

mejor a Dios. No se puede abandonar todo » la libre iniciativa de los educandos

(5).

23 la formación religiosa escolar, en cuanto eme es una modalidad de la acción

catequética, contribuye también a la progresiva inserción del bautizado en la

comunidad religiosa y espiritual de la Iglesia asumiendo compromisos de servicio

y colaboración en la misión salvadora de •la- misma Iglesia.

ES NECESARIO UN ORDENAMIENTO LEGAL QUE GARANTICE LA EDUCACIÓN INTEGRAL

24 Sólo en el marco de una sociedad que respete los derechos fundamentales de

la persona pueden darse los presupuestos necesarios para que el derecho a la

educación, entendido en toda su amplitud, pueda convertirse en una

realidad para todos los individuos y grupos que compongan dicha sociedad.

25 Toda escuela, siempre que cumpla con las condiciones mínimas exigidas

por el bien común, debe ser considerada como formando parte de un servicio de

Interés general, puesto que contribuye a la realización de un servicio

absolutamente necesario a, la sociedad.

26- Los centros docentes estatales y no estatales, con sus directivos y

educadores, no deben considerarse como constituyendo dos sistemas escolares -

paralelos y en concurrencia, sino como integrantes en igualdad de condiciones de

un sistema nacional de educación. De esta forma se evitaría tanto la

estatificación como la privatización de la enseñanza, y se dejaría

preferentemente a la iniciativa de los grupos sociales la tarea de la

socialización de la misma.

27 Compete al Poder Público, como garante del bien común, tutelar la calidad de

la enseñanza con el debido respeto a la autonomía pedagógica de los centros y

¡mediante exigencias adecuadas a las posibilidades de nuestra sociedad, que no

hagan inviable realizaciones de verdadera y positiva utilidad educativa.

Igualmente, corresponde a la Administración pública no sólo la promoción y la

gestión de centros allí donde la necesidad educativa no hubiera sido

suficientemente cubierta por la sociedad, sino también al estimular iniciativas

de la misma sociedad, arbitrando condiciones jurídicas y económicas

favorecedoras. Recuérdese, en este aspecto, los positivos valores1 que, en época

reciente, representó para la extensión de la Enseñanza Media en ámbitos sociales

modestos la creación de secciones filiales de Institutos, gracias a la gestión

de numerosas y muy diversas entidades colaboradoras.

28- De esta forma, fomentando y apoyando las iniciativas de los grupos sociales

Intermedios., se posibilita la existencia de una pluralidad de proyectos

educativos coherentes en centros diversos puestos al servicio de la sociedad

pluralista.

29- Como consecuencia de lo dicho anteriormente, toda recta iniciativa en

materia educativa en aquellos niveles que hayan podido ser declarados gratuitos,

debe aer financiada con cargo a fondos públicos. El Poder Público, a quien

compete proteger y defender las libertades de los ciudadanos, atendiendo a la

justicia distributiva, debe procurar distribuir las ayudas públicas de forma aue

los padres puedan escoger libremente, según su propia conciencia, las escuelas

para sus hijos (6).

En el resto de los niveles la financiación debe hacerse en función de la

capacidad económica de las familias y no del tipo de centros que hayan elegido

para la educación de sus hijos. NI las familias pudientes aue usan la red de los

centros del Estado deben estar en situación de privilegio

ni, por el contrario, las- familias modestas que eligen los centros no estatales

deben ser sacrificadas económicamente (7).

30 La solución al grave problema de la real discriminación de los recursos

educativos no consiste necesariamente en hacer depender la enseñanza de la

exclusiva competencia del Estado, ni en establecer un tipo de escuela pública

que en la práctica resultara o una escuela estatal o una escuela en la que los

derechos de los padres de familia no fueran suficientemente respetados. Los

medios económicos que el Estado dedica a la educación deben ser distribuidos con

justicia entre todos los centros de enseñanza, sean éstos creados por la

iniciativa del Estado o por iniciativas no estatales, con tal de que unos y

otros estén al servicio de la sociedad en igualdad de condiciones académicas y

sin discriminación alguna para los alumnos.

31 EL imperativo de la búsqueda de igualdad de oportunidades en materia de

educación obliga a prestar una atención especial a la escolarización total de

los niños de cuatro a seis años, puesto que .su carencia origina, cuando llega

la etapa de escolaridad actual obligatoria, una fuerte selectividad causante de

posteriores situaciones de privilegio. Igualmente, deba buscarse a lo largo de

todos los niveles y etapas escolares una estructura que impida las

selectividades y discriminaciones prematuras, sobre todo las que se basan en

motivos económicos.

32 Como consecuencia del servicio • que prestan, los centros educativos

en los que se imparten los bienes básicos de la cultura deben recibir, .por

parte del Estado y de la sociedad, un Estatuto legal y un tratamiento que los

diferencia claramente de las empresas lucrativas. Es Justo que aquellos centros

docentes en que se imparten las enseñanzas que, según la conciencia actual de

nuestra sociedad deben ser accesibles a todos, reciban de la Administración

pública positivo apoyo económico, exenciones de cargas fiscales, etc., que les

permitan evitar toda discriminación entre quienes a ellos acudan.

33 El reconocimiento de la presencia de la Iglesia en el ámbito escolar se

funda en el debido respeto a los derechos, de unos ciudadanos- concretos que son

y se reconocen católicos o que aceptan la formación religiosa propuesta por la

Iglesia. Esto que se afirma-de la Iglesia católica es aplicable a otras

confesiones religiosas.

El hecho de que la mayoría de los ciudadanos son católicos, o aceptan una

formación religiosa católica, implica la exigencia de que le sea reconocida

legalmente a la Iglesia el derecho a llevar a cabo su misión evangelizado» (de

modo adecuado al ámbito de que se trata) tanto en la escuela general como ´a

través de sus propias instituciones escolares.

A este fundamento para el reconocimiento de una presencia de la Iglesia en los

centros docentes habría que añadir como razón estimable las consecuencias

prácticas que impondría el reconocimiento objetivo de los valores aportados a la

cultura y las tradiciones de nuestros pueblos por la acción de la Iglesia.

LA FORMACIÓN RELIGIOSA EN LA ESCUELA

34 La formación- religiosa escolar tiene su fundamento en el derecho de las

personas bautizadas. Hay que evitar la confusión que se manifiesta en algunos

sectores de la sociedad y de la Iglesia según la cual de la existencia de

escuelas institucionalmente cristianas se seguiría que no es necesaria la

formación religiosa en los centros estatales o en los privados no confesionales.

La Iglesia debe procurar formación religiosa allí donde se- eduquen los

bautizados (8).

35 La formación religiosa debe ser impartida, por consiguiente, en todos los

centros tanto estatales como no estatales donde se eduquen bautizados, niños y

adolescentes, mientras sus padres no manifiesten lo contrario. Esto supuesto, la

petición de dispensa de la formación religiosa hecha por los padres que así .lo

decidan, no debe ser considerada en modo alguno como una declaración de no

catolicidad, ya que las motivaciones pueden ser. prácticamente, muy diversas en

estos momentos de la vida social y eclesial en España.

36 La formación religiosa debe estar integrada formalmente ,en el plan de

estudios durante las edades en que niños y adolescentes necesitan ser educados

en la fe cristiana. Privar a los alumnos del sentido cristiano, coherente y

armónico, de la vida y de las realidades humanas a que tienen derecho no puede

hacerse en virtud de concepciones que consideran que la fe no es un saber

fundado. La fe cristiana posee una certeza que trasciende, por su índole propia,

los demás saberes. Para los creyentes sus convicciones de fe constituyen un

saber razonable. La reflexión teológica que se hace desde la fe se rige por una

metodología rigurosa que justifica su presencia e,n el conjunto de las

enseñanzas.

•Desde el punto de vista de la conciencia que la Iglesia tiene de su misión,

reviste singular Importancia que se pueda impartir una educación en la fe a los

bautizados también en la escuela. Esto obliga a los cristianos a reflexionar

sobre las relaciones entre su fe y la cultura, les impulsa a permanecer en

diálogo con sus contemporáneos no creyentes, y a reaccionar personalmente frente

a múltiples cocepciones de la vida que desempeñan también un papel importante en

la configuración de la sociedad actual. A su vez la fe cristiana puede ayudar al

hombre a dar un sentido a los demás saberes y a liberarle de la tentación de dar

a la ciencia y a la técnica un valor absoluto y totalizante.

37 La formación religiosa en la escuela se realiza en medio ds las condiciones

propias de los centros docentes, con las limitaciones aue proceden de las

personas y ¿e la misma estructura educativa en las que se inserta. Pero a pesar

de tales dificultades, la formación religiosa escolar debe continuar

subsistiendo, con fórmulas renovadas y adaptadas a las circunstancias actuales,

ya Que un gran número de bautizados no encuentran ordinariamente fuera de la

escuela una equivalente oportunidad de ser instruidos en los misterios de fe

cuya ignorancia es ignorancia del misterio de Cristo.

Por estas y otras razones que serla prolijo enumerar ahora, la Iglesia, no puede

dejar de Impartir la formación religiosa en todo tino de centros. Con esta

ocasión queremos Invitar a reflexionar más profundamente sobre esta cuestión , a

aquellos cristianos que cediendo a diversas opciones de clase o buscando formas

muy depuradas de educación en la fe, estarían dispuestos a abandonar la

formación religiosa de muchas bautizados o a. encerrar a la Iglesia en el

«ghetto» de los solos espacios e instituciones de ]a comunidad eclesial.

38 La formación religiosa en las escuelas debe hacerse por aquellos que se

reconozcan creyentes y estén dispuestos a colaborar en esta acción educativa de

la Iglesia. Impedir a educadores cristianos que manifiesten a sus .propios

alumnos su sentido cristiano de la vida, incluso a través de una intervención

directa en la instrucción religiosa, cuando tales valores no son contrarios a

los deseos del alumno o de sus padres y al proyecto educativo del centro, es

violentar derechos humanos básicos de los educadores.

Es de justicia reconocer aquí, como ya lo hicimos en otras ocasiones (9), la

deuda de gratitud que la Iglesia tiene contraída con los tn.icstros y maestras

que en el marco de la escuela estatal han llevado a cabo -nna verdadera labor de

evanseliza-ción a la par que de promoción humana. Ellos han sido frecuentemente

los principáles educadores en la fe de una considerable parte de la sociedad

española. A pesar de las dificultades de los momentos actuales, ningún educador,

estatal o no estatal, que se reconozca creyente, debe renunciar a colaborar, de

algún modo, en esta tarea de evangpelización.

Asimismo los sacerdotes y religiosos, que por su especial consagración a Dios

tienen una mayor obligación de colaborar en la labor evangelizadora, no pueden

rehuir el encargarse de la formación religiosa,- antes al contrario están

llamados a participar de manera especialmente intensa en el ministerio de

anunciar a los hombres la salvación.

La formación religiosa que se da en el centro escolar es tanto más eficaz cuanto

mayor sea la conexión, entre la familia y el centro de enseñanza. Junto a esta

actitud permanente de colaboración, respecto a la formación religiosa escolar,

de parte de los padres, éstos deben asimismo prestar especial atención a la

educación en la fe de sus hijos en el ámbito propiamente familiar, en todas

aquellas dimensiones de vida religiosa que resultan como más específicas de este

ámbito.

39 Es cierto que en la escuela no sé. pueden emplear a fondo todos - loa

elementos de la catequización. La formación religiosa en la escuela, Juntamente

con la que se realiza en la vida de familia, en la parroquia y demás espacios de

acción dé la comunidad cristiana, constituyen ámbitos de formación religiosa

complementarios. Si la Iglesia en España .cediera, como algunos parecen desear,

a la tentación de un elitismo pedagógico, excluiría del campo de su acción

pastoral, aunque fuera ésta deficiente y limitada, a muchos miles de bautizados

que de. hecho encuentran en la escuela ordinariamente la oportunidad de alcanzar

un conocimiento siquiera mínimo del mensaje cristiano.

No debe pedirse, sin embargo, a la formación religiosa escolar lo que dicha

formación no puede dar: el desarrollo de todas las dimensiones de una educación

en a fe. La escuela no puede sustituir las restantes formas de -catequización

que existen o deben existir en toda comunidad cristiana. Si no se. atiende

suficientemente a la catcquesis en la parroquia y en otros sectores

específicamente ecleslales se corre el riesgo de pretender que la formación

religiosa escolar, cuyo carácter propio es la relación con las demás actividades

escolares y la mediación entre la comunidad de fe y la cultura, supla las tareas

que corresponden a las otras formas de catcquesis de la comunidad cristiana.

40 Los contenidos de -la formación religiosa escolar deben ser determinados en

último término por la jerarquía eclesiástica, a quien compete la selección y la

preparación adecuadas de los educadores en la fe, la adaptación de los métodos

de enseñanza de la religión al sistema pedagógico general y la supervisión o

vigilancia sobre el conjunto de. esta acción formativa religiosa. A la

Administración pública corresponde establecer la normativa legal que permita que

tales competencias puedan ejercerse en el respeto a todas las restantes

instancias y necesidades del sistema educativo.

41- Quienes, por cualquier causa, no reciban la formación religiosa católica, o

la correspondiente a otras confesiones religiosas a las que pertenezcan, tienen

derecho a recibir una formación moral cívica que no deberá ignorar el hecho

religioso católico, en cuanto factor integrante y especialmente configurado de

nuestra cultura y convivencia social.

EL PAPEL DE LA ESCUELA CATÓLICA

42 Al reflexionar en las presentes circunstancias sobre la escuela cristiana no

tratamos sólo de mostrar les títulos que justifican su existencia en el vasto

movimiento de evolución del sistema de enseñanza, sino también de esbozar las

líneas de renovación que permitan a la escuela católica de mañana responder a

su misión y conservar su identidad cristiana.

43 La evangelización en el campo de la cultura exige la existencia de la

escuela cristiana. La Iglesia ha hecho una labor de Suplencia históricamente en

muchos órdenes de la vida social. Con la creciente autonomía de lo

temporal el Estado o la sociedad han ido asumiendo muchas de esas actividades.

No obstante la desaparición paulatina de la función de~ suplencia ante la mayor

responsabilización actual de la sociedad, subsisten siempre graves

razones que obligan a la Iglesia a promover instituciones educativas propias

que ofrezcan tejido social para que la fe impregne toda la vida y la vida de

todos.

44- hecho de la escuela católica aparece así, en efecto, como una necesidad

pastoral eh el momento histórico presente. Entre otras razones, poi Ja

trascendente tarea de procurar la iluminación de la fe para el conocimiento Que

los jóvenes bautizados van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre; por

las posibilidades de evangelización que ofrece no sólo, para los alumnos, sino

también para sus propias familias que optan por un proyecto educativo cristiano

para sus hijos; por la posibilidad, asimismo, en una sociedad cada vez más

tecnificada y masificada, de que la Iglesia ofrezca espacios de libertad cara la

promoción humana,y cristiana.

45 La escuela católica se inspira en el Evangelio, Ella es lugar privilegiado

para que el alumno descubra su identidad como hombre y como creyente. Orienta

toda su actividad a la formación -integral del hombre, y por ello mismo, no sólo

se ha de esforzar por capacitar al hombre en el saber científico y técnico, en

la reflexión crítica, en las actitudes de servicio a la sociedad, en el respeto

a la dignidad de la persona humana, sino que considera como elemento definltorio

y determinante de su actividad la transmisión de la fe cristiana. El anuncio del

mensaje cristiano en el ámbito de la escena católica ha de hacerse" con profundo

respeto a la libertad de las personas —porque asi lo exige la realidad misma del

acto de fe—• con sentido de adaptación a la situación espiritual concreta de los

alumnos, pero sin ocultar en ningún momento la motivación de fe que debe dar

sentido a toda la tarea educativa que en ella se realiza. La escuela católica

está abierta a todos los que la desean, sea cual fuere la actitud de fe o de

falta de fe de aquellas familias que soliciten sus servicios, pero esto no puede

conllevar, por parte de :la -institución educativa, a la renuncia o a la

alteración del proyecto educativo Inspirador.

46 Algunas características de la escuela católica adaptada a las exigencias

actuales -«serían: asumir, como cualquier otra escuela debe hacerlo, la

promoción y vivencia de valores estrictamente humanos como la justicia, la

libertad, la rerdad. el diálogo, etc.: más explícitamente, tenes un proyecto,

educativo del hombre inspirado en el evangelio; crear un ambiente escolar

animado por el espíritu de libertad y caridad; contar con un equipo de

educadores que en su conjunto, en las motivaciones, actitudes y comportamientos,

respondan explícitamente a la condición de creyentes; tener una organización y

estructura económica en las que predomine la actitud de servicio sobre el

sentido de empresa humana; fomentar la adecuada participación de cada uno de los

estamentos que integran la comunidad educativa; etc.

47- A los obispos corresponde la responsabilldad pastoral de discernir las

exigencias esenciales aue habrán de caracterizar a una escuela que se presente

ante la sociedad como una Institución de Iglesia,

LA IGLESIA NO QUIERE MANTENER NINGUNA FORMA DE CLASISMO EN SU

ENSEÑANZA

48- Uno de los reproches que más a menudo se hacen en España a los centros

docentes dependientes de la Iglesia, Junto al de mantener- un alumnado clasista,

es el de seguir siendo símbolo de un cierto clericalismo y´ medio eclesiástico

vara ejercer un dominio sobre la institución social de la Enseñanza. Sin

embarco, esto no ha sido nunca el designio que se ha propuesto la Iglesia y son

numerosos ios esfuerzos desarrollados por las instituciones educativas católicas

y el tiempo pasado por servir a los ambientes populares y menos dotados

económicamente, mediante centros de diverso nivel y modalidad de enseñanza en

barriadas y zonas rurales. Por otra parte, son bien perceptibles los signos de

una evolución purificadera de todos aquellos factores que han podido contribuir

a erar la referida imagen. Cada día es más clara la progresiva apertura de la

escuela católica a todas las clases •ocíales, el número siempre creciente de

educadores seglares en la enseñanza, el traspaso frecuente de responsabilidades

de gestión y administración a padres y educadores. Todos estos hechos atestiguan

una evolución. La escuela católica reconoce también los signos de los tiempos y

no rehuye los cambios que deben afectar a la vida de la Iglesia.

Es necesario proseguir con mayor decisión, en la medida en que lo permitan los

actuales recursos y circunstancias, en el esfuerzo por conseguir que su

organización académica y económica se Inspire en los principios de:

— participación activa de los diversos sectores de la comunidad

educativa, en la orientación del centro docente, siempre dentro do. la plena

fidelidad al carácter católica de la institución educativa y de su proyecto

educativo;

comunicación, información y diálogo entre los promotores de la institución

educativa, los padres de familia. los alumnos y los profesores, y

— superación de cualquier forma de discriminación social y económica.

Escaso sentido cristiano poseen aquellos católicos que, instalados en una

situación económica y social elevada, adoptan actitudes de clase no acordes con

una sana doctrin.a católica de socialización y distribución de los bienes de la

cultura serún las exigencias básicas de justa igualdad social, por considerar

que ellos siempre contarán con medios para atender privilegiadamente la

educación de sus hijos y el tipo de formación religiosa que para estos desean.

49- A través de estos cambios aparece un nuevo estatuto de la escuela católica.

Es, ante todo, lugar de encuentro de una comunidad de creyentes que dan

testimonio de su fe en el mundo de la educación y de la cultura. No es tanto una

escuela que se hace presente en la vida de los Jóvenes para servir a. la

Iglesia, sino más bien una escuela • presente en ,1a vida de la Iglesia para

servir a los jóvenes.

50- sin Perder su Identidad, la escuela católica contribuye´ & la educación de

toda la sociedad. & la que ofrece la peculiaridad de su Inspiración y su

pedagosia. En la medida en que la escuela

cristiana asi concebida ejerce una función social válida y equivalente a la de

los demás centros docentes, y responde a la legítima aspiración de un gran

riúmero de ciudadanos que estiman el valor de una formación -abierta a la vida e

Iluminada por el Evangelio, las escuelas católicas merecen recibir un

tratamiento Idéntico, incluido e] económico, que las demás escuelas del país. No

debe considerarse privilegio del creyente y de la Iglesia lo que es un derecho

del ciudadano.

CONCLUSIÓN

51- Al recordar así algunos puntos sobre • la posición de la Iglesia en materia

de educación, queremos exhortar a todos los ciudadanos a colaborar con

generosidad en la solución de los arduos problemas planteados.

desarrollo de los principios expuestos -y su adaptación a las especiales

circunstancias de la sociedad española exigen un esfuerzo serio de reflexión

constante, una voluntad sincera de diálogo intraecleslal, y también con todas

las personas y grupos eme integran nuestra sociedad, compartan o no los puntos

de vista de la Iglesia; siempre en una actitud positiva y creadora que no

soslaya ningún verdadero problema

52 Referidas especialmente al plano íntraeclesial puede ser útil el apuntar ya

algunas tareas" singulares necesarias, y acerca dte las cuales bridaremos

oportunamente, por medio de.la Comisión Episcopal de Enseñanza, algunas

orientaciones; promover asociaciones de padres de alumnos y de educadores

cristianos, realizar con regularidad encuentros, tanto en el ámbito de las zonas

pastorales como en

el plano diocesano, regional y nacional, entre representantes de los diversos

sectores que dentro de la Iglesia se interesan por los problemas educativos,

multiplicar las iniciativas que hagan llegar a la opinión pública una

Información objetiva sobre estos problemas, suscitar una participación

responsable de todos los grupos sociales, a estimular en todos los ambientes

actitudes de respeto sincero y leal a los derechos y deberes de la persona

humana (alumnos, padres de familia, educadores...) en las cuestiones de

enseñanza.

Si bien el Episcopado continúa siendo garante, ante las familias y los miembros

de la Iglesia, del carácter cristiano de las escuelas que se denominen

católicas, cada día aparece más necesario aue en la Iglesia se protóueva o

fortalezca la organización propia de la enseñanza católica, bajo la

responsabilidad conjunta de padres de familia, de educadores, de superiores

religiosos y de la jerarquía.

53 Esperamos de toda la comunidad cristiana una participación más activa y más

decidida y organizada en la ingente tarea de revisión y perfeccionamiento de los

medios empleados actualmente para la educación en la fe, en la ayuda a todos los

cristianos que actúan en el´ campo de la educación, tanto en centros estatales

como no estatales, en la defensa y renovación de los centros de enseñanza flue

quieren ser escuela católica en su misma estructura Institucional y en toda su

actividad cultural y educativa. Sin. complejos de Inferioridad y con la firmeza

del que sabe que defiende una causa justa, los católicos deben colaborar en ?a

solución de los graves problemas que tiene planteada la educación nacional -

Muy particularmente queremos alentar en su esfuerzo a los padres cristianos a

quienes corresponde, en el marco de una sociedad pluralista y democrática, hacer

valer sus derechos de ciudadanos y de creyentes para la existencia de una

educación cristiana en el ámbito escolar y de unos centros docentes que quieran

Inspirar toda su actividad en el Evangelio, abiertos a todos cuantos lo deseen

sin discriminación.

Queremos que llegue también nuestra palabra de aliento a todos los educadores

cristianos —seglares, sacerdotes diocesanos, -religiosos y religiosas— que

muchas veces ven malentendida, y a veees menospreciada, su entrega a una

vocación cristiana docente. Tengan ellos plena conciencia de que realizan una

trascendental misión de Iglesia y de que contribuyen a la difusión del Reino de

Dios

Vivamos todos serenamente, con fe y generosidad apostólicas, los problemas

educativos que acucian a nuestras comunidades humanas y cristianas, en búsqueda

de caminos de mayor justicia y libertad para las generaciones más jóvenes

Madrid. 24 de septiembre de 1976.

(1) Cfr. art 26, 1, de la Declaración Universal de los Derechos

de 10 de diciembre de 1948r

Concilio Vaticano II, cGravissimom educatíonis », núm. 1; Ley General ´de

Educación, art. 2.

(2) Cfr. art. 26, 3, de la Declaración Universal de los Derechos

Humanos.

(3) Cfr. Concilio Vaticano II, «Graviísimum edu-cetionis», núm. 2.

(4) Cfr. Concilio Vaticano II, «Grsvissimum educationis», núm. 7.

(5) Cfr. Concilio Vaticano II, «Gravissimum educationis», núm. 1. «La

Iglesia, y la educación «n España hoy», Madrid, 1969, pég. 43, nota.

(6) Cfr. Concilio Vaticano II, Gravissimum edueationis», núm. 6.

(7) Convención relativa a la lucha contra ba discriminación en la

esfera de la enseñanza, adoptada el 14 de diciembre de 1960 por la

Conferencia Generad de la Organización de las Naciones Unidas par» te

educación, la ciencia y la cultura, aceptada por España el 20 de

agosto de 1969 (>B. O. E.» 1 de noviembre de 1969),

. (8) Cfr. Concilio Vaticano II, cGravissimum »ducationis), núm. 7. Declaración

Universal de ios Derechos del Hombre, art. 26, 2; Pacto internacional de los

derechos económicos, social?* « culturales, articulo 13, 3.

(9) Cfr. >La Iglesia y la educacion en Españhoy», pag. 51.

 

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