Iglesia. Monseñor Infantes, obispo de Canarias. 
 Preocupa la lentitud de la reforma política  :   
 También existen otros hechos preocupantes, como la situación económica y el paro en el sector obrero. 
 Pueblo.    16/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

IGLESIA Monseñor Infantes, obispo de Canarias

PREOCUPA LA LENTITUD DE LA REFORMA POLÍTICA

• También existen otros hechos preocupantes, como la situación económica y el

paro en el sector obrero

LAS PALMAS. (Logos.)—El obispo de Canarias, monseñor José Antonio Infantes

Florido, en una carta pastoral, exhorta a sus diocesanos a salir al encuentro

del tiempo presente, «que Dios quiera no sea tiempo perdido, como otros muchos»,

y les pide pongan en el empeño todas sus convicciones y sus virtudes cristianas.

A todos ellos ruega procuren «dar la talla por el amor de Dios, por el amor de

los hermanos y por el amor de España». Y agrega: «Militad, cread, reformad,

oponeos, defended vuestras convicciones, procurad los cambios necesarios de

estructuras, renunciad a • posiciones egoístas. Que todo se haga con las miras

puestas en el bien común. Esta debe ser nuestra aproximación cristiana al

momento político actual.»

Monseñor Infantes Florido comienza su pastoral con una palabra viva en todos los

ámbitos españoles: preocupación. Y justifica su aproximación cristiana al

momento político, pues la Iglesia, en lo que sé refiere al ámbito internacional,

ya lo hizo en´ la constitución «Guadium st .Spes», «Por lo que a nosotros se

refiere —añade—, en noviembre de .1975 ..saltóla la pantalla publica la palabra

esperanza. Pero aquélla esperanza primaria se , ha revestido de preocupación.»

Por otro lado, el discurso del presidente Süárez del pasado día 10 de

septiembre, que fue una ventana a Ja esperanza, no ha disipado los motivos de

preocupación, «ya que ésta´ ,se desplaza a otros sectores distintos del propio

Gobierno, como son las cámaras legislativas que. han de discutir el nuevo

proyecto de ley. la actitud de los grupos políticos -y la tónica general del

país».

Antes de pasar al análisis de las situaciones, el obispo recuerda que, «a toda

costa hay que desterrar un viejo enemigo, el demonio del pesimismo, de la

inercia y del escepticismo; no podemos cruzarnos de brazos repitiendo los

tópicos de siempre, que no hay nada que hacer, que estamos condenados al

desengaño de los bellos espejismos».

• LA CRISIS ECONÓMICA Y EL PARO DEL SECTOR CERERO

El primer hecho preocupante a que se refiere el obispo de Canarias es a la

crisis económica, que. como tantas veces ha lamentado, es al débil al que causa

un daño mayor y más inmediato. «El paro del sector obrero —dice— no cuenta con

aquellas defensas que acaso pueda tener el sector empresarial y financiero

No admite esperas ni dilaciones, porque él porvenir de un obrero sin trabajo es

la indigencia de la´ propia familia. Tristemente, en Canarias, estamos

padeciendo una aguda situación, ya larga y dolorosa, que pide soluciones sin

demora.» Y añade: «De otra parte, sabemos que, a veces, el recurso del sector

financiero y más pudiente consiste en la deliberada ausencia de inversión

empresarial en la huida del capital. Con lo que realiza sus defensas, de

orfanario, a base, precisamente, del paro.»

Concluye, como cristianos a quienes se pide una respuesta, con un no rotundo a

esa sangría de capital español que estamos padeciendo. «No porque se trate

solamente de una falta de caridad, que ya es bastante, sino también porque viola

gravemente la justicia social; tanto más grave cuanto, resulta que todo capital

-evadido: es fruto, en gran parte, de la plusyalía; Producida, por el

trabajador.»

• LENTITUD EN LA REFORMA POLÍTICA

El segundo hecho preocupante, según el obispo de Canarias, es «la lentitud

innecesaria de lo que se llama proceso de la reforma política. Tampoco, escribe

a continuación, me corresponde a mí, como obispo, recomendar el caminó´ de la

llamada reforma o de la llamada ruptura. Ambas son opciones libres, dejadas al

mejor aprecio del hombre, en relación con sus deberes en la vida pública. Pero

de lo flue no cabe duda es que el estancamiento no beneficia al bien común. Y

esto sí que debe aguijonear la inquietud de los cristianos. Incluso una excesiva

dilación de las reformas-puede conducirnos a un tipo, de ruptura que en nada

beneficie a la causa común: la ruptura violenta o desesperada, que lo mismo

puede provocar el desorden que la reaccionaria marcha atrás». En este sentido,

pide a los directamente implicados que correspondan a los deseos generalizados d

e 1 pueblo, antes de que se agote esa madurez de que ha venido haciendo gala.

«Ya los que en la sombra, de mil maneras, .tratan de bullir con los resortes del

inmovilismo —si también hacen profesión de fe cristiana— hay que recordarles la

meta del hombre nuevo, según Jesucristo, que le impone la exigencia de renovarse

continuamente en justicia y santidad verdadera.»

• EXCESIVA PROLIFERACIÓN DE GRUPOS POLÍTICOS

«Un tercer hecho preocupante lo constituye "el mondus agendi", o la metodología

de estos grupos, en cuan^ to manifestación del derecho y deber de asociación

para participar en la vida pública; si bien la opinión general se siente aún

desorientada eri cuanto a; las ramificaciones,excesivas ceneque

e presentan y, sobre todo, en cuanto a la diafanidad de sus programas.»,Sin

embargo, añade, «somos conscientes de las dificultades con que hasta hoy suelen

tropezar los llamados grupos de oposición política, quizá como resultado de la

inercia pasada. Pero lo que no puede ni recomendarse ni aceptarse desde unas

perspectivas de fe es admitir y poner en juego el principio de que el fin

justifique por sí mismo cualquier medio». Más adelante explica: «En concreto,

hay motivos para temer la utilización por algunos grupos de este antivalor

moral, y, por tanto, antivalor social,. cuando se programa la instrumentación de

un determinado conflicto; artificialmente excitado, para conseguir fines

políticos, a los que acaso se tenga perfecto derecho.»

. Todos los problemas están implicados. Y para evitar la equivocidad

metodológica, lo mejor es ganar tiempo al tiempo, crear espacios para el

ejercicio limpio y diáfano de los derechos cívicos y políticos, evitar la

provocación innecesaria y suicida, y reclamar y exigir sin maquinaciones,

ocultamente, manipulaciones.

• LOS INTELECTUALES Y LA PRENSA

Más adelante, monseñor Infantes Florido señala que -aún hay otro motivo de

preocupación: la actitud del mundo de los intelectuales y de los responsables de

la comunicación social. Precisamente, unos y otros, en la etapa anterior,

tuvieron una presencia, crítica, con tonos, en general, bastante positivos». En

cuanto a los primeros, les pide ´sean faro orientador -y salvaguarda ótica tíe

caminos verificables; a los segundos, los informadores, les pide objetividad:

una cosa es la noticia y otra el juicio sobre la misma.

«El dato noticioso debe ser siempre respetado; es más, sagrado en la transmisión

dé su objetividad. Y el juicio debe presentarse con todas las garantías: para´

qué sea conocida como ´tal:»

«También es´ preocupante la misma estructura política vigente´y el trabajo de

´los que "tratan dé actualizarla en los organismos respectivos. No se hizo el

hombre´ para el sábado, sino el sábado para el hombre. Si lo que nos interesa es

España como empresa común y el futuro libre y pacífico de los españoles,

deberíamos superar, de una vez por todas, la obsesión por nuestros "sallados"

políticos creados. Una vez que se compruebe que inmovilizan al hombre, todas las

creaciones humanas, incluso las .que s« llaman "fundamentales", siguen siendo

eso. creaciones y formulaciones humanas, que no tienen más derecho ni obligación

a perpetuarse que su propia validez.»

• EL «OTOÑO CALIENTE»

Finalmente, y al,hacer referencia al .«otoño caliente» de que se habla, monseñor

Infantes Florido escribe:

«Bienvenido sea ese "otoño caliente si es que va á consistir en una elevación

normal de la temperatura socio-política para la consecuencia de un proceso

promocionante por vías lícitas. Pero si de lo que trata es de "provocar´ —de un

extremo o de otro— el conflicto innecesario y artificial,, entonces nuestra

aproximación cristiana a ese momento tiene que poner en juego todas las virtudes

propias del hombre de fe: que es hombre de amor, de justicia y de paz.»

Y, en concreto, se refiere a que hay que poner en juego el principio del bien

común, sacrificando intereses particulares. El bien común explica, no es mero

orden ni conflicto tendenciosamente dirigido; no es lucha farisaica por defender

situaciones de privilegio; ni aniquilamiento de todo lo positivo que nos podemos

encontrar al paso en nuestros proyectos. El bien común es apertura del yo al

nosotros Solidaridad, mutua ayuda! Tiene que buscarse por ios caminos de la

reconciliación y del diálogo honrado. ´

16 de octubre de 1976 PUEBLO

 

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