Declaración de la Comisión Episcopal de Apostolado Social. 
 El proceso político quedará comprometido si no se cambian las estructuras socieconómicas     
 
 Informaciones.    14/07/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE APOSTOLADO SOCIAL

El proceso político quedará comprometido si no se cambian las estructuras

socioeconómicas

NUESTRO PUEBLO ESTA LLAMADO A CONSTRUIR SOLIDARIAMENTE SU PROPIO FUTURO

EL DOCUMENTO DENUNCIA EL APOLITICISMO DE MUCHOS CIUDADANOS

MADRID, 14 (INFORMACIONES).

AYER fue distribuido a los representantes de los medios de comunicación social

de Madrid un documento titulado «Orientaciones cristianas sobre participación

política y social». El documento, que lleva fecha del 9 de julio, es una

declaración de la Comisión Episcopal de Apostolado Social. La declaración

pretende servir a la comunidad social del Estado español, y especialmente

orientar a los creyentes sobre los deberes y derechos de su participación en el

campo político y social. El documento aborda temas muy importantes -sobre la

situación actual, y "principalmente .sobre el futuro inmediato, denuncia los

peligros de la apatía política de muchos ambientes, preconiza la necesidad de

una educación política, la consulta al pueblo, el ejercicio del voto, la

libertad de opción para los cristianos, el derecho de huelga, la reforma

sindical y se extiende ampliamente sobre la difícil situación del campo y la

reforma agraria, «siempre aplazada-a.

El documento va firmado por el arzobispo de Oviedo y los obispos de Canarias,

administrador apostólico dé Huesca y los auxiliares de Barcelona, Sevilla y San

Sebastián.

En la introducción, los obispos manifiestan su deseo de ((contribuir desde la

competencia propia de la Iglesia, a una convivencia más justa y más libre de

todos los pueblos, sectores, grupos sociales y personas de nuestro país» con la

presente declaración. Asimismo manifiestan e! carácter de continuidad que ésta

tiene con la nota doctrinal sobré «Actitudes cristianas ante la situación

económica», hecha pública por -1 Episcopado a finales de 1974.

En el apartado que los obispos dedican a la «Participación política», se Insiste

en la Importancia de abrir cauces para que el´ Individuo pueda ejercitar su

dimensión social, ya que, en caso contrario, «se va quedando frustrado o

disminuido».

«El poder político concentrado en pocas manos y sin un adecuado control público

—se dice más adelante— abre el camino a posiciones totalitarias en las que no es

posible el juego de la dinámica social, e induce a reacciones violentas,

incompatibles con la paz y con la seguridad públicas.»

Después de señalar la aspiración de participación sentida en amplios sectores de

la población, se alude a la conducta observada por otros ciudadanos, que

«dimiten sus responsabilidades colectivas y caen en la apatía política,

facilitando con ello el acceso al ejercicio del poder a grupos minoritarios, con

intereses o programas contrarios, muchas veces, al bien común».

REGLAS DE JUEGO

Con relación a la diversi. dad de posiciones, Intereses, objetivos, programas,

ideologías y proyectos políticos, que concurren en el seno de una colectividad

ciudadana de participación y a las tensiones y conflictos que surgen como

consecuencia de ello, los obispos manifiestan la necesidad de que nía sociedad

sepa aceptar —so pena de ahogar la libertad proclamada», dentro de unas reglas

de juego «objetivas y válidas para todos»— dicha diversidad.

Los obispos hacen seguidamente una condena al recurso de la violencia, «la cuál

no sólo se expresa en el derramamiento de sangre y en las amenazas personales,

sino también en la agresividad verbal, en la intolerancia sistemática, en la no

acepta, clon del adversario político como conciudadano».

Respecto a la, valoración que el cristiano ha de hacer de cada programa de

Gobierno o de partido, se subraya en el documento la necesidad de que se valoren

éstos (¡en todas sus implicaciones», tanto «en sus fórmulas de participación

política, económica y social», cuanto en sus ((posiciones en el plano de la

educación, de la información, de la familia, de la religión. y de los valores

superiores del hombre».

ELECCIONES

El ejercicio del derecho a votar también es concisamente comentado por los

redactores del documento episcopal, en el sentido de que «puede suponer un

decisivo paso ha. da adelante en la búsqueda de fórmulas nuevas de convivencia

política» v «podría dar también origen a lamentables frustraciones, con

consecuencias difíciles de medir». EL voto exige en su planteamiento, por el

poder público, una gran dosis de fiabilidad v de credibilidad.

Asimismo es expuesta la necesidad de que el voto recaiga «sobre problemas que

realmente Interesen a la comunidad en orden a orientar y consolidar el futuro

político del país» y que no se produzca un «desplazamiento de loa centros de

interés hacia objetivos que no respondan a la voluntad de la comunidad

política», lo que «desvirtualógica de la fe ni del magiste del voto y haría

menos con. sistente la responsabilidad ética inherente al ejercicio del mismo».

«Es claro —agregan los obispos— que todo ello no es posible más que en un clima

de libertad, de confrontación honesta y de respeto a las posiciones

contrapuestas.»

EL REGIONALISMO

El ejercicio del voto no es separable del cuadro de valores que definen a una

persona. «Quienes profesan la fe cristiana y quieren conducirse como miembros de

la Iglesia han excluido el apoyo a programas o grupos que pretenden construir la

sociedad sobre la violencia y el odio, sobre la supresión de las libertades y de

los derechos humanos, sobre la´ eficacia como ley suprema, sobré el lucro como

Ideal de vida.» «Para el creyente, el juicio de su conciencia no es separable de

la lógica de la fe ni del magisterio de la Iglesia.»

El documento inserta, asimismo, una referencia al regionalismo, en el sentido de

que la mayoría que obtenga el Poder «en unos comicios legítimos» >cno puede

olvidar los derechos inherentes a las personas, grupos, culturas y pueblos

minoritarios, incapaces de afirmar sus derechos por la mera fuerza del. número.

La solución honesta de estos problemas contribuirá a cerrar e) paso o al menos a

descalificar las reacciones violentas de cualquier grupo».

El apartado que se dedica a la participación social comienza afirmando que (das

horas decisivas de cambio político que vive nuestro país han venido a coincidir

con una larga y profunda crisis económica, de radio supranacional. agravada

entre nosotros por una fuerte presión inflacionista, con "duras repercusiones

sociales»,´ crisis —dicen los obispos— que (¡desde hace más de dos años y con

efectos crecientes, pone a prueba nuestro temple humano, nuestra solidaridad

fraterna y nuestra capacidad creadora».

España —prosigue el documento— no debería olvidar los errores de etapas pasadas,

«en las que las simples soluciones políticas, sin sustituir estructuras sociales

injustas, terminaron por agravar a la larga los males endémicos de la sociedad.

Y es claro a todas luces que el decisivo proceso político que aborda en estos

momentos nuestro país, quedará cuestionado y comprometido si no lleva aparejada

la mutación profunda dé determinadas estructuras socioeconómicas».

NADIE DEBE; SER EXCLUIDO

En este apartado, los obispos de la Comisión Episcopal de Apostolado Social se

refieren fundamentalmente a los, temas del paro forzoso, conflictividad laboral

y legalización de la huelga, nuevo ordenamiento sindical y situación agraria.

Setecientas catorce mil personas (5,25 por 100 de la población activa) se

encuentran en situación de paro. ((Indudablemente son los trabajadores menos

cualificados los más castigados por el paro», y ((particularmente, penosa es la

de los emigrantes, que han perdido lejos de su país el puesto de trabajo que

tantos sacrificios les costó alcanzar». «El amor fraterno debe Impulsarnos a

atacar las raíces de los problemas y no sólo sus efectos. Es hora de plantearse

seriamente una. acción de reforma, en profundidad- de la que nadie debe ser

excluido.» Respecto a la, conflictividad

laboral, dicen los obispos que «lo que comenzó por reivindicaciones salariales,

acaba en

peticiones de intervención en la gestión de las empresas o en objetivos de

trascendencia política, algunos de los cuales se consideran necesarios en la

medida en que el régimen político aparece como el apoyo más sólido de un sistema

económico en el que los trabajadores se sienten marginados».

LA HUELGA

En relación con el reconocimiento del derecho de huelga, los obispos manifiestan

que (¡debe ser claramente reconocido y plasmado en disposiciones legales que

aseguren su efectividad, sin temor a represalias y sanciones». ((La huelga debe

ser reglamentada —agregan— pero sin que una normativa angosta la convierta en

inoperante.» Y añaden: ((La distinción entre huelgas simplemente laborales y

huelgas políticas tiene algún sentido, pero no revela exactamente el cuadro de

las huelgas,que se producen en la actualidad. La actividad económica y los

programas sociales no discurren al margen de las decisiones de la autoridad

pública», por lo que «negar, sin más, la legitimidad de una huelga por su

implicación política, podría significar la simple negación de la legitimidad de

la huelga», si bien subrayan los obispos que «es necesario recordar que el

recurso a la huelga no debe ser instrumento normal para el logro de objetivos

políticos claramente extralaborales».

EL NUEVO ORDENAMIENTO SINDICAL

«La libertad sindical exige como mínimo esencial la autonomía en su

organización»

y contra ^ella atenta, siguen diciendo los obispos, la ingerencia en el

sindicato de todo elemento exterior, sobre todo del Estado.

Los obispos agregan que «el que haya unidad o pluralidad es facultativo de las

asociaciones», si bien señalan que «la unidad favorece la eficacia», pero no una

unidad «impuesta por un grupo o por el Estado». En cambio, «la unidad libre

puede ser coherente con el principio de libertad».

(¡El sector agrario es el más desamparado entre los que sustentan la economía y

la vida del país», se dice en el documento a continuación. «El tema merece para

nosotros un tratamiento a fondo, que esperamos darle en su día.

Abogan los obispos por un «tratamiento moderno del sector agrario», remitiéndose

a la ¡(pendiente reforma» del campo, ((no menos profunda en sus exigencias que

la sindical o la fiscal». ((Por un imperativo de estricta justicia, porque el

desarrollo industrial ha sido sufragado en parte con divisas de emigrantes o de

exportaciones agrícolas, los poderes públicos, la Banca y el sector empresarial

deben apoyar, sin demora y con mayor decisión que hasta el presente, ´ al sector

agrario», al que además hay que dotar de suficientes «servicios sanitarios,

educativos, culturales y religiosos», accesibles hoy a otros sectores

ciudadanos.

Después de referirse a la reforma agraria «siempre aplazada».y que «sigue

pendiente», subrayan «que la atención estatal o empresarial a un sector

determinado no puede revestir, en una sociedad democrática, tintes paternalistas

o verticales. :,a promoción integral del mundo agrario debe ser protagonizada

por los propios campesinos y agricultores a los que, desde fuera, deben

quitárseles impedimentos y facilitárseles subsidios para que se incorporen

activamente al desarrollo d« la comunidad».

La declaración episcora1 concluye con palabras de estímulo (ten la confianza que

nos merecen los hombres y mujeres de nuestro pueblo, llamados, en una hora

decisiva, a construir solidariamente su propio futuro».

14 de julio de 1976

INFORMACIONES

 

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