Autor: Llanos Pastor, José María de. 
   El carnet de Comisiones     
 
 Vida Nueva.    20/11/1976.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL CARNET DE COMISIONES

— Escribo con pena, con disgusto, porque voy a hacer algo como defenderme;

con. pena, con disgusto porque respondo a quienes entiendo que no entienden a

Jesús. Nadie me ha mandado escriba lo siguiente, pero tampoco lo escribo

sino a cuenta ajena.

— «De Nazareth ¿puede salir algo bueno?». Y los piadosos varones fariseos se

escandalizaban. Dije, y es cierto, al recibir el carnet de CC.OO., que había

aprendido de ellos a ser cristiano. Por supuesto, no sólo de ellos, soy jesuíta,

sacerdote, andaba ya por el Pozo, de cura, pero me faltaba aprender a estar «con

el pueblo» sufriendo su situación y faciendo por la justicia, sin aplausos de

Madrid, con un cierto peligro, y, sobre todo gratis, participando y siendo como

uno de ellos. Y fue entonces cuando de algún «Nazareth» mal afamado vinieron

hace diez años a enseñarme a vivir cómo deben vivir los cristianos; no era

cuestión de ideas, sino de vivencias. Lo he reconocido ahora cuando vienen a

darme un carnet: «¿De Nazareth puede salir algo bueno?». Se puede aprender algo

de quienes algunos no son cristianos?...

— El I.N.R.I. Jesús estaba en la cruz, yo de puro viejo les dije en esta

ocasión que no podía acompañarles, sino desde mi tumba cercana, pero que en

ella..., pues sí, que en ella, en la cruz de Cristo, bajo ella, sobre ella,

podían ponerme lo que para algunos sonaba a I.N.R.I., el número de un carnet

obrero de Artes Gráficas. Porque el de Cristo extraño y blasfemo apareció a

los ojos de los «justos». El suyo de El había sido un modo de morir entre

maldiciones, ¿el mío?, pues desde aquí aspiro a algo que de lejos se parezca. Mi

I.N.R.I. bendito. No «rey de los judíos», sino CC.OO. 14.774.

— ¿Comprendido? Pues, seguramente no, seguramente, no pocos fieles seguirán

cociéndose su escándalo. Ni les desprecio ni les respondo, porque lo dicho no es

de iniciativa mía. Sencillamente, rezo por ellos cuando rezo por mí y por mis

compañeros de Comisiones; por todos. Para que seamos lo más sinceros que se

pueda, para que no nos detenga el «Qué dirán», y para que a la hora de vivir —no

sólo a la de pensar—, nos parezcamos un poquito a Jesús, que reunió su grupo de

no creyentes todavía —no le entendían—, pero vivían con El y como El.

— El sucedido es de poca monta, pero vuelve a enseñarnos que ser cristiano es

algo más que decir el Credo y después vivir cómodamente. El sucedido es de poca

monta, pero sin remedio nos remonta a aquéllo de «Vendrán de Oriente y de

Occidente y se sentarán en el Reino, mientras vosotros, los que os creéis hijos

de Abraham...». Es decir: lo más doloroso del Mensaje y no sé por qué, en lo que

más he puesto mi pobre afán, en vivir cerca del Hijo del Hombre, del pueblo de

los pequeños, de quienes lo pasan mal y sufren para que sus hermanos lo pasen

mejor a costa de ellos, los hijos de la Justicia de Dios, que lleva así su plan

hacia delante. En él el escándalo de los «justos» es inevitable y no diré que

culpable, inevitable, signo por tanto de una autenticidad que yo quisiera

alcanzar y no alcanzo. «Benditos cuando os persigan..., por mi causa.» Como

suya es la Justicia y el Amor.

— Sí, lo más vivificador y semejante a lo que vivió Jesús de Nazaret se lo debo

a quienes no creían y no creen en El. Y mi única recompensa y confesión final —

ya muy cerquita—, es la de alcanzar lo que para dichos fieles inevitables

parezca un I.N.R.I. y no es sino un carnet de hermandad con los que sufren y

viven mal, bajo la cruz del Señor.

P.D.—Sé que el caso puede atenderse también desde niveles de los llamados

políticos. No es el mío. CC.OO. y otros grupos del pueblo viven y luchan por lo

mismo enredados en sus problemas v divisiones —¿no vive algo semejante también

la Iglesia?—, pero tal realidad, tal visión no tiene ni tenia que ver nada con

quien optaba y opta por situarse al lado del pueblo, siempre preferido por

Jesús, el que comía «con publícanos y prostitutas». Bendito El.

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