Autor: Martín, José. 
 Día de las migraciones 76. 
 Los esclavos del siglo XX     
 
 Vida Nueva.    27/11/1976.  Página: 23-30. Páginas: 8. Párrafos: 69. 

JOSÉ MARTIN

DÍA DE LAS MIGRACIONES 76

LOS ESCLAVOS DEL SIGLO XX

DOCE MILLONES EN EUROPA. DE ELLOS, UN MILLÓN DOSCIENTOS MIL ESPAÑOLES

DOS MILLONES HAN PERDIDO SU PUESTO DE TRABAJO DESDE LA CRISIS DEL PETRÓLEO

MANIPULADOS, POSPUESTOS AL DINERO, SIGUEN SIENDO TRATADOS COMO "INDESEABLES" Y

"SIN DERECHOS" EN PAÍSES QUE SE PRECIAN DE LIBERALES

LOS ESCLAVOS DEL SIGLO XX

Cerca de 12 millones de emigrantes en Europa. De ellos, 1.200.000 españoles.

¿Esclavos? Los de "antaño" lo eran, por estar desposeídos de todo derecho, y, si

algún bien u honor poseían, era siempre por graciosa concesión de sus "amos".

Los esclavos de ahora serían esos millones de hombres perdidos en los rincones

de la Europa rica: huidizos de miedo e inseguridad, con sus derechos

fundamentales anulados o gravemente restringidos, sin más consideración que la

de "entes productivos", traídos o expulsados según fríos e inmisericordes

imperativos de coyuntura económica. Serán rechazados "cuando no resulten

rentables o gratos a quienes, sobre sus espaldas, levantan el desarrollo. En el

"Día de las Migraciones 76" preocupa seriamente a la Iglesia esta problemática,

nueva en muchos aspectos y agravada en los ya tradicionales, y ello no obstante

la disminución numérica que registra !a emigración, hoy detenida.

I La emigración, exportada o importada como cualquier otra mercancía

Más bien peor, ya que la circulación de las otras mercancías está —mejor o paor—

reglamentada. El emigrante, sin eficaz apoyo jurídico ni social, queda a merced

de las ciegas fuerzas económicas.

ASI OCURRIÓ POR LOS AÑOS 60

Cuando la égida del crecimiento económico, fue el emigrante, mano de obra

barata, quien posibilitó los más ambiciosos planes de desarrollo. Llegaba, en

riadas, aceptaba los puestos peligrosos, socialmente desprestigiados y peor

pagados: sólo así era rentable. Con su docilidad rompía los frentes

reivindícateos, amortiguaba las tensiones oferta-demanda, para resolver luego, a

la hora de recesión, los peligros del paro.

Así ocurrió en Alemania y en la crisis de 1967 {—0,2 en tasas de crecimiento

real de PNB y con 460.000 parados como media anual): los emigrantes sirvieron de

válvula de seguridad, volviendo humildemente la mitad de ellos a sus países

(46,3 por 100).

En España, todo hay que decirlo, nos conformamos con tal de que ellos —los más

pobres e indefensos— nos libraran de la desocupación, aportaran divisas y nos

dejaran tranquilos. Los inimaginables costos humanos corrieron por cuenta de los

débiles.

LA HISTORIA SE REPITE A LA HORA DE LA CRISIS DEL 73

Fines de 1973 y primeros meses de 1974. Se cierran, en todos los países, las

puertas de la inmigración. Hecho que bien merece algunas reflexiones:

1) Las fronteras se cierran antes de la crisis energética, aunque luego

ésta venga a reforzar la medida. La razón fue el miedo que cunde

en Europa a desajustes creados por los costos morales de la emigración

(peligrosos grupos étnicos marginales y marginados) y los económicos

(infraestructura, servicios...). Se dan cuenta de que, en sus balances,

el capítulo de gastos y costos superan a los intereses económicos que

produce el inmigrante. O, al menos, esto temen.

2) Tanto les preocupa esta medida de cierre "contra los hombres"

que hasta se piensa ahora en reformar el principio de libre circulación de

los trabajadores de los países miembros de la Comunidad Europea, en

prevención de que un día se incorporen nuevos miembros (Grecia,

Turquía...) de desigual desarrollo económico y con fuerte contingente de

emigrantes ya en la actualidad.

3) Claro que cuando, al poco tiempo, llegue la crisis del petróleo sacudiendo

los profundos niveles estructurales y sectoriales, el sufrido emigrante vuelve a

hacer de "amortiguador" en las fluctuaciones: sacrificándole a él, el

detonante mercado de trabajo se acomoda a la recesiva actividad económica.

Sólo tendrán sus "amos" que presionar fuertemente la "válvula de

seguridad" del desarrollo económico, esto es, a los trabajadores

extranjeros.

A Suiza, por ejemplo, debió resultarle fácil: los extranjeros, que son más de

dos terceras partes de sus trabajadores, poseen contratos limitados en su mayor

parte (anuales, temporeros, fronterizos). Son fáciles de manipular.

Y LA HISTORIA VUELVE EN 1976

Juegan a su antojo con el emigrante para amortiguar tensiones económicas,

sociales y hasta políticas, en épocas electorales. Veamos algún ejemplo:

1) Por lo pronto, y según declaraciones de la OIT, desde la crisis del

petróleo, en 1973, fian perdido su puesto de trabajo en Europa dos millones de

traba/adores extranjeros, esto es, casi un tercio de la cifra total, que era de

unos 6,3 millones. Niveles estos de paro y de inflación que se mantendrán, no

obstante el haberse reanudado el crecimiento económico.

Hay quien asegura que el paro previsto para 1980 superará al de los años 1950 y

comienzos del 6C.

2) Alemania

— El paro ha venido aumentando desde fines del 73 (351.000), diciembre

del 74 (806.000), febrero del 75 (1.183.000)... Los retornos no son, sin

embargo, tan espectaculares corno en el 67. Tal vez porque los nacionales se

han negado a ocupar los puestos inferiores y la empresa, a la hora de

reactivación, reclama mano de obra. Pero, a pesar de todo, no falta el

torniquete que presione al extranjero: entorpecimientos burocráticos que

atemorizan, preferencia a los nativos, "ciudades prohibidas"

(prácticamente todas las de más de 250.000 habitantes), campañas de rechazo...

En una palabra: desde que comenzó la crisis hasta septiembre de .1976 fueron

"exportados" de la RFA más de 700.000 extranjeros (sobre el millón y medio, con

familiares).

— Y ello coincidiendo, escandalosamente, con el aumento del PNB, que suba

en un 2 por 100, no obstante haber tenido que abonar 10.000 millones

de DM en indemnizaciones por despidos desde el comienzo de la crisis

(Objetif Immigrés, Sept. 76). Esto fue posible, entre otras cosas, por una

intensa explotación de la mano de obra en ritmos más acelerados.

3) Suiza

— En plena crisis cuenta con 551.346 extranjeros, entre

anuales, temporeros y fronterizos. Con éstos jugará a la hora del

deterioro económico.

— Ya sus normales limitaciones son drásticas: los temporeros no pueden

cambiar de puesto, profesión ni cantón durante !a temporada. Los anuales, ni

de puesto de trabajo, durante el primer año, ni de profesión o cantón

durante los dos primeros.

El despido conlleva la expulsión del país.

-----En el caso de !a recesión multiplican las cortapisas: prioridad para el

suizo o el establecido a la hora de colocarse por primera vez. Mantienen a

muchos extranjeros sin derecho al seguro de paro: al ser despedidos, han de

retornar necesariamente. Chantajes en la duración de estancias, que es condición

para conseguir nueva categoría: con mucha frecuencia, los contratos se hacen de

forma que no pueda totalizar el número de meses, de años necesarios.

En definitiva, el emigrante es considerado y "utilizado" como "tapón

coyuntural", y no como parte integrante de una misma población activa que

produce para la comunidad nacional.

LA AVARICIA LOS TIENE SIN SABER QUE HACER

¿Despacharlos o no? Pesan y miden sus cálculos económicos. El hombre sigue no

importando. Pero ahora descubren algo que los desconcierta:

1) Los suizos

— Pierden consumidores de bienes y servicios (uno o dos por retornado, además

de un contribuyente). ¿Preferible que no se vayan y cobren el seguro de

desempleo? Pero, ¿y cuando caduque éste?,

— Y ahora observan que no es tanta la inversión suiza en infraestructura

para los extranjeros: hospitales, viviendas... que no alcanzan la media por

habitante.

— Ven que les disminuyen los ingresos fiscales, más elevados que los gastos

que pudieran hacer en infraestructura, gravando así las arcas de la

administración.

— Y, por otra parte, ¿quién trabajará en la construcción, y en la mina, y en

la recogida de basura, y en ¡os puestos peligrosos y repugnantes...?

— Ahora resulta que se dan cuenta de que el extranjero ocupa puestos claves

que condicionan la dinámica del empleo para los suizos. ¿Estar a las

maduras sólo? ¡También a las duras!

— Y ahora se las ven y se las desean cuando suena la reactivación y cede la

crisis: pero, ¿cómo arreglarse para no volver a las andadas?

2) Los alemanes

— En plena crisis se hacen encuestas entre aquellos ramos que más inmigrantes

emplean: química (10 por 100), automóvil (24 por 100), hostelería (1.200.000

extranjeros). Los tres responden que sin extranjeros nada podrían hacer y que,

lejos de expulsarles, habría que intentar su integración.

— En Nüremberg se anuncia que, a la larga, sobre todo en 1980, más bien

aumentará que disminuirá la cantidad necesaria de extranjeros. ¿No seria más

rentable el retener toda esta fuerza laboral con experiencia?

3) TODOS aceptan dos hechos hoy indiscutibles

a) La regresión demográfica de los países industrializados asegura que, por

sí mismos, no podrán autoabastecerse de la necesaria mano de obra. El descenso

de natalidad observado después de 1968-70 se acusará decididamente a partir de

1985.

b) Alguien tendrá que realizar los trabajos sucios, pesadas y peligrosos, que

los nativos no quieren hacer ya. Y más grave aún al tratarse de las

nuevas generaciones, que, en relación con los grados de cualificación

qua ahora obtienen, desechan los empleos que la actual economía pueda

ofrecerles.

¿EL NUEVO FUTURO DE LA INMIGRACIÓN? COMO LA "RENTABILIDAD" ORDENE

Estas indecisiones las conoce el emigrante, y hasta oye que tal vez se le vuelva

a llamar. Pero ya no duda de que será cuando venga reclamado por la producción y

en condiciones favorables sólo a la "economía". Por eso se tratará —ya parece

irreversible— de una nueva forma de inmigración: rotativa, fuertemente

controlada y selectiva. Independiente de lo que pudiera necesitar el emigrante,

su familia o el país de origen.

II El emigrante, ciudadano de inferior categoría

Es curioso que el extranjero tenga las mismas obligaciones, pero no los mismos

derechos. Contribuya al mantenimiento de los gastos públicos, mientras se le

veda cualquier participación en la gestión pública. La política, al servicio,

como todo, de la economía, recorta derechos en el emigrante, hasta conseguir que

resulte "rentable". Lo demás no importa.

SOMETIDOS A INHUMANAS LEYES DE EXTRANJEROS

• Fueron, sin duda, pensadas en los pueblos de acogida para defenderse

éstos de los inmigrantes y reducirlos a "unidades productivas". Tristemente

célebre y brutalmente exacta resulta la frase: "Llamamos mano de obra y

vimos, consternados, que llegaban seres humanos" (Max Frisen, en su

diario).

• Se elaboran sin participación alguna del extranjero, cuyo total destino se

juega en ellas. Ni antes ni ahora: en Suiza, y en la redacción del proyecto

de la Nueva Ley Federal, no ha existido la más mínima consulta al inmigrante,

rechazado, además, en la llamada Comisión Consultiva para el problema de los

extranjeros.

• Envueltas todas ellas en una calculada "antigüedad legal" y en mano

de la correspondiente policía, hacen fácil la instrumentalización de las

personas por conveniencias económicas y políticas.

• Y sin perspectivas de solución. Ninguna en el nuevo proyecto suizo,

que mantiene íntegro e! vergonzoso estatuto de temporeros. Ni el

actual proyecto belga, que conserva idéntico espíritu de precaución,

desconfianza, recelo frente al inmigrante, que continúa indefenso como

antes. Ni van las cosas mejor en Alemania con la última (11-8-76)

reunión de !a Comisión Mixta, cuyas sugerencias comportan, un "no"

rotundo al extranjero. Dios quiera que éstas no se apliquen, corriendo la

misma suerte de "sus hermanas gemelas", las 17 tesis del pasado año.

EL GRACIOSO CAPRICHO DE LOS "DUEÑOS" LES MANTIENE O LES EXPULSA

• De Alemania, ya lo aseguró Werner Kanein en "Der Spiegel": "El

permanecer y trabajar en la RFA viene a constituir un ´acto de gracia´,

tos permisos de trabajo y residencia ´pueden´ ser concedidos o prorrogados o

limitados... El sistema funcionó en la crisis del 67 y ahora lo está haciendo a

la perfección..." (art. 19.1 y 20.1 de la Ley de Extranjeros).

• Punto y aparte merecen las expulsiones. En Francia, éstas llegan

fulminantes si se motivan "en que tal extranjero constituye una

amanaza para el orden público". Así fueron expulsados 2.015 inmigrantes

en el primer semestre del 76 (Migrations et Pastora´e, 88."). En

Suiza, la nueva ley se reserva el poder rechazar a los "indeseables"... Y en

Alemania, "si por razones su presencia menoscaba intereses considerables de

la RFA" (artículo 10.11). ¿Quién se libra de ser expulsado?

PRIVADOS DE CUALQUIER DERECHO POLÍTICO

Los derechos politicos de los inmigrados son inexistentes. No sólo no participan

en ninguna elección política, sino que, además, están obligados a la

"neutralidad política", siento esto

válido, con algún pequeño matiz, en la mayoría de los países.

• Derechos fundamentales restringidos son, en Alemania, la convivencia con

la propia esposa y los hijos, la elección de domicilio, el derecho

a elegir trabajo y lugar del mismo, y, en fin, derechos políticos tales como

el de reunión, asociación, residencia.

• Otros votan lo que sólo a ellos importa. En Francia, en Alemania, en

Bélgica, no figura el emigrante en las listas electorales. Ni pueden elegir ni

ser elegidos a ningún nivel. Prácticamente lo mismo ocurre en Suiza, con

alguna excepción a nivel comunal.

• El principio de "neutralidad política" es vago e impreciso y susceptible de

las más diversas interpretaciones, y dejado con demasiada frecuencia a la única

apreciación del poder.

• Tampoco en España se ha dado a conocer el modo que regule su participación

política en el proceso democrático que se anuncia. ¿Les excluiremos

también nosotros, como hasta ahora?

III Hasta convertirse en "indeseables"

Pregunta inaguantable, obsesionante entre nuestros compatriotas. Y ello a pesar

de que las confesiones de antiracismo se repitan constantemente.

Basten unos datos:

EN ALEMANIA, SU DEFENSA ES "IMPOPULAR"

• El 60 por 100 de los alemanes piensan que su puesto de trabajo peligra a

causa de los trabajadores extranjeros (Hamdelsblatt, 2-7-75). Estos, a su

vez, -creen: "los alemanes nos quieren echar".

• Alguien se extrañó de la ausencia del tema de extranjeros en la última

campaña electoral. "Pueden ustedes dar gracias, se les contestó, pues ello

hubiera sido en perjuicio para ustedes, ya que el político que

quisiera ganar votos no podría prometer al votante que mejoraría la

situación de ustedes."

EN FRANCIA, DIVERGENTES LAS PALABRAS DE Mr. DIJOND Y LA REALIDAD

• Se reiteran, en los más variados tonos, las declaraciones y proyectos

gubernamentales proclamando la. igualdad de derechos. Interesante la operación

nacional con el lema "Les recontres Francais-lnmigres", en e! periodo del 22 de

noviembre ai 5 del próximo diciembre.

INSEGURIDAD Y SOLEDAD

"Muchos inmigrantes experimentan un agudo sentimiento de inseguridad, fruto

tanto de su condición de inmigrantes como de las actuales circunstancias. Desde

un punto de vista económico, indispensable a la hora de la expansión, el

inmigrado es brutalmente tratado por el paro. Desde el punto de vista de la

reglamentación, el inmigrado se siente a la vez encerrado en una estrecha red de

disposiciones esotéricas, al tiempo que se siente abandonado a una terrible

soledad. Por último, existe la más simple, la más intolerable inseguridad: la

inseguridad física..."

(M. Paul Dijoud. "La Croix", 31 julio 76.)

• Pero la realidad, dolorosamente, va por caminos bien distintos: brutales

redadas de policía, pistola en mano y de madrugada; expulsiones fulminantes sin

proceso jurídico; agresiones en la calle y en los "metros"; denegaciones en la

renovación de cartas de trabajo y residencia. Los datos y las fechas son muy

recientes.

• Y por lo general, con un parecido delito: e! ser delegados

elegidos por sus compañeros, militantes responsables, "perturbadores

del orden, porque han llegado a perturbar el fondo de la conciencia de

quienes viven tranquilos en el país".

LAS "INICIATIVAS" DELATAN UNA SUIZA XENOFOBA

• Esas tristemente célebres "iniciativas" se suceden sin descanso, animadas

especialmente por el cizañante James Schwarzenbach y la Acción Nacional. Aunque

fueron rechazadas las tres primeras, dejaron un poso de alergia creciente en el

ciudadano suizo. Y quedan aún otras tres en el mismo intento de expulsar al

mayor número posible de extranjeros.

Extranjeros que ven y oyen cuanto se dice y quieren hacer con ellos, mudos,

pasivos, impotentes, desesperados...

• No es difícil encontrar locales "prohibidos" y listas negras existentes en

numerosas empresas para discriminar la contratación de destacados activistas.

Los de allá dicen que... residir en Suiza no es fácil. Asimilarse a aquella

sociedad, imposible. Subsistir... ahí está el problema.

TAMBIÉN EN BÉLGICA

No hace mucho, por ejemplo, los muros y calles de Bruselas se vieron llenos de

pasquines y octavillas en las que se pide´, con toda claridad, algo asi como la

expulsión aceptada por los extranjeros que queden en paro en Bélgica. Quieren

preservar asi el medio ambiente social, cultural y económico, gravemente

amenazado por la invasión de trabajadores inmigrados.

En una de las octavillas decía el Cercle Ouvrier Belga:... "Además os

beneficiáis de estructuras sociales que no habéis construido vosotros y por las

que se han sacrificado generaciones enteras de belgas. Comprended que quien os

ha hecho venir es el capitalismo internacional. Al permanecer aquí os convertís

en su cómplice y os exponéis a la justa cólera del puablo belga". ("Ya" 7-7-76).

No se olvide el papel que juega la emigración en las "liberales" sociedades

europeas: se organizan éstas sobre sus costillas. Lo malo es cuando aquélla se

vuelve "contestona".

IV Jóvenes y niños... víctimas principales

Y más si aciertan las malaventuras que sobre ellos se dicen: "generación nacida

sin derecho". "A muchos sólo les espera la marginación y la delincuencia".

"Salen no siendo ni una cosa ni la otra".

MAL LE VA A LOS JÓVENES

• Y no son pocos: 66.000 en Alemania (13.600 entre 15 y 19 años);

16.000 en Suiza; 135.000 niños y adolescentes en Francia. Un grupo desde

Alemania se definía: "en el mundo del trabajo, piezatornillo; en la

calle, "auslander"; en casa; no me entienden; en la escuela, fallé".

• Sin defensas, frente al porvenir: sólo una minoría de extranjeros (8%)

asisten a cursos de enseñanza media y al bachillerato llegan el 1,3 %. Los que

no consiguieron el certificado´ de estudios primarios (el 90 % de los niños

españoles en Alemania) están incapacitados´ para hacer un aprendizaje serio.

Así, a los 15 años, se es peón de Europa. Y eso si encuentran trabajo,

ya que el paro entre los jóvenes es alarmante: en la primavera de 1976 el

número de desempleados menores de 25 años superaba la cifra de 1.500.000 en

la C.E.E.

• Viven y crecen en e! desgarro de una doble cultura (extranjeros allá y

en su propia patria), de una integración sólo superficial (pero en ei

fondo, rechazados), a ¿aballo entre el presente y el futuro incierto:

¿allá? ¿en su propio país? ¿quién lo sabe?

• Sus reacciones son previsibles: de evasión, de integración en la

sociedad de consumo, de rebeldía, de gamberrismo.

NO MENOS TRISTE EL PANORAMA INFANTIL

250.000 niños por Europa

• Muchos de ellos crecen con el amargo fondo de tragedias familiares, de

rupturas entre padres e hijos, de empobrecimiento cultural que condena al

pequeño a la marginación del subproletariado. De soledad, horas y horas.

• ¿Cómo educarle? ¿Como alemán, suizo, holandés... o como español?

Tampoco sus padres lo saben. Y lo peor os que el pequeño, enredado en todos

estos líos, sale sin nada definido: son infinidad los que no logran1 ni el

certificado de enseñanza primaria y se ven privados, por otra parte, del

conocimiento de la lengua y cultura materna, al no contar con suficientes

maestros y escuelas complementarias. En Francia, por ejemplo, con 113.683 niños

en edad escolar, son escolarizados sólo 13.021 en unidades escolares deficientes

y excesivo número de alumnos por maestro.

No nos extrañemos si la delincuencia y la prostitución hacen estragos en el

mañana de estos pequeños: son una pieza más en el tratamiento que el mecanismo

económica reserva a la emigración.

V El retorno... o la hora de "exportar" paro

Es eso, en estos tiempos, lo más rentable, para el capital, batiéndose en ello

récords en la deshumanización del hombre. Y para el emigrante es el más radical

de sus problemas.

¿No interesa éste ahora? Pues ¡que se marchel Nada cuentan en el cálculo ni el

"cómo" ni el "a dónde", ni las conveniencias del emigrante o de su propio país.

• Para obligarle, se multiplican toda clase de presiones, económicas, laborales,

sociales. Fríamente, calculadamente. Pasando por el engaño de las "primas" (en

el Land de Bad Wittemberg) o los desconcertantes y sutiles mecanismos

administrativos. Hasta conseguir crear una verdadera "sicosis" de" retorno.

Y el emigrante sin saber qué hacer

Por una parte le empujan. Por otra, no quería: sólo el 4 % de los extranjeros

tendrían intención de volver ahora a la patria (Caritasverband, pág. 4). La

mayoría de los jóvenes quieren quedarse en Alemania. Les sobrecoge el ´temor:

¿Volver a la patria para encontrar, tal vez, los problemas agrandados en su

pobre región? ¿Habrá trabajo y escuela para los niños y vivienda?... Lo resumía

un emigrante de Alemania: el 90 % queremos el regreso y tememos el regreso. ¿Nos

echarán en cara que vamos a quitar trabajo a quienes allá difícilmente lo

encuentran?

Y lo más triste es que nadie parece esperarles

• A lo mejor porque el capitalismo de aquí es como el del Norte, aquél que

explota su sudor. El de aquí explota su dinero y más que por el regreso del

emigrante, se interesa por sus divisas, inversiones y visitas periódicas.

-Ya es sospechoso el que desconozcamos el número de ios que volvieron. ¿70.000

en el pasado año? Otros, con o sin razón, abultan las cifras. Pero, los que

sean, sí llegaron. Y a lo mejor ahí están, dedicados a la ocupación de muchos de

nuestros hombres rurales: salir a la plaza a

ver si el "amo" les necesita. Sin ruidos.

VI Urgen respuestas eficaces

Aunque sólo fuera porque nuestro Evangelio es de los que exigen posturas

concretas y gritan "no" a la neutralidad: "Maldito quien defraude en sus

derechos al emigrante" (Lev. 13, 34).

• Habrá que imponer, antes de nada, una concepción distinta dé los movimientos

migratorios. Que su meta no sea el beneficio y la rentabilidad, sino la

promoción del hombre, individual y colectiva. Lo de ahora tiene un nombre:

explotación del hombre que contribuye al desigual desarrollo en el mundo.

• Lo demás vendría rodado: un nuevo orden económico internacional,

al servicio de todos y no al exclusivo de quienes controlan los medios de

producción. Y una nueva política migratoria, fundada en las necesidades

económicas y sociales de los países de origen y de acogida, con atención al

emigrante mismo. Este, podría, entonces permanecer en el país de acogida o

partir, voluntariamente, con idénticos derechos respecto al empleo o seguro de

paro en ambos países de referencia. ¿Es esto un sueño?

Claro que urgen otras muchas cosas de inmediato

— Una información objetiva y completa que hoy echa en falta el emigrante,

sobre expectativas de trabajo, seguridad social y cauces de inversión

rentable.

— Atención especial a "las pérdidas sustanciales que pudiera sufrir la economía

del emigrante por efecto de variaciones en los niveles de cambio y en la

inflación.

— Caminos para conseguir la readaptación profesional del retornado,

preparado sólo en función de las necesidades económicas del país de

acogida.

— Constitución de un fondo nacional para la creación de puestos de

trabajo, justamente en aquellas zonas donde más grave fue el fenómeno

migratorio...

Cada uno de nosotros tenemos una parte reservada en esta tarea. Y más si, como

cristianos, queremos hacer, en nosotros, reconocible la Iglesia de Jesús.

 

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