Autor: Vidal, Daniel (Presidente de la Iglesia Evangélica). 
   En torno a la libertad religiosa     
 
 Informaciones.    25/02/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

En torno a la libertad religiosa

Por Daniel VIDAL

(Presidente de la Iglesia Evangélica)

EL proyecto de Constitución, que navega penosamente por las aguas no demasiado

transparentes de las Cortes y sus comisiones, incluye un principio básico que es

común a prácticamente la totalidad de las naciones del mundo europeo, americano

y australiano y a muchos otros países no enmarcados en esas regiones del Globo:

el principio de la libertad religiosa.

Cierto que la comparación del borrador primitivo, que «c llegó a conocer por

«filtraciones, nunca aclaradas, y del proyecto actual, pone de relieve que la

cuestión de la libertad, religiosa sigue siendo asunto espinoso en este país en

el último cuarto del siglo XX, como lo ha sido-a lo largo de buena parte de su

historia. Cierto también que de la cuestión de la libertad religiosa se derivan

otros asuntos que, en sí mismos, resultan delicados y contribuyen a remover

cenizas de resquemores, suspicacias y prevenciones: la cuestión de la.

enseñanza, por ejemplo. Y más concretamente para nosotros, protestantes

españoles, la siempre presente cuestión de los privilegios eclesiásticos que se

otorgan a una Iglesia, la católica, en razón de su mayoría —que nadie discute,

claro está— y que en ocasiones se han transformado en privilegios civiles por

obra y gracia de la confesionalidad del Estado.

No basta, en modo alguno, declarar en la Constitución que el Estado es no

confesional. Tan insuficiente es esa declaración que tiene la rara virtud de

dejar descontentos a todos. A los unos, porque ven aparecer el fantasma de la

secularización, de la laicidad; e inmediatamente surgen las protestas y las

presiones que conducen a la redacción actual del proyecto. A los otros, porque

la no confesionalidad deja rodeada de brumas las relaciones entre iglesias

libres y el Estado libre. Mas aún, ¿seria tan absurdo pensar en un Estado de

origen, de carácter, incluso de condición religioso sin que por ello fuera

confesional? No parece tan absurdo, porque «no confesional» no es lo opuesto de

.religioso», ni mucho menos, y los añadidos al primitivo articulado del proyecto

de Constitución lo prueban suficientemente.

La cosa ha venido a complicarse, porque paralelamente a las discusiones

constitucionales se ha iniciado consultas por parte de la dirección de asuntos

eclesiásticos del Ministerio de Justicia, con vistas a´ una posible futura ley

de Libertad Religiosa. El procedimiento —las consultas— es> inobjetable, no cabe

duda, y contrasta fuertemente con los procedimientos seguidos en 1966. Pero se

plantea entonces una cuestión, la de la necesidad de una ley específica de

libertad religiosa, que va a tener respuestas variadas y aun contrapuestas por

parte de aquellos que se van a ver directamente implicados por la ley en

cuestión.

La comisión permanente de la Iglesia Evangélica Española, a la que pertenezco,

ha redactado los puntos que se transcriben a continuación, como iniciación del

diálogo con la Administración, por un lado, y con otras Iglesias o grupos

religiosos, por otro.

1 Creemos que la Constitución del Estado español ha de recoger el principio de

la libertad religiosa sin privilegios ni excepciones por razones de mayoría o

minoría. En consecuencia, no es necesaria la promulgación de una ley que lo

regule, porque toda ley de libertad religiosa, por su existencia misma, conduce

necesariamente a favorecer o perjudicar a las Iglesias en su relación con la

sociedad. En todo caso, establece una discriminación injusta entre los

ciudadanos por motivos religiosos.

2 Las iglesias no pueden exigir ni aceptar un trato especial por el solo hecho

de ser comunidades religiosas.

Esto implica

Que no aceptamos un impuesto religioso "por el ´cual el Estado se tornaren

recaudador "de "impuestos para.´.las iglesias. Si a pesar de todo se pidiera, al

país u/i impuesto religioso, éste debe ser • voluntario y referirse únicamente a

quienes quieran contribuir al mantenimiento de una Iglesia que haya ´aceptado

tal sistema;

Que en la celebración del matrimonio no aceptamos actuar como´ funcionarios

civiles. Ante el Estado todo matrimonio es un contrato civil´ que debe

celebrarse ante los propios funcionarios del Estado.

Que no aceptamos exenciones • fiscales distintas de las que son o hayan de´

ser otorgadas a las asociaciones no lucrativas. ´ - La unificación cíe

todos los cementerios bajo el Estado o el Municipio.

Que la escuela estatal sea laica, lo cual no significa antireligiosa, y que la

enseñanza religiosa sea responsabilidad de las respectivas confesiones en el

marco de los planes escolares.

3 En el reconocimiento de la libertad religiosa el Estado ha de garantizar el

libre ejercicio del culto público y privado y también el derecho a la

organización eclesial de acuerdo con el carácter propio de ésta.

4 Para el ejercicio de los otros derechas, no -específicamente religiosos, tales

como el derecho a la libertad de expresión, manifestaciones públicas, etc.. las

iglesias han de atenerse a la legislación general. Para gozar de personalidad

jurídica han de someterse a la ley áe Asociaciones y asimilarse a las

asociaciones no lucrativas. Y han de hacerlo a todos los efectos, incluso los

fiscales.

5 Los ministros han de ser reconocidos como tales por la propia comunidad que

sirven y no por el Estado.

6 Creemos que el momento histórico que vive nuestro país hoy exige que se

acentúe la necesidad de una Iglesia libre en un Estado libre, para un más fiel

cumplimiento de sus misiones respectivas.

 

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