Documento de la Comisión Episcopal de la Fe. 
 Junto a una positiva renovación en la Iglesia Española hay riesgos de divisiones  :   
 Muchas de estas divergencias ideológicas están implicadas con posturas políticas. 
 ABC.    22/02/1978.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. MIÉRCOLES. 22 DE FEBRERO DE 1978. PAG. 23

La Iglesia en el mundo de hov

DOCUMENTO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE LA FE JUNTO A UNA POSITIVA RENOVACIÓN EN

LA IGLESIA ESPAÑOLA HAY RIESGOS DE DIVISIONES

Muchas de estas divergencias ideológicas están implicadas con posturas

Políticas.

La Comisión episcopal vara la doctrina de la fe hizo •público ayer un amplío

documento —el más amplio emanado por una Comisión episcopal ´en España: treinta

.y un folios a un espacio— sobre el tema de «Za comunión eclesial» en nuestro

país.

Este documento fue pedido a la Comisión por la Permanente del Episcopado, como

una guia que delimitase cuáles son los limites del pluralismo dentro de las

Iglesia, hasta dónde se está dentro de ella y cuándo nace el peligro de cisma,

división o herejía.

En su análisis, los obispos constatan —sin alarmismos pesimistas— que «al lado

de una muy positiva renovación, se observaban signos que pudieran ser estimados

como amenaza de fracturas en la comunión». A plantear y cuidar este problema se

dirige el actual documento.

Los destinatarios directos del amplio documento son los mismos obispos, los

sacerdotes, teólogos y los cristianos más cercanamente vinculados a lo actividad

pastoral de la Iglesia.

Junto al documento, la propia Comisión ha elaborado un resumen oficial del

mismo, cuyo texto integro recogemos a continuación.

1 El Documento que ahora hace público la Comisión Episcopal para la doctrina de

la fe tiene como finalidad poner de relieve la Importancia de la comunión

eclesial, que constituye una característica tipificante de la comunidad de los

discípulos de Jesús.

2 Este escrito doctrinal se articula en tres partes principales, en las

cuales se consideran diversos aspectos de las tres dimensiones que vertebran la

comunión y unidad de la Iglesia:

— la profesión de una fe común,

— la Incorporación a una comunidad de hermanos y

— la participación en los mismos sacramentos y, de modo particular, en la

Eucaristía.

3 Deseando reflexionar sobre estos temas a la luz de la comunidad

cristiana de los- orígenes —que es siempre normativa—, el Documento desarrolla

la materia a partir del esquema que proporciona el siguiente pasaje de los

«Hechos de los Acostóles»; los primeros cristianos «perseveraban en la doctrina

de los Apóstoles, en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en la

oración» (2, 42).

CRISTO, CENTRO DE LA FE

4 Por lo que se refiere a la comunión en la fe y en la doctrina, se

señala que la total profesión d« la fe cristiana tiene su centro en el misterio

de Cristo muerto y resucitado, en el que se nos ha revelado el amor de Dios

Padre y se nos ha comunicado el Espíritu Santo. El fundamento, el centro y la

cumbre del Evangelio convergen en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre -

que, por su Muerte y Resurrección, ha ofrecido la salvación a todos los hombres,

sin discriminaciones ni exclusiones. Este misterio centrales el punto de

referencia de las demás realidades que la Iglesia profesa en sus símbolos de fe,

las cuales, como en círculos concéntricos, se ordenan Jerárquicamente según el

diverso nexo que las conecta con el contenido fundamental del anuncio

evangélico´: todas las verdades cristianas reciben su plena significación y

sentido del misterio de Jesús, propuesta en las Sagradas Escrituras, documento

primordial de nuestra fe.

5 El Documento Intenta mostrar que, en situaciones históricas en qu« los

marcos culturales se ven sometidos a fuerte» mutaciones, los cristianos han d«

esforzarse por mantener con firmeza «1

núcleo básico de su fe, sin dispersar la atención en polémicas acerca de

elementos doctrinales periféricos o secundarlos, «cuya proposición depende en

gran medida de las condiciones mudables de la realidad» (Pablo VI: «Eyangelil

Nuntiandi, número 25).

LA FE EN DIALOGO CON LAS CULTURAS

En el presente escrito doctrinal se subraya ampliamente que el mensaje

cristiano, en diálogo con las sucesivas culturas históricas, adopta pluralidad

de expresiones: al darse, en el curso de

los tiempos, una Interpelación reciproca entre el Evangelio y la vida concreta

del hombre, la Iglesia pondera y asume las adquisiciones válidas que el hombre

alcanza en su esfuerzo, por autocomprender la propia existencia, asi como sus

aportaciones positivas en orden a organizar la vida en comunidad, afrontando los

problemas que le salen al paso en las distintas encrucijadas del tiempo y del

espacio.

7 En este sentido, el mensaje de salvación que predica la Iglesia no

Interfiere en la autonomía legítima de la cultura humana; es más, el Evangelio

no pretende dar razón de todo lo existente y, por ello, la Iglesia procura, por

todos los medios, no constituirse en «sabiduría humana» y evita caer en la

´«Ideologización» de la fe cristiana. El mensaje que la Iglesia difunde ofrece

el significado definitivo del destino del hombre y proporciona razones decisivas

para poder vivir y esperar, pero no sólo tolera, sino que exige que los hombres

busquen progresivamente explicaciones que den razón de los fenómenos y

realidades del mundo físico, humano y social.

EL PAPEL DE LA JERARQUÍA

8 Perseverar en esta doctrina autén tica e íntegra de los Apóstoles

presupone, para el cristiano, profesar la fe cristiana en comunión con los

obispos, sus sucesores, presididos por el sucesor do Pedro, a quien corresponde

un puesto singular en la comunión eclesial (véanse números 94-95 del presente

Documento). Los pastores legítimos de la Iglesia no están Ubres de

condicionamientos locales o temporales, ni dejan´ de estar sujetos a tensiones;

pero, asistidos por el Espíritu de Jesús, ejercen en la Iglesia un magisterio

pastoral que es fuerte de certezas absolutas cuando, desde la divina revelación.

Iluminan el destino final de la existencia humana.- La jerarquía de la Iglesia

enseña también con autoridad cómo se ha de aplicar la fe —´-como norma de vida—

a las situaciones concretas (véanse nn. 28-31, 37-41). «El magisterio jerárquico

no es en el seno de la comunidad ecleslal una especie de recurso mágico o de

talismán o de órgano que emana soluciones descendidas directamente de los

cielos...; es, en la Iglesia, un servicio a la revelación divina» (n. 32); los

obispos, al enseñar, detectan las aspiraciones de la comunidad y buscan las

contribuciones de los teólogos, aunque su ministerio no se confunde con el

estatuto de la ciencia" y la Investigación teológicas. Ellos no enseñan en

cuanto teólogos, sino en nombre de Jesucristo.

ALGUNAS DESVIACIONES EN LA FE Y MORAL

9 El Documento que ahora se presenta examina en concreto algunas desviaciones

que se han dado en los ultimo años en la doctrina de la fe y el

Fuente:

e] terreno de las cuestiones morales e invita a hacer • un balance que conduzca

a afianzar la identidad cristiana en la profesión de la fe apostólica.

CABE EN LA IGLESIA UNA FUNCIÓN CRITICA QUE

FACILITE EL DIALOGO CON QUIENES TIENEN

MISIÓN DE PRESIDIR

10 La Comisión para la doctrina de la fe afirma´ luego que el ejercicio de la

fraternidad es un elemento esencial de la comunión eclesia según la voluntad del

Señor y es, a] mismo tiempo, signo de credibilidad de la Iglesia ante el mundo,

pues difícilmente, se. daría crédito a la salvación que anuncia el Evangelio si

no estuviese respaldada por la concordia alegre de quienes la viven.

11 La fraternidad eclesial no significa uniformidad, sino que se ha de

realizar bajo «1 signo de un pluralismo de actitudes que tiene fin cuenta las

características propias de los diversos hombres, grupos y.pueblos humanos que se

integran en ella. La fe en Jesús, para iluminar el sentido último de Ja

existencia humana, no exige un determinada esquema mental monolítico o

exclusivista (véanse nn. 52-56). Los limites del pluralismo en la comunidad

eclesial coinciden con las actitudes que cohiben la libertad humana —tanto

individual cómo colectiva—; esos limites son las teorías o praxis totalitarias,

cualquiera que sea su signo especifico.

EXPERIENCIAS MUY POSITIVAS DE FRATERNIDAD

12 Por otra parte, el presente Documentó señala que la auténtica fraternidad —

ya desde.´los orígenes de la Iglesia— conlleva la comunicación de bienes

temporales que, en los actuales momentos, tendrá sus expresiones propias en la

valoración de los diversos medios Que fomentan la promoción cultural, el

desarrollo colectivo, etcétera, y se manifestará en el compromiso de Introducir

en las estructuras sociales las correcciones que permitan un reparto. Justo,

solidario y cada vez más Igualitario de los bienes materiales. Las motivaciones

que, en este contexto, deben inspirar la actividad de los cristianos en favor de

la causa de la pobreza y de los pobres son motivaciones específicamente

evangélicas.

13 E] Documento episcopal subraya que actualmente se dan experiencias muy

positivas de fraternidad eclesial: «Son frecuentes los grupos de cristianos que,

en comunión y corresponsabilidad con sus pastores, intentan reproducir la

experiencia de • la primitiva caridad cristiana.» En este sentido se citan las

orientaciones de «Evangeli Nuntiandi» y del último Sínodo de los Obispos, en

orden a promover comunidades que sean levadura en la masa y fermento de un mundo

en transformación (véase n. 66).

DIVISIONES DENTRO DE LA IGLESIA

14 Se Indica, sin embargo, que´tam bien se dan, entre los cristianos,

«divisiones, actitudes despegadas y frías, acusaciones y recelos mutuos» (n.

57). Este escrito doctrinal señala que esas quiebras son producidas —entre otras

causas— por divergencias ideológicas, que favoreciendo, cada una desde ángulos

distintos, «intereses aparentemente religiosos..., de hecho se mueven más bien

en la línea de las esquemas Interpretativos de la sociedad humana» (n. 59).

Estas reacciones, polarizadas,´conducen en su dinamismo a dos extremos: «A

postular una nueva fe y una nueva Iglesia, en la que tengan cabida unos

determinados proyectos de futuro temporal» o «a contradecir y acusar de

ilegitima toda doctrina y praxis que presupongan la aplicación de los criterios

evangélicos a las nuevas circunstancias Introducidas por los cambios históricos»

(n. 59). Teniendo en cuenta la Implicación de estas posturas con opcio-nes

políticas, se afirma que «la política no es, para. un cristiano, un valor

absoluto», lo cual no significa que el Evangelio sea neutral frente a todo

pensamiento y praxis políticos: «Decir lo contrario sería caer «n un

"positivismo sociológico" que daría por buena cualquier situación social

justificada por´un pretendido análisis científico; el cristiano debe luchar en

el orden político por cualquier causa en la que esté en juego la existencia, la

dignidad y el desarrollo de la persona humana» (n, 61).

EL VERDADERO PLURALISMO EN LA IGLESIA

15 A este propósito, la Comisión para la-doctrina de la fe advierte que la

intención de denunciar las posiciones extremas que desvirtúan un pluralismo

auténtico no se ha de interpretar como el deseo de adoptar una ideal «vía media»

o «solución de compromiso». «La Iglesia Intenta más bien optar siempre por el

realismo evangélico que ayuda a superar los prejuicios Ideológicos y lleva a

enfrentarse con laa dificultades reales.» El pluralismo que la Iglesia quiere

suscitar «procede de un cuidadoso examen de la situación real y de su

confrontación con las exigencias del mensaje del Señor» (n. 56) Respecto al

momento histórico que vive hoy la Iglesia en España, se afirma q.ue los

cristianos «al tener que desenvolvernos ´en un marco democrático hemos de-

encarnar nuestra identidad en las nuevas coordenadas» y que «la fuerza de los

cristianos.:—por decirlo de alguna manera— residirá entonces en la calidad de la

vivencia de sus propios y especificos valores y en la persuasión de que la

esperanza de su vocación´en Cristo nunca quedará, defraudada», ya que, lejos de

situaciones privilegiadas, «en un sistema democrático ningún grupo humano tiene,

por principio, primacía ante la Ley sobre los demás» (n. 65).

LA FUNCIÓN CRITICA EN LA IGLESIA

16 La tercera parte-del Documento se ocupa de la Eucaristía ««no centro

sacramental de la comunión eclesial y expresión máxima de la oración comunitaria

cristiana. Pone de - manifiesto los resultados positivos que ha traído -consigo

la renovación litúrgica conciliar y, señalando algunas desviaciones prácticas

irue se han producido en este terreno, da orientaciones sobre la celebración y

el culto eucarístlcos, mostrando cómo la Eucaristía ha de aparecer siempre «orno

«signo eficaz de unidad de los cristianos y convocatoria de unidad para todos

los hombres», por lo cual, han . de evitarse todo tipo de «manipulaciones» que

la pue4an convertir «en Instrumento de discriminación o de ruptura» (n. 85).

17 El Documento concluye. h a c leudo unas reflexiones sobre los diversas

niveles de Incorporación persona] a la comunión eclesial. Sin intentar trazar

una cuadrícula de mínimos necesarios que permitan discernir los grados de

pertenencia a la comunidad, se advierte que pueden llegar a darse, entre los

creyentes, actitudes que dificultan o deterioran en tal medida la comunión

fraterna -que auto-excluyen de la Iglesia. Se señala, al mismo tiempo, cómo hay

lugar en la . Iglesia para ejercer una ´función crítica constroetlva y para

facilitar el diálogo con quienes tienen la misión de presidir. Finalmente, se

exhorta a vivir el espíritu de la comunión eclesial, «sin esperar a que el

ministerio jerárquico se pronuncie Inmediatamente ante cualquier síntoma de

posible error o desviación práctica, dada, Ja- complejidad de tales

situaciones», por lo que es necesario que los creyentes «vivan con partencia y

fe esperanzada los momentos difíciles o críticos de la vida de la Iglesia» (n.

96),

 

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