Carta cristiana del Cardenal Tarancón sobre el referéndum  :   
 No se puede esgrimir razones religiosas para tomar una postura determinada. 
 ABC.    25/11/1978.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. SÁBADO, 25 DE NOVIEMBRE DE 1978.

IGLESIA «CARTA CRISTIANA» DEL CARDENAL TARANCON SOBRE EL REFERENDUM

«No se pueden esgrimir razones religiosas para tomar una

postura determinada»

El arzobispo de Madrid, cardenal don Vicente Enrique y. Tarancón, ha

interrumpido la serie de Cartas cristianas» que venia publicando sobre el

matrimonio para hacer pública una sobre el referéndum, en la que deja libertad a

los cristianos. De este modo, ha corroborado la nota difundida por Id

Conferencia Episcopal en el mismo sentido y que remitía a la reunión de la

Comisión permanente, de 28 de septiembre.

E3 texto íntegro de la carta es el siguiente:

«Campañas de distinto signo están queriendo orientar el voto para el próximo

referéndum. Es lo propio de una democracia. Esas discrepancias no sólo son

legítimas, sino hasta saludables. Es con el "contraste de pareceres" y con las

posturas distintas que honradamente se mantienen.ante las realidades políticas y

sociales, como se podrá llegar a un régimen de libertad, siempre que los

discrepantes´ no se consideren como enemigos.

Cuando para realizar esas campañas se utilizan razones políticas, económico-

sociales, patrióticas, nada se puede oponer a ellas. Una ley civil, que ha de

ser la base da la convivencia política y social, debe obedecer, precisamente, a

esas razones.

La cosa resulta más compleja y más difícil cuando, con buena fe sin duda, aunque

no siempre con acierto, se utilizan razones de orden superior; religiosas, por

ejemplo. Toda honradez es poca para que no pueda ni aparecer que los cristianos

queremos servirnos de las leyes para imponer a todos nuestra doctrina, o que la

Iglesia quiere encontrar su apoyo en ellas para cumplir su misión pastoral..

SUFICIENTE LIBERTAD.—Los cristianos deben encontrar en las leyes la suficiente

libertad para profesar su fe, individual y colectivamente, sin que se les pueda

obligar a actuar en contra de su propia conciencia, iluminada por la fe, por

exigencias de la ley. La Iglesia debe ser reconocida y protegida su misión de

predicar él Evangelio con todas sus consecuencias.

Si la Constitución coartara esa libertad da profesión de la fe a los

.cristianos, incluso cuando actúan en ´el campo político, o pusiese trabas a la

predicación o actuación de la Iglesia, los cristianos estarían obligados en

conciencia a óponerse con su Voto a dicha Constitución.

Si la Constitución no reconociese y protegiese la dignidad de la persona humana

7 los derechos que a ésta le ha concedido el Creador, los cristianos estarían

obligadas en conciencia a votar no a la Constitución.

Si la Constitución incluyese alguna afirmación explícita contra la fe que

profesan, los cristianos estarían obligados en conciencia a oponerse con todos

los medios lícitos a la aprobación de la Constitución.

Esta postura negativa estarla forzada por motivos religiosos, por su fe

cristiana.

Se puede decir no a la Constitución por otras razones *—políticas o económico-

sociales—. Y si un cristiano se convence de que por estas razones no. debe

aceptarla, deberá votar en contra, sin que por ello pueda hacerlo en nombre del

Evangelio o por razones religiosas.

LAGUNAS.—Que la Constitución contiena lagunas, ambigüedades, defectos y casi

contradicciones, es cosa que" todos admiten. Que no es, por lo tanto, la

Constitución idea], ni la Constitución mejor que podríamos apetecer, es

evidente. Es muy difícil, casi imposible, que las leyes, en cualquier régimen,

sean "Ideales", sean las presiones. ¿Es esta razón suficiente para votar no a la

Constitución? Eso dependerá de la Ideología política de cada uno. Pero no se

pueden esgrimir razones religiosas para tomar una postura determinada.

La democracia exige la responsabilidad de todos y -cada uno de los ciudadanos.

Por eso es necesario que antes de votar formemos todos nuestra conciencia

mirando al presente y al futuro de nuestro pueblo. Pero sin mezclar lo religioso

y lo político y sin actuar en política por´ motivos religiosos, a no ser que una

obligación grave de conciencia nos impulse claramente a tomar una actitud

determinada en ese campo que Dios ha dejado a la disputa de los hombres.

El sí o el no a la Constitución en el próximo referéndum debe determinarlo cada

uno, porque como dijo la Comisión permanente, no hay ninguna razón grave de

carácter religioso que nos obligue en conciencia a una postura determinadas

 

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