Autor: Hernando, Bernardino M.. 
 Balance de la Asamblea Episcopal, tras doce años de historia. 
 La Iglesia española, punto y seguido     
 
 Informaciones.    04/03/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

BALANCE DE LA ASAMBLEA EPISCOPAL, TRAS DOCE AÑOS DE HISTORIA LA IGLESIA

ESPAÑOLA, PUNTO Y SEGUIDO

Par Bernardina M. HERNANDO

MADRID, 4.

UN día antes de lo previsto —normalmente las asambleas plenarias duran de

lunes a sábado a mediodía—, ha terminado ¡a XXVIII Asamblea Plenaria del

Episcopado. Ayer viernes, poco después de la una de la tarde, quedaron

prácticamente ultimados los trabajos, empleándose la tarde en las primeras

reuniones «de rodaje» de las nuevas comisiones. Todo porque las votaciones para

la elección de los vocales de las distintas comisiones se hicieron a mano

alzada, con rapidez y ´sin inútiles -reiteraciones. A veces los obispos saben ir

de -prisa. -Aunque el nuevo presidente de la Comisión de Medios de Comunicación

Social, monseñor Antonio Montero, obispo auxiliar de Sevilla, contestara ayer a

un periodista que se extrañaba de que «Roma no hubiera respondido a la

propuesta:de diaconado permanente hecha por los obispos españoles hace ya-

tiempo, hace dos años»; «Eso no es "hace tiempo". Dos años, para la Iglesia, son

muy poco tiempo.» El obispo lo-dijo sonriendo y todos sonreimos. Pero es verdad:

la Iglesia no suele tener prisa. Políticamente dicen que es su mejor-arma. Si

los pacífios son bienaventurados «porque ellos serán llamados hijos de Dios»,

los pacientes pueden serlo por otros motivos, y la Iglesia es paciente. Y los

obispos. También-lo han demostrado en esta asamblea.

Como siempre, hay que buscarle cinco pies al gato de la noticia; esta asamblea

venía precedida de una cierta hinchazón noticiosa: habría :renovación de cargos,

incluida la de presidente; podía haber un vuelco total en la dirección

estratégica; hasta se señalaba al futuro presidente —Yanes, de Zaragoza— como

más a la derecha que Tarancón, etc. En efecto, el asunto central ha sido la

renovación de cargos: la mayor parte del tiempo.se ha ido-en votaciones. Pero

Tarancón ha sido reelegido por otros tres años más y la estructura de la

Conferencia Episcopal no ha sufrido grandes vuelcos: las 15 comisiones antiguas

han quedado reducidas a 13; cuatro de sus presidentes han sido reelegidos y los

demás acceden nuevos al cargo. Ninguno de los nuevos es .ninguna sorpresa, y

aunque es justo destacar que tres de los nuevos presidentes son «sólo» obispos

auxiliares (Montero, Larrauri y- Guix), cuando antes te solía reservar estos

puestos para los arzobispos o cardenales, lo, cual indica un moderado sentido

democrático, no parece que las elecciones y renovación de las comisiones vaya a

suponer ningún cambio espectacular. Lo siento por los ansiosos de estruendosas

novedades. Lo dicho: la Iglesia es paciente ;y camina con aplomo.

EL NUEVO «GOBIERNO»

Si el presidente de la; Conferencia Episcopal es algo así como un presidente de

Gobierno —que no lo es: pero-de-Alguna manera tenemos que, entendernos—, los

presidentes de

cada una de las trece comisiones: son algo así como secretarios de Departamento

o ministros. Las comisiones episcopales son los órganos directivos de las

distintas actividades de la Iglesia, como los Ministerios lo son de las

actividades estatales. Cada comisión tiene un presidente y varios vocales, todos

obispos, de quienes dependen distintos secretariados o departamentos, de los

que forman parte sacerdotes, religiosos y seglares. Por ejemplo: la antigua

Comisión de Apostolado Social tenia un secretariado: el de Justicia y Paz, y la

antigua Comisión de Acción Caritativa -y Social «ejercía» a través de Caritas y

tenía a su cargo de F.E.I.S. (Federación de (Escuelas de la Iglesia de

Asistentes ´Sociales). Al fundirse ahora ambas comisiones -en la de Pastoral

Social, Justicia y Paz, Caritas y la F.EI.S. pasan a depender de ella.

.Sin .grandes complicaciones burocráticas, cada comisión episcopal celebra

periódicamente reuniones de trámite y, a veces, emite comunicados que pueden ser

importantes o anodinos. Ejemplos hay de las dos cosas. La importan c i a,

conflictividad, urgencia o relevancia de las comisiones vienen dadas un poco por

las circunstancias. Por ejemplo, la-Comisión de Liturgia tuvo importancia

trascendental en la época inmediatamente pos-conciliar, en que la reforma

litúrgica ´fue la «vedette» de la--renovación;-más tarde adquirió conflictividad

la de Apostolado Seglar, por la crisis .de .la Acción Católica de fmaies de los

sesenta; luego, la del Clero,-.por la debatidísima asamblea conjunta de 1971...

como durante los años venideros puede ser especialmente importante la de

Enseñanza.

Los hombres que democráticamente elegidos han quedado al frente de las 13

comisiones episcopales son los siguientes: Dorado Soto (Cádiz), Apostolado

seglar —reelegido—; Delicado Baeza (Valladolid), Clero r Roca Caba-nellas —

reelegido— (Cartagena-Murcia), Doctrina de la Fe; Yanes Alvarez (Zaragoza),

Enseñanza y Catcquesis; Jubany Arnáu —reelegido— (Barcelona), Liturgia; Montero

Moreno (auxiliar de Sevilla), Medios de Comunicación Social; Casares Hervás

(Almería), Migración; .Larrauri Lafuente (auxiliar de Pamplona), Misiones .y

Cooperación entre las Iglesias; Ubeda Gramaje (Mallorca), Pastoral; Guix

Ferreres (auxiliar de Barcelona), Postoral Social; Briva Mirabent —reelegido—

(Astorga), Relaciones ínter-confesionales; Larrea y Legarreta (León), Seminarios

y Universidades; Suquía Goicoechea {Santiago), obispos y religiosos.

Todas estas comisiones se completan con un Consejo de economia, formado por el

cardenal presidente (Tarancón) y tres obispos más, una comisión especial

coyuntural para el estudio de la reestructuración de limites diocesanos (como se

sabe, no todas las diócesis coinciden con las provincias y hay capitales de

diócesis que no lo son de provincia, etc.) y una Junta de consulta para asuntos.

jurídicos.

Por encima de todas las comisiones, como supremos órganos representativos o

ejecutivos, están: el Consejo de presidencia, formado por los cuatro cardenales

(Tarancón, González Martín, Jubany y Bueno Monreal); la Comisión Permanente,

formada por todos los presidentes de comisiones y varios representantes elegidos

por las distintas provincias eclesiásticas (la provincia eclesiástica reúne las

diócesis por regiones); además del presidente, vicepresidente y secretario del

Episcopado. Y luego está la que es, quizá, la novedad más interesante que ha

salido de esta asamblea: el Comité ejecutivo.

EL EJECUTIVO: UN ÓRGANO DE EFICACIA Y MOVILDAD

Los casi ochenta obispos que tiene España no pueden reunirse cada dos por tres.

Movilizar a todos exige tiempo, gastos y dificultades. Hasta ahora la Permanente

era el órgano más móvil de la Conferencia, él más fácil de reunir, el que

preparaba las plenarias, el que «daba la cara» en momentos clave. Baste recordar

el celebérrimo «caso Añoveros», de marzo de 1974, en el que la Permanente pechó

con todo el tinglado y se mantuvo reunida, dramáticamente reunida, durante casi

una semana. Ya existía un Comité ejecutivo, formado por los cuatro cardenales y

el secretario de la Conferencia, pero, la verdad, era casi algo simbólico y

honorario. En esta asamblea se ha decidido la formación de un Comité ejecutivo

más amplio, formado por seis obispos y él secretario —Iribarren, que no es

obispo—, elegido democráticamente, con más amplios poderes y con mucha mayor

eficacia y ´movilidad: de momento se va a reunir una vez al mes y por él va a

pasar casi todo. El tiempo dirá lo que dé de sí este organismo, pero está creado

con grandes esperanzas. Para algunos obispos la elección de los miembros del

Comité ejecutivo tenía, incluso, más importancia que los presidentes de

comisiones. Conviene, por tanto, retener los nombres que lo componen: Tarancón.

González Martin (Toledo), Cirarda ´ (Pamplona), Díaz Merchán (Oviedo), González

Moralejó (Huelva), Martí Alanis (Urgel) y el secretario, Iribarren. Un Consejo

que marca bastante bien la composición ideológica del Episcopado español, entre

los talantes más conservador y más moderado. Quizá está ausente la línea más

avanzada, más progresista, pero hay que reconocer que esta linea, en punta, la

componen apenas ocho o. nueve obispos, ninguno de los cuales preside ninguna

comisión ni ocupa cargó de relevancia especial. Al fin y al cabo, no deja de ser

representativo del conjunto católico del país: minorías muy avanzadas entre

mayorías conservadoras o moderadas, por llamarlas de forma inteligible.

NINGÚN COMUNICADO FINAL

La asamblea ha terminado sin emitir ningún comunicado final. Quedan las notas de

Prensa, comentadas cada día por los obispos y los periodistas. En realidad, ha

sido una asamblea en la que no se ha tratado ningún tema específico como para

exigir comunicado-resumen. Votaciones, votaciones y votaciones. Y un nuevo

envite al complicado asunto de la economía de la Iglesia. Don Bernardo Herráez,

gerente de la Conferencia y nombrado en esta asamblea vicesecretario de la

Conferencia para Asuntos Económicos, presentó las propuestas concretas para

votación en orden a la organización económica de la Iglesia. Una docena de

propuestas en las que lo-más destacable es la voluntad de convertir en realidad

la comunicación cristiana de bienes» entre las diócesis. En este sentido, la

propuesta —aprobada— más significativa dice textualmente: «La dotación estatal

se repartirá entre las diócesis pro-porcionalmente a la diferencia existente

entre ingresos y gastos de cada diócesis». No se quiere que haya diócesis ricas

y diócesis -pobres, impedidas de realizar alguna tarea apostólica ;por falta de

medios económicos que acaso sobran a aquéllas. Por otra parte, ya se ve que la

Iglesia

sigue contando con la ayuda estatal, aunque ahora sea administrada de otra

manera. La impresión,, sin embargo, es que debe intentarse, poco a poco, ir

prescindiendo de: la ayuda económica del Estado, para que sean los propios

miembros de la Iglesia quienes la sostengan. Precisamente, el mismo día y casi a

i la misma; hora en que terminaba la asamblea, un servicio informativo de Radio

Nacional hablaba de una reciente encuesta de: Efe según la cual una mayoría de

católicos -encuestados estaban dispuestos a este apoyo económico. "A ver si es

verdad.

También se decidió la: constitución inmediata del Consejo de economia, aprobado

anteriormente: lo forman nueve miembros, de los que tres son obispos elegidos

por la asamblea (Malla, de Lérida; Benavent, vicario castrense, y:Deig, de

Menorca), tres seglares, que habrá de proponer la Permanente; el presidente de

la Conferencia, el secretario y el gerente. Puede ser un organismo importante de

cara a solucionar de una vez la nada boyante economía eclesiástica.

Y DE RELIGIÓN, ¿QUE?

Un ilustre, crítico y profundo amigo me llamaba por teléfono el día mismo de la

clausura para praguntarme: ¿Qué tal va eso de los obispos? ¿Van a hablar algo de

religión o sólo se dedicarán a votar como un partido político?

Los obispos´ españoles, desde que se organizaron en Conferencia, con periódicas

reuniones plenarias —dos al año, normalmente—, a partir del año 1966, tal. como

el Concilio dispuso, han atravesado los más difíciles años del país: los del

lento desmoronamiento del régimen. Los cuatro trienios —cada trienio hay

elecciones de cargos— vividos marcan perfectamente cuatro etapas de España, que

los obispos han ido viviendo con intensidad, problemas y tensiones a veces

durísimas. Acusados de Conservadores por la izquierda y de rojos por la derecha,

han supuesto, sin embargo,, un empujón real y eficaz a., la conquista de las

libertades reales de todos. Primero, con timidez llena de escrúpulos —los dos

primeros trienios, de 1966 a 1972, bajo las presidencias de Quiroga Palacios y

de Morcillo—, y luego, con decisión más o menos enérgica -o clara, en los dos

últimos trienios, presididos por Tarancón, los obispos se han metido en los

problemas del país, han hablado, han protestado, han pedido... Han tenido que

hacer cosas que, en una sociedad democrática, un obispo no tiene por qué hacer.

Pero no estábamos en una sociedad democrática. ¿Lo estamos ya? En todo caso,

parece que caminamos hacia ahí. Y el Episcopado español ´ tendrá que plantearse

ya nuevos modos de presencia, modos ´acaso más centralmente religiosos, más

intraeclesiales. Que nadie tenga que pedirles, ni espere de ellos, palabras

políticas, sino religiosas. La Conferencia Episcopal Española puede, en este

sentido, emprender rumbos nuevos. Sin absentismos, sin asepsias puristas, pero

huleando el acento ´ en lo • centralmente cristiano: el anuncio del mensaje de

Jesús. Una tarea que, de rechazo, puede hacer que todo resulte más fácil en este

pais nuestro de iras -y empujones. Incluso, la política. Eso si que seria una

política cristiana: la de la buena -voluntad, la esperanza y la generosidad.

 

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