Autor: Unciti, Manuel de. 
   El hecho religioso no puede ser justificación de nuevas guerras civiles     
 
 Ya.    14/03/1978.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

YA - Pag. 20 INFORMACIÓN RELIGIOSA I4-III-I978

"El hecho religioso no puede ser justificación de nuevas guerras civiles"

"En el seno de la doctrina social de la Iglesia, tras el Concilio, late una gran

novedad: la nueva concepción cristiana del Estado democrático" • "La libertad

religiosa, de cuño personal, no puede dejar en la sombra la libertad de la

Iglesia dentro de la sociedad y con respecto al Estado" • Conferencia de don

José María Patino, provicario general de Madrid, en el Club Siglo XXI, sobre

"Libertad religiosa y democracia"

"Que el hecho religioso en España sea lo que tiene que ser: germen de libertad y

de convivencía, y no justificación de nuevas guerras civiles". Con estas

palabras puso punto final a su conferencia, ayer tarde, en e] Club Siglo XXI, el

padre Jose María Patino, provicarlo general del Arzobispado de Madrid. El

conferenciante, que disertó sobre el tema "Libertad religiosa y democracia",

subrayó al comienzo de su Intervención que hablaba a título personal. Tras una

larga cita, de don Manuel Azafia, dicha en circunstancias bastantes parecidas a

las del actual momento español, el padre Patino partió de tres reflexiones

iniciales: la tendencia equivocada entre nosotros a convertir los problemas

políticos en religiosos, como medio quizá de obstaculizar el proceso

democrática; la gravedad de este problema es comparable al de las autonomías

regionales; y también al que se suele presentar como "el problema social". "Son

como tres líneas do fuego, dijo, que amenazan con rasgar nuestra piel de toro".

Nuevas circunstancias

La conciencia cristiana pueda hoy afrontar el problema de la modernidad sin

trauma alguno. Es hora ya de-explicar cuál es la: concepción cristiana de un

Estado que no tiene por qué ser confesional. Urge esta explicación. Y es posible

porque la Iglesia y las instituciones públicas, tras seculares enfrentamientos,

hoy hablan un mismo lenguaje; porque en este diálogo no corre riesgo dogma

alguno ni se pone en peligro la soberanía del Estado; y porque ambas

instituciones están llamadas, no sólo a superar los enfrentamientos nacidos del

laicismo, sino Incluso lo que se .ha "dado en llamar «1 neutralismo del Estado.

Doctrina del Vaticano II

EI Vaticano II ha ofrecido una doctrina de lenguaje universal que se mueve en el

plano de los derechos civiles, sin minusvalorar, por supuesto, los derechos de

la verdad objetiva revelada en la que ella oree y espera, La declaración

concillar solare libertad religiosa es el resultada de un largo y doloreso

camino recogido por la Iglesia. Sus nuevos planteamientos sobre los derechos

civiles del creyente y las obligaciones morales del hombre de la sociedad para

con Dios su-.ponen una nueva concepción deI Estado secularizado. "En el fondo de

esta doctrina oficial de la Iglesia—destacó el conferenciante—late una gran

novedad: la nueva concepción cristiana del Estado democrático."

La .primera, parte de la conferencia del padre Patino estuvo consagrada a

analizar "la novedad y sentido tradicional de la declaración concillar sobre

libertad religiosa", destacando la génesis y ´los principios que la inspiraron.

Expuso a este propósito la concepción tiradlcional del Estado confesional,

intervencionista, en la esfera religiosa, que inspira,sus leyes en la doctrina

de la Iglesia.

Los padres del Vaticano II no se avinieron a ninguna manipulación de la

doctrina tradicional, como se les ha querido .acusar por los grupos más

reaccionarlos de la Iglesia. Estudiaron .el tema con mucho detenimiento. Hasta

siete y quizá nueve redacciones distintas sometieron el texto. Su estudio se

prolongó por los cuatro años de duración del Concilio, Fue un. proceso de

enriquecimiento de los planteamientos tradicionales y, por ello, de una

evolución del tema. Se logró superar hasta la más aparente contradicción con la

doctrina tradicional. El Vaticano II eligió el camino de equilibrar el

desarrollo de las libertades que se fundamentan en la" dignidad de la persona

con los derechos de la verdad objetiva. Y evitó, igualmente, al peligro del

subjetivismo. Este podría debilitar los derechos de la verdad objetiva y hasta

legalizar la ruptura del hombre en sus obligaciones para con Dios. Como

conclusión de este trabajo conciliar se alcanzó una imagen-cristiana del Estado,

que evitaba caer en el indiferentismo religioso y en el doctrinarismo estatal.

Libertad religiosa

La libertad de conciencia, que se extiende a todo el campo moral, es una

consecuencia- de la libertad de pensamiento, por la que el hombre opta

responsablemente. Tío se trata de una libertad absoluta—COMO pretendía el

liberalismo—, porque el cristiano ha de dar testimonio de la Verdad en que cree

y espera. La libertad religiosa surge como una concreción de la libertad

cristiana de pensamiento y conciencia en el campo de las relaciones con Dios.

Tiene dos dimensiones o campos de realización: «ti el seno de la comunidad

religiosa y en la esfera de la sociedad civil. "Esta libertad religiosa —subrayó

el conferenciante—, de. cuño personal no puede dejar en . la sombra la libertad

de la Iglesia dentro de la sociedad y con respecto al Estado."

Compromiso con el hecho religioso

Más adelante, y tratando de perfilar la Imagen nueva del Estado desde una

conciencia cristiana, el padre Patino dijo: "La comunidad política, según la

´concepción cristiana, es radicalmente democrática y como tal ha "de

organizarse. La concepción cristiana del Estado no confesional no. Incide ´en

errores condenados del liberalismo decimonónico; ni es laicista; ni

Indiferentista; ni siquiera pasivamente neutra].

Tiene que comprometerse con el hecho religioso, como actividad libre del hombre

y de los grupos sociales, sin entrar en juicios discriminatorios de valor o

desvalor de la actividad religiosa."

Hay que empeñarse, en este momento histórico, en descubrir una "ética civil"

relacionada ciertamente con la religión y con la política, pero . perfectamente

difereneiable.

Anacronismo

No. faltan actitudes anacrónicas de cara a esta inmensa tarea. Son las actitudes

de los que propugnan o el viejo laicismo o el antiguo sistema de confesionalidad

del Estado. "El laicismo estatal—subrayó el conferenciante -no es más que la

corrupción de la confesionalidad política. La misma sustancia, aunque-

putrefacta. Tanto el confesionallsino como el laicismo coinciden en atribuir al

Estado una misión doctrinaria, beligerante, en favor o en contra de los fines

últimos del hombre." .

La Iglesia no debe intentar imponer su ley cristiana a la política. Esta tiene

su propio espacio, dentro del cual el cristiano ha de vivir de la inspiración

evangélica, en un realismo que admite la pluralidad de las diversas actitudes

éticas y en un propósito de colaboración con la sociedad, tendente siempre hacia

el ideal, pero aceptando las mediaciones políticas. El padre Patino comentó

ampliamente lo que él denominó "realismo de la pluralidad". El cristiano, sobre

la base de. este realismo de la pluralidad, reconoce y asume a los que no

comparten los valores cristianos en la comunidad política. Y esto es importante

en la consolidación de nuestro proceso democrático.

Neutralismo confesional del Estado

Como novedad máxima de sn conferencia el padre Patino se refirió a lo que él

mismo calificó de "neutralidad confesional" del Estado. La definió como .una

actitud de no discriminación ante las diversas´ confesiones, aunque comprometida

indudablemente con la libertad religiosa de todos, creyentes y no creyentes,, en

el -ámbito civil. "En el campo de 1» enseñanza—destacó el conferenciante—se

podrá realizar el "test" de esta actitud del Estado. Porque no existe la cultura

neutra ni es aconsejable, pedagógicamente, caer en la "escuela pluralista",

donde se neutralizan todas las iniciativa» y donde el Estado se convierte en

batidora que muele y mezcla todos los espíritus, confundiendo la sociedad

igualitaria- con una sociedad uniformada."

Terminó .su conferencia con la expresión de su optimismo ante las posibilidades

de esta hora. "Creo—dijo—que estamos llama, dos a superar a la vez todas las

concepciones estáticas tanto clericales como laicas. Se trata de encontrar un

est´ilo nuevo en las relaciones del Estado con los ciudadanos cristianos. El

derecho a la vida de las comunidades religiosas dentro del Estado es un derecho

fundamental que el Estado debe respetar en su propia identidad. Al Estado le

interesa que loa ciudadanos sean cada vez más conscientes, más cultivados, más

preocupados de la cosa pública, más responsables. Tiene derecho a esperar la

colaboración de todas las confesiones religiosas para lograr esta_ madurez

política de todos los ciudadanos cuya fe les hace ahondar en sus convicciones

democráticas."

Manuel DE UNCITI

Democracia y comunidades religiosas

En la segunda parte de su conferencia, el padre Patino señaló las tareas más

urgentes de la sociedad democrática española y la participación de las

comunidades religiosas en las mismas´. Indicó lo estimulante del momento actual

de reconstrucción de la convivencia de los españoles en el respeto, ejercicio y

promoción de todas las libertades humanas.

La confesíonaüdad del Estado, en las .etapas anteriores, tenía la significación

de trasvasar las normativas religiosas de la Iglesia a las normativas éticas de

la sociedad y a las jurídicas del Estado. Si no en la letra, sí en el espíritu,

el Código Civil asumía los imperativos propios de los cristianos. Hoy han

cambiado muchas cosas, a comenzar por la fuerte Interpelación de la autonomía de

lo humano. "La tarea que tenemos delante es la de redescubrir la posibilidad dé

una sociedad después que se han quebrado los caminos de la racionalidad

helénica, del Jurismo romano y de la teonomía judeocrisíiana". Esta tarea es

impresionante en España porque llevamos un fuerte retraso en el proceso de la

modernidad, agudizado por la Impronta del antiguo régimen- inmediato durante el

cual la identificación entre religión y ética se llevó al límite, "de- manera,

dijo, que, no fue lo religioso puro - y evangélico lo que sometió a lo político,

sino lo político, lo que suplantando claramente a la ética, llegó a someter a lo

religioso". "La demoralidad, propia de un régimen que se apropia todas las

responsabilidades, produce lógicamente una ausencia ,de responsabilidades en los

ciudadanos."

 

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