A la Iglesia no le ha sentado bien nunca la alianza con el poder  :   
 Conferencia de monseñor Iniesta dentro del ciclo La Iglesia en la nueva situación española. El acto fue interrumpido por grupos integristas. 
 Ya.    18/03/1978.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

"A la Iglesia no le ha sentado bien nunca la alianza con el poder"

Conferencia de monseñor Iniesta dentro del ciclo "La Iglesia en la nueva

situación española". El acto fue interrumpido por grupos integristas

La Iglesia, históricamente, no ha favorecido una concepción democrática de la

sociedad, sino que ha tendido a sacralizar el orden establecido, ha afirmado

monseñor Iniesta, obispo auxiliar de Vallecas, en una conferencia sobre "La

Iglesia católica española y la democracia" en el ciclo "La Iglesia en la nueva

situación española", organizada por la Universidad Comillas.

La conferencia se desarrolló, según informa Logos, en un ambiente tenso por la

presencia de un grupo de personas de extrema derecha, en su mayoría personas

mayores, que interrumpieron e insultaron a! obispo.

No faltaron los-calificativos de "rojo" y otros improperios. Sin embargo, muchas

personas más aplaudieron al obispo y pidieron respeto para sus ideas a los

extremistas, que dieron en algunos momentos un espectáculo vergonzoso.

Monseñor Iniesta expuso que en los últimos siglos la Iglesia ha tenido una

actitud de resistencia a todo lo que significase innovación y cambio. Por ello—

dijo—, el mundo moderno nació de espaldas, si no en oposición, a la Igrlesia.

Tras analizar los distintos momentos del cambio de actitud de la Iglesia, dijo:

"La Iglesia española tardó en asumir .este nuevo clima, ya que había sido

educada en un ambiente de autoritarismo y de orden y había apoyado decididamente

el autoritarismo estatal. Sin embargo, la evolución se

produjo y la Iglesia española modificó con sorprendente rapidez muchos de sus

esquemas de actuación. En esta evolución tienen un papel muy importante los

movimientos apostólicos seglares."

LA IGLESIA EN LA DEMOCRACIA

Y puntualizó: La nueva situación democrática española debe repercutir

positivamente en la Iglesia española. La existencia de una mayor libertad de

expresión tiene que llevar a la Iglesia a repensar su fe, a dar el mensaje del

Evangelio en un lenguaje comprensible para el hombre de hoy. El reconocimiento

de la soberanía del pueblo tiene que repercutir en la Iglesia en una mayor

aceptación de la participación de los laicos en la vida eclesial, a que la

Iglesia sea cada vez menos autoritaria, lo que es más concorde con el Evangelio.

Los rasgos de la Iglesia española en la nueva situación en que estamos viviendo,

dijo monseñor Iniesta, deben ser, en.primer lugar, una Iglesia que asimile con

gozo y convicción el pluralismo social. El cristiano debe respetar a todo

hombre, comparta o no sus ideas. Debe predicar un cristianismo de rostro humano,

ein legalismos. Para la Iglesia, la persona debe estar sobre la ley, el espíritu

sobre la letra, la bondad de Dios sobre el juicio. La Iglesia debe preocuparse

más d«l espíritu que de la institución. Su fidelidad a las bienaventuranzas debe

mantener únicamente lo que es imprescindible dentro de lo institucional. La

Iglesia debe estar siempre al servicio del hombre, buscando lo que sea mejor por

encima de toda polémica de partido. Debt impulsar a los cristianos para que se

comprometan con el mundo y con el hombre. Lo político no es. impuro.

La Iglesia—añadió—está llamada a reconsiderar muchas tesis de la fe cristiana

válidas en otros contextos culturales. Pero que hoy deben recibir nuevos

enfoques. Entre otros puntos a revisar, el obispo señaló los siguientes: la

concepción de la autoridad, la relación entre fe cristiana y cambio social,

relación entre fe y acumulación de dinero, entre cristianismo y .propiedad

cristiana. Finalmente, la Iglesia debería tener unas relaciones muy reducidas y

casi nulas con los poderes públicos: en la duda debería renunciar al poder.

Una constante histórica es que a la Iglesia no le ha sentado bien nunca la

alianza con el poder.

 

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