Autor: Mazo, Mariano del. 
 Continúan los debates sobre el proyecto de ley de libertad religiosa. 
 "Las creencias religiosas no constituirán motivo de desigualdad de los españoles ante la Ley"     
 
 El Alcázar.    09/05/1967.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

EL ALCAZAR DENTRO DE LAS CORTES

Continúan los debates sobre el proyecto de ley de libertad religiosa

"LAS CREENCIAS RELIGIOSAS NO CONSTITUIRAN MOTIVO DE DESIGUALDAD DE LOS ESPAÑOLES

ANTE LA LEY"

En la mañana de ayer la Comisión de Leyes Fundamentales que estudia el proyecto

de ley de libertad religiosa aprobó el articulo segundo, admitiendo sólo la

enmienda "In voce" del señor Sánchez Agesta, que proponía se sustituyese la

frase "mayoría" por "nación española".

El texto ha quedado redactado de esta forma:

"1. El derecho a la libertad religiosa no tendrá más limitaciones que las

derivadas del acatamiento a las leyes, del respeto a la religión católica, que

es la de la nación española, y a las otras confesiones religiosas, A la moral, a

la paz y a la convivencia públicas y los legítimos derechos ajenos como

exigencias del orden público.

2. Se consideran actos especialmente lesivos de los derechos reconocidos en esta

ley aquellos que de algún modo supongan coacción física o moral, amenaza, dádiva

o promesa, captación engañosa, perturbación de la intimidad personal o familiar

y cualquier otra forma ilegítima de persuasión con el fin de ganar adeptos para

una determinada confesión o desviarlos de otra."

En la sesión de la tarde fueron aprobados cinco artículos del capítulo segundo

del proyecto. Son éstos, el tercero, que dice: "Las creencias religiosas no

constituirán motivo de desigualdades de los españoles ante la ley.

4. Todos los españoles, con independencia de sus creencias religiosas, tienen

derecho al ejercicio de cualquier trabajo o actividad, asi como a desempeñar

cargos y funciones públicas de un mérito y capacidad, sin otras excepciones

que las establecidas en leyes fundamentales o normas concordadas.

5. 1) Las instituciones, entidades o empresas de cualquier índole

públicas o privadas deberán adoptar, sin per-jnicio de la disciplina

general y de las disposiciones laborales en vigor, las medidas que permitan a

quienes formen parte de las mismas o dependan de ellas, cumplir normal y

voluntariamente sus deberes religiosos.

2) En las Fuerzas Armadas no se impondrá la asistencia a los actos de

culto, salvo que se trate de actos de servicio, a quienes bacán constar su

acatolicidad ni Ingresar en aquéllas. Análogo régimen se observará en los

establecimientos penitenciarlos.

6. 1) Conforme a lo dispuesto en el artículo 42 del Código Civil, se

autorizará el matrimonio civil cuando ninguno, de los contrayentes profese la

religión católica, sin perjuicio de los ritos o ceremonias propios de las

distintas confesiones no católicas, que podrán celebrarse antes o después del

matrimonio civil en cuanto no afecten a la moral o las buenas costumbres.

2) Quienes hubieran sido ordenados "in sacris" o estén ligados con votos

solemnes de castidad dentro de la Iglesia católica no podrán contraer matrimonio

sin dispensa canónica, conforme a lo dispuesto en el artículo 83, número 4, del

Código Civil.

7. 1) El Estado reconoce a la familia el derecho de ordenar libremente su vida

religiosa bajo la dirección de los padres y a éstos la facultad de determinar,

según sus propias convicciones, la educación religiosa que se ha de dar a sus

hijos.

2) Se reconoce, asimismo, el derecho de los padres a elegir libremente los

centros de enseñanza y los demás medios de formación para sus hijos."

IMPRESIONES DE LA JORNADA

El presidente señor Bau ha insistido una vez más en la brevedad, en que no se

reiteren conceptos. En que los señores procuradores hagan lo posible por acortar

la discusión de este proyecto que, de momento, lleva un largo camino. Pero los

señores procuradores no se muestran dispuestos a seguir rigurosamente estas

advertencias y repiten conceptos, invocan textos de autoridades religiosas y

resaltan afirmaciones doctrinales.

De este modo hemos oído con frecuencia llamadas a la defensa de la "unidad

católica española". Y para ello se recuerdan palabras del Jefe del Estado, como

ha hecho el señor Barcena con un discurso del Generalísimo de 1953. Se muestran

temores. Pinar ha dicho que "esta unidad religiosa puede quedar uebrantada por

el pluralismo religioso" y Sanz Orrio estima peligroso que no se resalte. Por

otra parte, procuradores como Villegas Girón estiman que el Estado no puede

dogmatizar. Que el orden público es la única limitación del Estado.

En un país católico, en el que el pueblo profesa realmente esta religión y los

procuradores hacen constantes protestas de su catolicismo, una ley del tipo de

la actualmente discutida tiene sólo divergencias de matiz entre los miembros de

la sala. Pero, teniendo en cuenta los antecedentes inmediatos, un texto de esta

índole origina pequeñas —e incluso grandes convulsiones—. Lo ha dicho el

procurador señor Oriol, cuando ha recordado que vivíamos muy tranquilamente en

España antes del Concilio. Y éste nos ha espoleado haciéndonos poner al día en

muchos aspectos.

También el profesor Sánchez Agesta ha advertido del peligro que comporta el que

pueda ser tomada la religión como uri instrumento político. Este ha sido uno de

los ataques que hemos recibido con frecuencia. Pero también es uno de los

temores. Recordemos que la semana pasada varios procuradores mostraron sus

recelos ante la posibilidad de que esta ley sea utilizada para constituir en el

fondo verdaderos partidos políticos.

El proyecto sigue su curso, tras largas discusiones, y con pocas modificaciones.

Sin embargo, no todos están conformes con estos leves triunfos de los

luchadores. El procurador señor Arcenegui, por ejemplo, no ha tenido reparo en

decir que "algunas de las enmienas aprobadas no han mejorado e1 proyecto".

Y, en el fondo, de acuerdo ponencia y enmendantes, las palabras de Herrero

Tejedor, en nombre de la primera, resaltan que "La ponencia defiende el bien

común, la unidad católica, etc. Lo mismo que los enmendantes". Pero, añade: "De

lo que tratamos es de hacer preceptos jurídicos, de acuerdo con el Concilio, no

de definir como religiosos".

Herrero Tejedor ha dicho más: "A mí me gustaría incluir lo que expone el señor

coronel de Palma (entre paréntesis, uno de los más radicales enmendadores del

proyecto, lleno de preocupaciones por preservar los derechos de la religión

católica), pero caeríamos en las .definiciones que siempre criticamos a la

Constitución de 1812, de que "todos los españoles debían ser justos y

benéficos", lo cual no sirvió para nada. Por eso no hemos incluido frases de

este estilo".

El señor Fernández Miranda ha sido, finalmente, un enérgico defensor de

conceptos rigurosos. Por eso ha pedido que se defina lo que es religión, para

evitar mixtificaciones y daños. Pero su planteamiento clavé ha sido éste: "¿La

libertad religiosa, es un bien o un mal?" Y ha afirmado que la cree un bien, que

así lo ha definido el Concilio y que, como católico, está de acuerdo con ella,

pensando en que, después del Concilio, no es posible otra postura.

Pero el procurador don Blas Piñar ha vuelto a la carga. Mañana y tarde, antes y

después, Pinar es un batallador incansable. Nuevos argumentos, nuevas denuncias,

siempre está en la brecha.

Para Pinar, admitiendo estas tesis, hay que replantear el concepto de Estado. Ha

hecho una pregunta directa: ¿Estarán dispuestos los procuradores Villegas Girón

y Fernández Cuesta a defender estas tesis de lilibertad cuando se discuta la ley

del Movimiento? Villegas Girón no ha tardado en replicar que sí lo estará.

En el fondo de toda la discusión de este proyecto la política aflora cada poco.

Y es que, en definitiva, este primer proyecto es el paso primario para sentar

las bases de los siguientes: el de Representación Familiar y el del Movimiento.

Mariano DEL MAZO

La sesión en sus frases

—"Hasta ahora vivíamos despreocupados, dentro de la seguridad que nos daba la

Iglesia. Pero el Concilio nos ha hecho plantear situaciones y problemas. Y

nuestro deber es resolverlos." (Lucas María de Oriol.)

—"Creo que se violenta el orden público cuando se atenta contra la seguridad

espiritual de España."

(Coronel de Palma.)

—"La unidad católica del pueblo español debe mantenerse inserta en los textos

legales, pues no es sólo un concepto religioso, sino un derecho civil."

(Barcena.)

—"Rechazo en absoluto el concepto de anticonciliaristas con que cierta Prensa

está dando un sentido tergiversado a nuestras expresiones."

(Blas Pinar.)

—"Rechazo el término "mayoría", pues la religión católica es la profesada por el

"pueblo" español. Y el pueblo no es un complejo numérico, sino un todo

orgánico."

(Gómez de Aranda.)

—"Se ha rechazado mi enmienda aduciendo que "no era relevante", pues pido que la

ley llegue clara al pueblo no ilustrado, para que no produzca la confusión que

ha producido en otras mentes más ilustradas."

(Minoya.)

—"El orden público es la única limitación que está en manos del Estado.

De lo contrario, vendríamos a negar la libertad religiosa."

(Villegas Girón.)

—"Demos a las autoridades que lo han de aplicar conceptos claros. El concepto

"bien común" es impreciso."

(Sánchez Agesta.)

—"No basta con defender el bien, sino que hay que evitar el mal. De poco

serviría defender la religión y la unidad católicas- si no se evitan los males

que pueden dañarlas."

(Fagoaga.)

—"Hay muchos aspectos del bien común que no deben operar como límites. Por ello,

la ponencia ha estimado insertar el concepto "orden público" en lugar de "bien

común."

(Herrero Tejedor.)

—"La unidad católica es un bien nacional, pero después del Concilio sólo puede

defenderse la libertad religiosa."

(Fernández Miranda.)

—"Si se admite el respeto a todas las religiones indiscriminadas, habremos

cometido un solemne disparate."

(Sánz Orrio.)

—"No estoy de acuerdo con el proselitismo. Montesquieu lo flagelaba en sus

"Cartas persas". Voltaire, también. Y recientemente, nn obispo congoleño ha

lamentado esto diciendo: "No nos robemos los adeptos. Convirtamos a los

paganos."

(Marqués de Valdeiglesias.)

 

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