Información religiosa; Pastoral del obispo de Cádiz y Ceuta. 
 Sobre la nómina del Estado para el clero, los sacerdotes obreros y las relaciones de la jerarquía con el poder político     
 
   22/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA Pastoral del obispo de Cádiz y Ceuta

Sobre la nómina del Estado para al clero, los sacerdotes obreros y las

relaciones de la jerarquía con el poder político

CÁDIZ.—"En las conversaciones y coloquios habidos más o menos cercanos a la

Iglesia se plantean una serie de problemas que deseo detectar, procurando

situarlos en su objetiva realidad", dice el obispo de Cádiz-Ceuta, monseñor don

Antonio Añoveros, al comienzo de una instrucción pastoral que acaba de dirigir a

todos los fieles de sus diócesis.

En el documento, monseñor Añoveros se formula, cinco preguntas. Es la primera la

siguiente:

¿Qué opinión merece la renuncia a los haberes del clero? "Es público—dice—el

hecho de que más de seiscientos sacerdotes se plantean la conveniencia de

renunciar a la nómina del Estado. El problema en si es de notoria complejidad,

pero el planteamiento, por lo que conozco, cabe dentro de los antecedentes que

nos proporcionan la Sagrada Escritura, la historia de la Iglesia y el modo de

proceder de otros pueblos. La generalidad del pueblo católico no está

mentalizado en su deber de contribuir a las necesidades de la Iglesia y de sus

sacerdotes, lo cual no quiere decir que no se le pueda y deba mentalizar. Ante

el trabajo manual del sacerdote como medio de vida hay, que considerar que no es

lo mismo el quehacer pastoral con otras circunstancias.

Ciertas parroquias y ministerios absorben por completo el día de uno o varios

sacerdotes; en otros casos se puede compaginar la carga pastoral con el trabajo

manual, y a buen número de sacerdotes, por razones de edad, les es muy difícil

dedicarse a trabajos manuales o encontrar puesto de trabajo.

El sacerdote, aparte de su función peculiar de carácter religioso, es un agente

de capital importancia en la promoción humana, como educador de la fe en todas

sus consecuencias, de las personas y de los pueblos. No está, pues, fuera, dé

lugar la atención por parte del Estado como representante de la comunidad."

RESPETO A LA PERSONALIDAD HUMANA

A la segunda pregunta—¿Qué dice la Iglesia sobre el respeto que se debe a la

persona humana—responde el obispo diciendo que el Concilio ha sido muy explícito

a este respecto. Es grande en la dignidad de su inteligencia, verdad y

sabiduría, pues el hombre es criatura de Dios creada a su imagen y semejanza.

Como consecuencia de todo cuanto se ha indicado en el Concilio es lógico que la

Iglesia reclame el respeto sumo a la persona humana y que proclame su

consideración al prójimo. Conviene reflexionar sobre la sabia advertencia del

Concilio: "Es cierto que las perturbaciones que tan frecuentemente agitan la

realidad social proceden en parte de las tensiones propias de las estructuras

económicas, políticas y sociales. Pero proceden, sobre todo, de la soberbia y

del egoísmo humano que transtorna también el ambiente social."

Define a continuación él prelado el contenido de la tercera pregunta: ¿Cómo ve

la Iglesia el hecho de los sacerdotes obreros? Dice qué sobre este tema conviene

conocer el sentido de la Conferencia Episcopal española, que reconoce el hecho

de la existencia en el trabajo, con el beneplácito de sus respectivos prelados,

de equipos de sacerdotes, con la dedicación total dé los mismos al servicio de

Cristo y de la Iglesia. "Por nuestra parte—dice el doctor Añoveros— hemos

iniciado los primeros pasos para poner en marcha esta experiencia en nuestras

diócesis."

INDIFERENCIA RELIGIOSA DE LOS ESTUDIANTES

La cuarta pregunta que se hace es la siguiente: ¿Será verdad que aumenta la

indiferencia religiosa en los estudiantes? Hace el prelado diversas

consideraciones al respecto y expone alguno de los motivos de esa indiferencia.

Al sector público de integración cristiana le piden una verdadera disponibilidad

de servicio al bien común, sin concesiones por razones profesionales, políticas,

económicas, etc.; que termine la valoración Injusta de las recomendaciones, que

se proceda con equidad contra todas las violencias, acceso de todos a la

enseñanza en todos los grados; a los poderosos pide atención realista al hombre

como exigencia de una auténtica fraternidad cristiana. De la Iglesia reclama

sincero testimonio de austeridad, dé fe vital, de independencia política, de

proclamación decidida ante los postulados de la justicia, de la verdad, de

integración comprometida con las vicisitudes del pueblo que padece.

Otro factor interesante que urge revisar—sigue el prelado— es la enseñanza

religiosa en los centros docentes, principalmente en los estudios medios,

profesionales, de escuelas especiales o universitarios. "Hay que reconocer

algunos defectos en cuanto a metodología y competencia sobre todo pedagógica del

profesorado y adecuación de los libros de texto."

NECESARÍA LIBERTAD DE LA IGLESIA

Termina la instrucción pastoral con una quinta pregunta: ¿No existe demasiada

conexión entre la jerarquía y el poder político? Se dice—escribe el doctor

Añoveros—-que los obispos estamos influidos por el poder político. El sentir de

la Iglesia es claro. El nombramiento de obispos debe ser asunto exclusivo de la

misma Iglesia. Los obispos deben sentir y manifestarse con, respetuosa atención

a la autoridad; eso sí, con absoluta independencia del poder político en su

actuación pastoral; cooperar con la autoridad en acciones de bien común que

entienda que no entraña ni compromiso, ni asentimiento a una determinada

política. Es, sencillamente, contribuir a la pacífica convivencia. En todo caso

ía jerarquía, la Iglesia, debe estar muy cerca de los oprimidos, dé los que

Sufren. Su misión es ser mensajera de paz, de justicia y de amor.

"Es posible que las circunstancias—añade monseñor Añoveros—me muevan a seguir en

este diálogo sencillo y humilde con el querido hombre de la calle. Problemas no

faltan ni faltarán, pues somos humanos. Son muchos los que buscan la palabra de

Dios, la de la ´Iglesia, que vuestro obispo trata humildemente de interpretar."

Cifra.

 

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