La situación del clero español es francamente buena, aunque no falten problemas ni peligros de radicalización creciente  :   
 Según el diagnóstico elaborado por el primado y aplaudido por al Conferencia episcopal. 
 ABC.    04/07/1969.  Página: 39-40. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

4 DE JULIO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY LA SITUACIÓN DEL CLERO ESPAÑOL ES FRANCAMENTE

BUENA, AUNQUE NO FALTEN PROBLEMAS NI PELIGROS DE RADICALIZACION CRECIENTE SEGÚN

EL DIAGNOSTICO ELABORADO POR EL PRIMADO Y APLAUDIDO POR LA CONFERENCIA

EPISCOPAL:

— El clima de relaciones obispos-curas no es ya el tradicional.

— Ciertos brotes más agudos responden a minorías, pero el problema de fondo es

sentido por muchos.

— El clero desea unas relaciones amistosas, confiadas, sinceras y frecuentes

con sus obispos.

— los sacerdotes exigen un «sí» decidido al Concilio

— Lo más importante paro acabar con el radicalismo es acabar con sus causas y

motivos.

Madrid. (De nuestra Redacción.)

La X Asamblea Episcopal ha proseguido ayer sus trabajos, llegando, al parecer, a

los temas más importantes de su agenda, en un clima sereno y sin tensiones.

A la Prensa se entregó ayer un amplio resumen de la ponencia.de monseñor Enrique

y Tarancon, que, por decisión de la propia Asamblea, será publicada en su

integridad por las revistas sacerdotales especializadas. Mas, dada la

importancia que estos problemas han adquirido para la opinión pública, ofrecemos

a los lectores el amplio resumen oficial de esta intervención, que puede

considerarse la visión que .del problema tiene nuestro Episcopado, pues aunque

no se trata de un texto puesto a votación por la Asamblea, sí ha sido recibido

por la Asamblea con positivo aplauso, como lo demostraría el mismo deseo de su

publicación.

No se trata, por otro lado, de un texto que recoja unas opiniones privadas del

arzobispo de Toledo; parte de cuatro fuentes fundamentales: de una primera

encuesta realizada" entre sacerdotes representativos de 30 diócesis; de una

segunda más amplia, que alcanza a 3.000 sacerdotes de ocho diócesis españoles:

de los contactos tenidos recientemente en Castellón por la Comisión episcopal

correspondiente con los responsables del clero de casi todas las diócesis

españolas, y de un cuidadoso estudio de cuanto se ha publicado en el último año

sobre los sacerdotes en España y el extranjero. El trabajo es un estudio de los

problemas, raíces de donde brotan las tensiones, más que un análisis de las

tensiones mismas; un estudio sereno que ve la realidad sin amarguismo ni

ingenuidad.

He aquí el texto íntegro del resumen oficial de la ponencia del primado:

Los obispos—y no sola los de España— nos damos cuenta de que está cambiando, y

cada día con mayor intensidad, el modo de ser y de comportarse de los

sacerdotes. Constatamos que el clima en que se desarrollan las relaciones entre

presbíteros y obispos es muy distinto al que estábamos acostumbrados.

Incluso se da el caso de que algunos grupos de sacerdotes—seculares y regulares—

denuncian las estructuras actuales de la Iglesia y están en peligro de romper la

comunión con sus obispos. Algunos dicen que ciertos sectores del clero

desconfian de la jerarquía: del propio obispo, de la Conferencia Episcopal.

Reconozcamos que no pueden ser el desconcierto y el miedo los que inspiren

nuestra reacción ante los hechos o los que nos muevan a tomar postura o buscar

solución.

Recto planteamiento de la situación.— Los brotes agudos que de ves en vez hacen

su aparición en unas u otras diócesis de España pueden ser significativos de la

gravedad de los problemas en algún sector del clero. Los problemas no se limitan

a las minorías más inquietas y problematizadas. Con frecuencia éstas no hacen

más que localizar y expresar violentamente problemas que se insinúan en muchos

sacerdotes.

Pero también es cierto que estos brotes no deben hacernos olvidar la mayoría

paciente y sacrificada de sacerdotes en espera de una solución eficas.

En algunas ocasiones ciertos problemas sacerdotales nacen en ámbitos ajenos a

ellos: en la sociedad o en la Iglesia misma. La renovación conciliar ha

producido expectacíones no siempre realizadas; la transformación social española

tiene repercusiones en la vida del sacerdote e incluso en la concepción misma

del sacerdocio. No está en nuestras manos intervenir directamente en la sociedad

para modificar fenómenos y situaciones, pero si estudiar problemas y proclamar

soluciones pastorales e iluminar, dialogar y ofrecer pistas de solución a los

sacerdotes en problemas que dependen de ellos.

ÁMBITO PERSONAL DE LOS PROBLEMAS SACERDOTALES

Problemas doctrinales.—Los documentos del Magisterio exigen cuadros doctrinales

de base que muchos sacerdotes no tienen. Se ha roto en muchos la unidad interna

del sistema doctrinal que les daba seguridad, y el resultado puede ser la

situación o sentimiento de inseguridad doctrinal. No debe extrañar que el

sacerdote intente llenar ese vacio de su formación con artículos de fácil

lectura que les pueden dar una impresión de seguridad personal aun rompiendo con

los moldes establecidos.

Problemas religiosos.—La actual renovación teológica y pastoral que vive la

Iglesia ha influido en la ruptura entre espiritualidad, moral, dogma y pastoral,

sin que haya aparecido una nueva síntesis. Estas dificultades se proyectan en la

vida espiritual y apostólica. Se duda de la ascética tradicional sin sustituirla

por otra mejor. La consecuencia última es una ruptura entre las exigencias de

una autenticidad cristiana y la capacidad de saber vivir en cristiano cada

situación de vida en una linea de testimonio que el mundo y la Iglesia exigen

del sacerdote.

Problemas disciplinares y afectivos.— El sacerdote siente inseguridad ante la

posible actuación arbitraria del superior. Desea unas relaciones mutuas, y con

el obispo, amistosas, confiadas, frecuentes y sinceras.

Junto a ello hay que señalar también la soledad, el desánimo, el desengaño,. La

soledad se agrava si se tiene la impresión, real o imaginaria, de que está

abandonado, de que nadie se preocupa de él, de que ha sido "lanzado" a un puesto

de trabajo para ser posteriormente u olvidado o sólo recordado a efectos de

vigilancia.

ÁMBITO ECLESIAL

Las funciones pastorales.—Para muchos sacerdotes es un problema el

desconocimiento del modo eficaz de realización pastoral y ver cómo la comunidad

lo constata. Hablan de una gran rutina institucional,

de organizaciones diocesanas anticuadas y sin su participación. En lo funcional

señalan: normas nuevas que no se entienden, vacíos de autoridad, autoridades

intermedias mal preparadas, bohemia sacerdotal. En las estructuras señalan falta

de transparencia; también falta de información sobre asuntos de Iglesia.

Existe una profunda desorientación sobre la misión actual del sacerdote; acaso

debido a la revalorización del papel del laico se ha desdibujado el sacerdotal.

Insistir en los males del clericalismo ha disminuido el apoyo y prestigio del

sacerdote entre la sociedad e incluso entre el clero. De ahí puede venir el

deseo de liderazgo en otros campos.

Relaciones con el obispo.—En el fondo de los planteamientos del clero—según el

sondeo realisado—está el deseo de acercamiento, lo cual es una forma de fe en

los obispos. Les piden: independencia en la opinable; líneas claras en

"política" pastoral; . compromiso sin dilaciones ni eclecticismo; conciencia

supradiocesana; evitar ciertas generalizaciones; compañía y diálogo con todas

las tendencias; juicios y orientaciones cristianas en relación con lo social,

canónico, político..., normas claras. Exigen el "sí" al Concilio y que nos

alegremos por él.

ÁMBITO SOCIAL DE LOS PROBLEMAS SACERDOTALES

El sacerdote, como todo ser humano, necesita integrarse en una sociedad. Si por

cualquier circunstancia no alcanza esa integración, su vida humana se verá

truncada en aspectos fundamentales para todo hombre.

Ahora bien, los sacerdotes sienten que se va desdibujando su estatuto, su papel

en la sociedad. Sienten que han perdido el.prestigio social y religioso. Apenas

existe en nuestro clero, como problema doctrinal, el del celibato.

Esta problemática, no siempre consciente, afecta a una buena parte de los

sacerdotes y puede conmover la Iglesia ministerial del futuro; hay que dilucidar

de estas actitudes qué es respuesta al mundo, del mañana y qué es desviación. Es

necesarid el diálogo. Ciñéndonos a los aspectos más negativos y posturas más

radicales, señalamos como problemas: actitud negativa respecto a la autoridad;

secularización; eliminación de funciones sacerdotales; búsqueda de un nuevo

estatuto del sacerdote, viendo en él "un laico más"; afirmación de un pluralismo

sacerdotal (dedicación completa o a ratos libres al ministerio); polarización

excesiva a pequeñas comunidades; eliminación de manifestaciones sociales de la

vida de la iglesia (misas masivas, bodas, etc.); cambio radical de reclutamiento

y formación sacerdotales; separación del carisma del celibato y del ministerio,

etc.

CONCLUSIÓN

En esta situación, además de lo religioso —síntesis y raíz de lo demás—, influye

lo personal, lo eclesial y lo social; luego, no se deben arbitrar soluciones

unilaterales o parciales olvidando las objetivas o viceversa. Los problemas

graves actuales se limitan, hoy por hoy, a las minorías más radicalizadas; la

situación mayoritaria del clero no es grave, pero hay factores radicalizantes

que actúan sobre todo el clero. Hay que plantearse la totalidad de estos

factores y quitar fuerza a las razones que justifican estas tendencias. Tal vez

sea más importante que acabar con los radicalismos acabar, con las causas de los

radicalismos.

La situación del clero español es francamente buena, pero presenta síntomas de

gravedad que sólo pueden remediarse dando una respuesta seria, profunda, pronta

y simultánea a los problemas señalados en los distintos aspectos.

 

< Volver