Seminarios, sacerdotes y nuevos pasos en la reforma litúrgica, estudiados por los obispos en su décima asamblea, que hoy concluye  :   
 Se permite, con condiciones, la celebración de la misa en las casas y se matiene, en España, la comunión en la boca. 
 ABC.    05/07/1969.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

ABC. SÁBADO 5 DE JULIO DÉ 1969.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY SEMINARIOS, SACERDOTES Y NUEVOS PASOS EN LA

REFORMA LITÚRGICA, ESTUDIADOS POR LOS OBISPOS EN SU DECIMA ASAMBLEA, QUE HOY

CONCLUYE

Monseñor Tarancón, en una rueda de Prensa, presentó q los periodistas los nuevos

libros con el definitivo ordinario de la misa

SE PERMITE, CON CONDICIONES, LA CELEBRACIÓN DE LA MISA EN LAS CASAS Y SE

MANTIENE, EN ESPAÑA, LA COMUNIÓN EN LA BOCA

Madrid (De nuestra Redacción.) Concluirá hoy en Majadahonda la X Asamblea

Plenaria del Episcopado Español, una Asamblea sin decisiones espectaculares (al

menos en cuanto ha sido oficialmente ofrecido a la Prensa, ya que, como es

lógico, los temas privados han sido tratados privadamente), pero una creciente

toma de conciencia por parte del Episcopado de la realidad del catolicismo en

nuestro país y en esta hora.

El balance de las últimas jornadas ha sido muy abundante y tendremos que

ofrecerlo en forma muy esquemática. He aquí la ancha galena de temas examinados:

1) Informe para el sínodo de obispos.— Tras el planteamiento más

genérico del primer día, los obispos buscaron un modo más eficaz de trabajo

para constatar de modo más exacto la opinión de la Asamblea. Dividido el esquema

enviado de Boma en 56 proposiciones, han sido votadas éstas, una por una para

que el obispo o los obispos españoles que acudan a Boma en el próximo octubre

puedan conocer con precisión, incluso numérica, lo que la Asamblea española

piensa de cada punto.

2) Nuevo presidente del Secretariado Ecuménico.—Al cumplirse los tres

años de la elección de monseñor Cantero para presidir este secretariado,

reglamentariamente Correspondía una nueva elección.

Esta hubiera recaído nuevamente con toda certeza en el arzobispo de Zaragoza,

que tan cumplidamente ha realizado esta tarea durante el pasado trienio, y fue

necesario que monseñor Cantero insistiera con abundantes razones pidiendo su

sustitución. Ante su insistencia la Asamblea procedió a una nueva elección,

resultando nombrado, en votación secreta, el obispo de Astorga, monseñor Briva,

sobradamente conocido como experto en teología protestante y cuya tesis sobre

Oscar Cullman adquirió un justo renombre universal.

3) Documento doctrinal sobre el sacerdocio.—Aparte del texto del cardenal

primado—cuyo resumen ofrecíamos ayer—, la Asamblea ha estudiado en estos días un

segundo documento sobre el sacerdocio, éste de índole teológico. Sobre sus

cincuenta párrafos han presentado los obispos cincuenta y nueve "enmiendas" que

tratan de enriquecer o modificar el texto .Una vez que éstas sean examinadas por

el obispo ponente—monseñor Suquía—, el texto regresará a manos de todos los

obispos para su aprobación definitiva y publicación que, como puede preverse, no

es inmediata.

4) Informe sobre los Seminarios españoles.—En la sesión de ayer presentó

también monseñor Fernández Conde un Importante informe, sobre los Seminarios

españoles. También este informe ha estado precedido por un serio estudio

sociológico que, en 333 densas páginas, recoge los resultados de una aguda

encuesta realizada, entre todos los Seminarios españoles. La conclusión de este

diagnóstico señala una honda .crisis, más que numérica en cifras de Tocaciones,

ideológica sobre el concepto de vocación sacerdotal en los seminaristas.

"Resulta muy preocupante—se dice en ella magnitud y la calidad de los que,

incluso en los cursos de teología, no se sienten plenamente decididos a llegar a

la meta

que un día se propusieron. Y resulta aún más preocupante el observar que las

causas que producen esta incertldumbre son de tipo ideológico, más difíciles,

por tanto, de superar." Los seminaristas de hoy—confirma este informe—son

miembros de la generación juvenil que vive intensamente el período de transición

que atraviesa el mundo y, en la misma línea que sus compañeros seglares de

generación, "ponen en crisis muchas de las modalidades canónicas del sacerdocio

y enjuician con un diverso sistema de valores las virtudes básicas del mismo

sacerdote".

Esta crisis no se muestra de modo uniforme en todos los cursos ni en todas las

regiones de España: como conjunto parece descender en el último año de teología

y acentuarse en las zonas más desarrolladas o con mayor -proporción de

seminaristas llegados de ambiente urbano o industrial.

El estudió, hecho sin derrotismos y con un realismo admirable, pondría—de ser

publicado—mucha luz sobre un tema en el que tanto y tan frivolamente se

generaliza.

ULTIMA HORA DE LA REFORMA LITÚRGICA

El quinto gran tema de estas jornadas ha sido el informe, presentado también por

monseñor Tarancón, como presidente de la Comisión correspondiente, sobre la

última hora de la reforma litúrgica, pues son muchas las novedades que han

entrado o están a punto de entrar en vigor.

Sobre esta misma reforma se reunía ayer el cardenal de Toledo con los

periodistas y, con sencillez y espontaneidad conocidas, comentaba la marcha de

una reforma que es, sin duda, la más abiertamente realizada en la España de hoy.

De esta conferencia de Prensa podríamos deducir el siguiente panorama de las

próximas etapas de renovación litúrgica:

a) Texto definitivo del ordinario de la misa.—Se presentaban en primer lugar a

los periodistas los nuevos y definitivos libros litúrgicos sobre el ordinario de

la misa: Un bello "libro de altar", para los sacerdotes, publicado por un

consorcio de ocho editoriales bajo la dirección del Secretariado Nacional de

Liturgia (obra realmente perfecta, en la mejor línea tipográfica de los

tradicionales misales), y el pequeño "Nuevo ordinario de la misa", para el uso

de los fieles, publicado éste por un consorcio de 18 editoriales que han

colaborado en la impresión y colaborarán en la difusión de esta pequeña joya que

habrá de estar en las manos de los fieles desde que (a partir del próximo

noviembre, a no ser que el Episcopado decida adelantar "ad experimentum" esta

fecha) entre en vigor este nuevo y ya definitivo texto de las partes no

variables de la misa.

Las novedades de este texto no son muchas, y vienen prácticamente a complementar

las cuatro reformas realizadas durante los últimos años (ampliación de lecturas

bíblicas, frecuencia mayor de la homilía, introducción , de la oración de los

fieles y nuevas anáforas o plegarias eucarísticas). Los nuevos pequeños detalles

de complemento son los siguientes:

—Simplificación de las preses que se decían al pie del altar con nuevas fórmulas

para el "confíteor".

—Revisión de las oraciones del ofertorio, buscando un mayor ajuste con el

significado de este momento de la misa.

—Introducción del gesto del saludo entre los fieles como pórtico a su unión.

Este gesto—dar la paz—de unión entre los fieles, como pórtico a su unión con

Cristo, se realizará en España, o mediante un abrazo entre los fieles o mediante

un apretón de manos, dependiendo de las características de cada comunidad.

b) Reorganización del calendario romano.—Sobre esta renovación—que tantos

malentendidos ha causado "a causa de las Imprecisiones con que fue dada en

Boma", como se nos decía en 1a rueda de Prensa de ayer—la única novedad

importante es la noticia de que ya está funcionando una Comisión para estudiar

el calendarlo de los santos que han de regir en nuestra nación. Como es sabido,

Roma, en la reorganización del calendario, ha dejado en el universal aquellos

santos más conocidos en el mundo entero, dejando a las respectivas

confereticias episcopales la posibilidad de añadir para cada país los más

conocidos en él. Y es éste el estudio que actualmente se realiza.

c) Nuevo ritual del matrimonio,—Como es sabido, el 19 de marzo pasado se

promulgó en Roma un nuevo rito del matrimonio mucho más adaptado a las

circunstancias actuales, con una mucho más clara expresión de la voluntad y

mutua entrega de los contrayentes. Y también en este tema Roma ha

marcado solamente una pauta, dejando en manos de los obispos la adaptación

dentro del respeto a las costumbres e índole de cada región. Esta

adaptación es, en España, especialmente sencilla, pues algunas de nuestras

diversas fórmulas—la toledana y la valenciana— eran ya muy parecidas a esa

pauta universal promulgada por la Santa Sede. De todos modos aún se tardarán

algunos meses en contar con un ritual definitivo para el matrimonio.

d) Rito para el bautismo de los niños.— En este caso se trata ya de una

reforma lista para ser aplicada:

el nuevo ritual es casi de nueva planta: se busca una mayor participación de los

fieles, se acentúa el carácter comunitario tanto por el número de niños

bautizados como de la comunidad parroquial ante la que se realiza y se buscan

unas fórmulas más adaptadas a .las circunstancias reales del niño. Es sabido que

las actuales fórmulas eran las usadas en la Iglesia primitiva, en la que la

mayoría de los bautizados eran adultos que hasta poco tiempo antes habían dado

culto, a los ídolos paganos: era normal la insistencia en la renuncia a Satanás

y la separación del pecado, varias veces repetida en la ceremonia.

Esta renuncia y esa separación permanecen, como es lógico, pero se pone

mucho más el acento en la llegada de la Gracia y en la futura educación de la fe

de este niño, de la que se responsabiliza a padres y padrinos.

e) El problema de la comunión en la mano.—Tema mayormente polémico en los

últimos días era éste, debido a las aparentes .contradicciones de algunas

noticias. Como es sabido, en los últimos años se había discutido fuertemente

sobre el modo de dar la comunión. Mientras algunos insistían en la necesidad de

subrayar el respeto hacia la Eucaristía y la humildad del comulgante (lo que

lógicamente inducía a recibir la comunión directamente en la lengua), otros

fieles—especialmente en Centroeuropa—pensaban que recibir la comunión en la mano

para que luego el propio fiel la llevara a los labios darla a la eucaristía un

mayor parecido a una comida, respondería mejor a las palabras de disto "Tomad

y comed", conseguiría mejor la participación "activa" de los comulgantes y

expresaría más adecuadamente la realidad del seglar adulto.

Las dos series de razones eran muy dignas de respeto y la Santa Sede decidió

consultar a los obispos, pidiéndoles su voto sobre la conveniencia de mantener

la costumbre últimamente habitual o regresar a la más antigua fórmula usada por

la Iglesia durante los nueve primeros siglos, la de la comunión en la mano.

Las respuestas de los obispos se reflejaban así en cifras: 567 obispos pedían

que se permitiera la comunión en la mano, 315 lo aceptaban con algunas

condiciones, 1.233 preferían que se mantuviera por ahora la costumbre de

comulgar directamente en la boca. Estas respuestas eran parecidas cuando se

preguntaba por la posibilidad de conceder la nueva (y antiquísima) fórmula para

pequeños grupos, si bien era aguí mayor el número de los que aceptaban la

novedad.

Ante estos resultados, Roma decidió mantener como norma universal y por ahora la

comunión en la boca.

Pero—en vista de que eran muy numerosos los obispos que aspiraban a la

renovación en este terreno—permitía el que la comunión en la mano pudiera darse

en aquellos países en que los dos tercios del Episcopado lo pidiese: y así ha

sido concedido ya en Francia, Bélgica, Holanda, Suiza, Austria y Alemania.

En cuanto a España se mantendrá, por el momento, la fórmula tradicional al

haberlo decidido así por una amplia mayoría nuestro Episcopado, respondiendo con

ello, sin duda, a las aspiraciones mayoritarias de nuestro catolicismo. "Esta

decisión—decía ayer monseñor Tarancón a los periodistas—no se ha tomado por

espíritu conservador. Vosotros, los jóvenes, debéis entender que a nosotros nos

den un poco de miedo renovaciones que no sabemos qué efectos van a tener. Pero—

añadía después, sonriendo—estamos evolucionando. Si presento yo hace tres años

la ponencia que ayer leí sobre el clero, me hubieran tirada por la ventana.

.Ayer parece que ha gustado a todos. Como veis, en todo se avanzar".

f) La misa celebrada en pequeñas comunidades o en casas.:—El último punto es el

de las misas llamadas "domésticas" o de pequeños grupos. Si hasta ahora se

solía, poner grandes dificultades para algo que se tomaba como cosa de "sectas"

o de grupos peligrosos, hoy, un "Motu proprio" vaticano reconoce que "la

experiencia ha demostrado la eficacia de la actividad pastoral de estas

reuniones, que más que perjudicar a la unidad de las parroquias benefician a su

acción misionera al unir más a algunas personas y profundizando la formación de

otras".

Se abre, pues, la mano ante estas experiencias, muy cautelosamente aún—pues se

trata de un primer paso—, con la debida prudencia. Y se permiten este tipo de

misas cuando se trata, de retiros, reuniones de estudio. Asambleas de apostolado

seglar, reuniones de familias en torno a enfermos o impedidos que, de otro modo,

no podrían participar en la Eucaristía.

La misa que ha de celebrarse en estos casos es en lo fundamental la tradicional:

se permite que el celebrante introduzca las lecturas con explicaciones o breves

comentarios, pero no que introduzca dentro de la liturgia eucarística otros

textos "de propia cosecha"; se permite a los fieles la intervención en las

lecturas y preces de los fieles, pero no otro tipo de reflexiones 6

exhortaciones; se recuerda que estas misas no pueden celebrarse los domingos,

días típicos de la gran comunidad parroquial; se advierte que en ningún casa la

celebración de la Eucaristía irá precedida de una comida o un ágape y se señala

que, si se´ celebrase una comida después de la misa, para diferenciar bien una

ceremonia de otra, la mesa no podrá ser la misma en la que antes se celebró la

Eucaristía; se señala que deberán ser celebradas estas misas con dignidad y

sacralidad y que nadie podrá ser excluido de asistir a la celebración. Todo

ello—subraya el "Motu proprio"—mientras la sede apostólica no disponga otra cosa

y precisándose el permiso del obispo diocesano. Es seguro que en un futuro

próximo se ampliarán estos permisos, pero Roma desea avanzar cautelosamente en

un terreno en el que un falso romanticismo o un sentido de grupo nocirían dañar

a algo tan sagrado como la celebración de la Eucaristía.

Como el lector podrá comprobar, es ancho el abanico de problemas estudiados en

estos días por los obispos. La sesión—que hoy concluye—podrá ser, sin duda,

calificada de fructífera.

 

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