Autor: Estévez, María Antonia. 
 Información religiosa; Enrique y Tarancón:. 
 "No se puede difamar de quienes luchan en el camino de una protesta motivada y razonable"     
 
 Madrid.    11/07/1969.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ENRIQUE Y TARANCON:

«No se puede difamar de quienes luchan en el camino de una protesta motivada y

razonable»

CIUDAD DEL VATICANO.

(Por "telex", de nuestra corresponsal.)

La Intervención del primado español, cardenal Enrique y Tarancón, en la sesión

anterior a la clausura del Simposio de obispos europeos reunido en Coira

(Suiza), enfocando la situación del sacerdocio desde el punto de vista de su

encuadramiento en la Iglesia que se renueva, ha sido ampliamente recogida por

"L´Osservatore Romano". Asimismo los vaticanistas de los periódicos matutinos

destacaron el análisis que sobre la crisis del clero habia realizado el primado

español.

La necesidad de afrontar de nuevo valientemente la crisis del sacerdote en la

crisis de la Iglesia, evitando simplificar el problema y reducirlo a una simple

carencia de espíritu sacerdotal, falta de disciplina o Influencia de movimientos

no cristianos, ha sido una de las cuestiones que el cardenal Tarancón ha

denunciado a la hora de afrontar el análisis de la crisis del sacerdocio.

La protesta motivada

Denunció también el peligro de generalizar los grupos que radicalizan el

problema expresado en un tono inadecuado a sus exigencias. "Generalizar estos

casos, no tan numerosos como muchos pretenden, conducirla a difamar Injustamente

a aquellos que luchan en el camino de una proteste motivada y razonable."

Con uno de estos grupos radicales se encontraron los obispos reunidos en Coira.

Simultáneamente con la Asamblea Episcopal se está desarrollando también la

reunión de, un centenar de sacerdotes "contestatarios" europeos. Hay españoles,

franceses, holandeses, italianos, belgas... En primera persona están

reflexionando también sobre las mismas cuestiones que los obispos. Su primer

objetivo fue pretender que loa obispos reconocieran tres premisas que creen

fundamentales en la tarea sacerdotal: la libertad de elegir un trabajo, la de

elegir el camino del celibato o el del matrimonio sin renunciar a su ministerio,

la libertad de comprometerse política, social y sindicalmente.

En Roma, que se analiza cuidadosamente cuanto sucede en Coira, esta Asamblea de

los "contestatarios" no ha pasado Inadvertida. El órgano provaticanista

"Avvenire", estudiando serenamente el fenómeno de Coira, señalaba que este tipo

de reivindicaciones están enraizadas en el intento desesperado de algunos

sacerdotes de injerirse en la sociedad a través de las relaciones profesionales,

de la familia, del compromiso político.

Crisis e imágenes ideales

"Es un planteamiento éste —seguía el periódico de los laicos italianos—

exclusivamente sociológico del sacerdocio. De la misma manera que para resolver

la crisis del sacerdocio se tiende a construir una imagen ideal del sacerdote,

una Imagen angelista, desencarnada, alejada de la presente realidad de la

Iglesia en el mundo, de la otra parte se comete el exceso contrario: configurar

una nueva tipología sacerdotal, plasmada sobre la medida del mundo secular y

afectada por los cambios que la sociedad padece. Excesos contrapuestos que se

dan siempre de una y otra parte, cuando se tiene la tentación de crear una

contraposición, entre la función consacratoria y la función social, entre

evangelización y sacramentalización, entre el culto y el compromiso misionero

del sacerdote en el mundo."

Los errores que puede haber, pues, en la terapia que están planteando los

sacerdotes "contestatarios" sobre el problema sacerdotal están consiguiendo en

Coira, de rechazo, un resultado positivo: de mantener a los obispos firmes en la

realidad y alejados de la tentación de buscar una solución en los errores

contrarios; alejados de la terapia angelista y deshumanizada para los problemas

de la identidad sacerdotal. "Estos grupos—decía el propio primado español en su

disertación ante los obispos europeos—pueden resultar providenciales para

hacernos reflesionar sobre la profundidad que adquiere el problema".

La nueva forma sacerdotal

La terapia del problema sacerdotal que se desprende del discurso del cardenal

Tarancón está alejada de los dos extremos que atacaba el "Avvenir". Aun cuando

el primado español se declaró honestamente desconocedor de soluciones

definitivas para tan grave cuestión, señaló unas cuantas exigencias esenciales

muy enraizadas en un valiente humanismo: la urgencia de resolver el problema de

la soledad en la vida afectiva del sacerdote, creándole un clima en el que pueda

encontrar un auténtico equilibrio humano (la vida en comunidad, el trabajo en

equipo, etc.); la reforma de los Seminarios, donde el seminarista debe obtener

una mayor madurez psicológica; la superación, sobre todo, de una tradicional y

desfasada formación doctrinal del sacerdote y la necesidad de que los teólogos

investiguen en la libertad trazada por el magisterio y de que los obispos,

cuando ejerciten su magisterio, recurran a los teólogos como expertos.

MARIA ANTONIA ESTEVEZ.

 

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