Información religiosa; Dice el cardenal Danielou:. 
 "Las conferencias episcopales deben reconocer la autoridad del Papa"     
 
 Madrid.    11/07/1969.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DICE EL CARDENAL DANIELOU:

"Las conferencias episcopales deben reconocer la autoridad del Papa"

"El Papa y los obispos" es el título de un artículo del cardenal Jean Danielou,

que publica ayer en su primera página el diario vaticano "L´Osservatore Romano".

El purpurado inicia su trabaja señalando que "se plantea hoy en el mundo el

problema de la discusión de la autoridad. Reconocemos voluntariamente que

algunas formas del ejercicio de la autoridad chocan legítimamente con el sentido

agudo de la dignidad humana que es una adquisición de nuestro tiempo".

"Hoy necesitaríamos estar ciegos para negarnos a ver que existe en el pueblo

cristiano un cierto malestar.

Algunos se oponen imprudentemente y en contradicción absoluta con los actos del

Concilio a la colegialidad episcopal, a la infalibilidad personal del obispo de

Roma. La encíclica "Humanae vitae", la profesión de fe de Paulo VI, ha sido

interpretada por algunos en este sentido. No hace falta, hacerse ilusiones a

este propósito y, además, se corre el riesgo de ver a los cristianos dividirse

en dos grupos:

aquellos que harán derivar la autoridad de los obispos del Pontífice y los que

derivarán la autoridad del Pontífice de los obispos. Y lo que corre el riesgo de

verse más afectado por estas oposiciones no es tanto la autoridad del papa como

la de los obispos, en todo caso es la autoridad de la Iglesia, esta autoridad a

la que el pueblo cristiano concede espontánea y legítimamente una confianza

total, la que corre el riesgo de ser debilitada."

"No hay nada más importante en estos momentos, por lo tanto—indica el artículo—,

para obstruir el camino a todos aquellos que intentasen suscitar estas

oposiciones entre el papado y el episcopado que el manifestar una unión

profunda. Esto es lo que esperamos especialmente del Sínodo. Es esencial que la

voz de las diversas conferencias episcopales se deje sentir en Roma, para

informar al gobierno central de la Iglesia sobre los problemas y las necesidades

de la totalidad del mundo cristiano. Y es también esencial que en esta ocasión

la autoridad propia del sucesor de Pedro aparezca reconocida y ratificada por el

conjunto de las conferencias episcopales.

La existencia de un poder central fuertemente organizado es hoy más que nunca

una necesidad de la Iglesia. Es éste el único que efectivamente permite

expresarse a la legítima diversidad, sin que sea ello una amenaza para la

unidad."

 

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