Homilia del nuevo obispo de Málaga, monseñor Suquía. 
 "La iglesia no está ligada a sistema político alguno"     
 
 Madrid.    27/01/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

HOMILÍA DEL NUEVO OBISPO DE MALAGA, MONSEÑOR SUQUIA

«La Iglesia no está ligada a sistema político alguno»

MALAGA.

"Espero que mi lema ("Pro bobis et promultis") sirva de orientación para quienes

tienden a clasificar a los obispos en un partido político, en una, dase social o

religiosa, o en un determinado grupo de presión", dijo en la. mañana de ayer el

nuevo obispo de Halaga, don Ángel Suquia Goicoechea, en el transcurso de la

homilía pronunciada en la misa concelebrada en la catedral en unión de 28

sacerdotes de Malaga y Almería. Afirmó que el obispo es de todos y para todos, y

"si alguna preferencia cabe en é! —dijo textualmente—será por los pobres y por

los que sufren".

Haciendo referencia al profeta Jonas y a su aislamiento, el prelado manifestó: "

Nosotros los hombres de hoy era general y aun los que formamos Iglesia, somos

tentados de la misma manera. Las naciones, la regiones, los grupos políticos y

religiosos, las generaciones de viejos y jóvenes tienden a cerrarse en sí

mismos, acaso por una especie de instinto de conservación, que en su raíz será

sano y legitimo, pero que insensiblemente degenera en amor propio y orgullo.

Acaso por ese mecanismo natural de defensa, que a hombres y pueblos obliga a

aislarse para sobrevivir, o que en el afán de liberarse de injusticias y

opresiones conducen a la rebeldía y a la videncia, nos desconocemos mutuamente y

nos aislamos unos de otros."

"La Iglesia está llamada a reunir, pero tiene gérmenes de división dentro de sí

misma. Tan celosos se muestran algunos de la unidad, que cierran el paso a

toda pluralidad legítima y basta necesaria en aquello que Dios ha dejado a

la libre elección de los hombres. Otros, en cambio, son tan amigos de libertad y

pluralismo, que pierden e1 contacto indispensable con la atondad y las leyes y

caen fácilmente en decisiones subjetivas y arbitrarias que. desembocan en

cierta anarquía. Se juzgan y condenan con ligereza situaciones y hechos de por

si complejos. Y, lo que es peor, juzgamos y condenamos unos y otros las

intenciones del corazón humano, que sólo Dios penetra y conoce. Queremos que los

demás cuenten con nosotros y nosotros prescindimos de ellos y los marginamos,

abandonándolos o pretendiendo abandonarlos en vía muerta, ahora que la Iglesia y

el mundo necesitan aprovecharse al máximo de las energías y recursos de todos."

"Es también mi voluntad—dijo el obispo—hacerme presente y actuante en medio de

todo el pueblo de Dios y aun de toda la comunidad humana. Cooperar con absoluta

lealtad con las autoridades legítimamente establecidas y las leyes para bien de

todos, sin olvidar que la comunidad política y la Iglesia son independientes y

autónomas, cada una en su terreno, y que la Iglesia no está ligada a sistema

político alguno, y que es a la vez signo y salvaguarda del carácter trascendente

de la persona humana."

Europa Press.

27 DE ENERO DE 1970 MADRID

 

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