Puntualización a una apostilla     
 
 ABC.    28/11/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PUNTUALIZACION A UNA APOSTILLA

La reproducción de solamente unos brevísimos párrafos de nuestro editorial

«Sobre una carta pastoral», ha dado pie a nuestro colega «Ya» para escribir unas

líneas de apostilla a los mismos, en su sección «Ver, oír y... contarlo».

En atención a lo que juzgamos buenas normas de dialéctica periodística, sí bien

se puede tolerar la reproducción parcial de un texto —aunque no sea encomiable

costumbre—tiene, en cambio, nula o muy escasa validez la apostilla o comentario

de un fragmento. En la parte no está contenido el todo; el argumento no está

explicado en el fragmento.

Nuestro editorial consideraba, en su conjunto, un texto y expresaba sobre él

discrepancias legítimas, a todas luces, porque lícita es la posible

disconformidad sobre cartas pastorales donde puedan advertirse apreciaciones y

juicios previos acerca de materias que atañen directamente a situaciones y

aspectos políticos eventuales, a sus causas y soluciones. Es decir, a problemas

concretos cuyo enjuiciamiento es propio del laicado.

En otros puntos, podemos, sin embargo, expresar acuerdo. Tal, por ejemplo, en la

confianza de ser la jurisdicción ordinaria suficientemente capaz para la

represión de crímenes y delitos que están definidos y tipificados en el Código

Penal. Podemos expresarlo porque creemos, sin atisbo alguno de duda, en el

correcto proceder y en la rectitud de los Tribunales ordinarios; virtudes suyas,

por otra parte, bien probadas.

Del mismo modo, no puede ser puesta en duda nuestra aquiescencia y conformidad

con las exhortaciones a la pacificación de los espíritus o con las actitudes

favorables a la clemencia, de tan clarísimo fundamento cristiano. Del magisterio

de la jerarquía siempre se esperan y siempre se atienden las palabras de

claridad, de paz y de concordia.

Reducida a ellas la pastoral, ni nosotros ni muy extendidas opiniones de

católicos bien formados, hubieran hallado en ella motivos o puntos de

discrepancia. Ni tampoco de turbada y sincera confusión»

 

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