Autor: Ituarte, Francisco. 
   Sobre una carta pastoral     
 
 ABC.    02/12/1970.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. MIÉRCOLES 8 DE DICIEMBRE DE 1970.

OPINIONES AJENAS, POLÉMICAS, CARTAS, PUNTÜALIZACIONES, COMENTARIOS.

SOBRE UNA CARTA PASTORAL

El presidente de la Junta Diocesana de Acción Católica de Bilbao se dirige al

director de A B C, con fecha 28 de noviembre de 1970, especificando que lo hace

no como presidente de esa Junta, sino como simple feligrés, y, entre otros

comentarios a nuestro editorial del pasado día 26, titulado «SOBRE UNA CARTA

PASTORAL», dice asi:

Encuentro en el editorial citado varias afirmaciones que no sólo desfiguran

gravemente lo que dijeron los señores obispos y la realidad de ciertos hechos,

sino que los contradicen abiertamente. Y para que usted lo vea conmigo, voy a

referirme a tres párrafos del mismo.

1. Dice su editorial: «¿Quién tiene autoridad de investidura para tratar de

influir a favor de la impunidad de aquellos que resulten condenados como autores

de un delita de homicidio o de asesinato?»

Y yo me pregunto por qué se plantea en su editorial esa cuestión, cuando los

señores obispos dicen textualmente: «No pedirnos, como es claro, impunidad para

ningún delito que pueda ser probado.»

2. Pregunta también su editorial: «í Quién tiene potestad para dividir en dos el

quinto Mandamiento, de modo que resulte culpa y pecado su violación por unos y

sólo sea respuesta o contestación política su vulneración por otros?» Y,

siguiendo en este razonamiento, añade: «Tristemente, desoladamente, lamentamos

no recordar apelaciones semejantes a las que motiva este comentario cuando

fueron muertos el taxista, el inspector de Policía y el guardia de Tráfico...»

Al final de esta larga cita de su editorial me siento en el deber:

a) De refrescar su memoria periodística, porque cuando la muerte del guardia

de Tráfico ni del inspector de Policía en el año 68—ambos hechos muy

deplorables—, nuestro actual obispo A. A. no estaba en Bilbao, sino en su

anterior destino pastoral en la diócesis de Sevilla.

b) De recordarle que en la pastoral de nuestro obispo A. A., de 4 de mayo de

1969, hablando de la muerte del taxista, puede usted leer textualmente: «Un no

tajante al asesinato...», y a continuación: «otro no, también sin duda, a la

violencia como procedimiento, tanto por parte de los individuos como de los

grupos, como de la misma autoridad, fuera del caso de legítima defensa.»

c) De informarle que en la pastoral conjunta de los dos obispos, de San

Sebastián y A. A. de Bilbao, de fecha 26 de noviembre de 1969, puede encontrar

ampliamente expuesta la condenación de toda violencia injusta, venga de donde

viniere. 3. Dicen al principio de su editorial: «Ha vuelto a plantear (la carta

pastoral conjunta) ante la conciencia de los creyentes y ante la opinión pública

una grave confusión entre asuntos temporales y" asuntos religiosos.»

Todo el que haya leído el texto completo de la pastoral, habrá visto en ésta

tres partes: Una primera de «información», en.la que, además, trata de lograr

una más plena defensa de los derechos de los procesados y la conmutación de pena

—si alguno fuere condenado a muerte—, pedido aquello de modo absoluto y esto

último de modo condicional. Una segunda parte, en la que los obispos nos dan a

sus diocesanos unas «normas de conducta» que «consideramos importantes en este

momento», en las que se nos recuerdan enseñanzas reiteradamente expuestas por el

Papa y concreciones pastorales en las que se nos invita «a una reflexión sincera

y a una oración humilde y perseverante». Una tercera parte de «exhortación a la

paz en la justicia y en el amor», que es una llamada a la conversión personal, a

un examen de conciencia sobre nuestros pecados contra la paz, con palabras de

profunda inspiración religiosa.

Creo sinceramente, señor director, que la pastoral no ha vuelto a plantear una

grave confusión entre asuntos temporales y asuntos religiosos. Esa grave

confusión la podemos tener si acaso nosotros, usted y yo o yo y usted, como

prefiera, si al leerla, meditándola, no tenemos los ojos suficientemente limpios

y el corazón, suficientemente puro. La confusión la tenemos todos los que en

nuestras palabras, escritos y editoriales no sabemos discernir entre el mensaje

de vida y verdad del Evangelio y de la Iglesia, Madre y Maestra, y nuestras

verdades a medias, fruto de nuestra incapacidad para llegar a la VERDAD, si es

preciso saltando por encima de nuestras diversas y legítimas pero a veces

pestilentes opciones temporales.

La confusión la provocan asimismo quienes escriben desde la misma Iglesia, y

esto es para mí lo más lamentable, notas como la tristemente célebre del

presidente de la Hermandad Sacerdotal Española—y consiguen que se las publiquen—

, o la carta abierta de la Hermandad Sacerdotal San Ignacio de Loyola, también

muy difundida, y las notas extremistas de signo contrario, aunque éstas no

aparecen en ios periódicos. A unos y otros les invitaría a releer detenidamente

la pastoral y a leer las recientes notas de la Secretaría de Estado de la Santa

Sede y de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, para que aprecien cómo no

hay contradicción entre estos textos y, por el contrario, sí, y muy graves, con

las que ellos tan ofuscada e irresponsablemente lanzan a los cuatro vientos.

En la confianza de que la publicación de estas líneas en su periódico pueda

contribuir a reducir la confusión reinante y a promover la paz en la verdad, en

la justicia y en el amor, le saluda atentamente.

Francisco ITUARTE.

 

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